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El caso Cassez-Vallarta: una novela criminal

Rubén Aguilar Valenzuela
La serie El caso Cassez-Vallarta: una novela criminal (México, 2022) dirigida por Gerardo Naranjo, se basa en el libro Una novela criminal de Jorge Volpi, con la que en 2018 gana el Premio Alfaguara.
 
De la novela que inspira la serie su autor dice: "lo que aquí se cuenta se basa en la experiencia de la causa criminal contra Israel Vallarta y Florence Cassez, en investigaciones periodísticas previas o en las declaraciones y entrevistas concedidas por los protagonistas del caso".
 
En la novela como en la serie todos los personajes son reales y el eje que estructura a ambas es reconstruir los hechos, aprovechando toda la información posible, de manera precisa y detallada. Las entrevistas con los protagonistas son fundamentales en la narrativa.
 
La historia del caso Israel Vallarta y la francesa Florence Cassez, que fuera su novia, empieza el 9 de diciembre de 2005 cuando la televisión nacional, en vivo, transmite la supuesta liberación de tres secuestrados y el arresto de quienes son los supuestos responsables de la banda de secuestradores Los Zodiaco, ellos dos.
 
En la novela y en la serie se ponen en evidencia el cúmulo de las falsedades e irregularidades de las autoridades. Ellas son las constructoras de la ficción. Inventan cargos y responsables y son las que construyen la escenografía. Nada es como lo presentan.
 
Las detenciones arbitrarias, las desapariciones y la tortura para conseguir las confesiones son esenciales en la construcción de su narrativa. El torturado siempre lo confiesa todo. Las víctimas dicen lo que las autoridades quieren. Los medios replican lo que éstas les ofrecen. Nunca investigan.
 
La novela y la serie con una investigación rigurosa, de fuentes directas, da cuenta de las arbitrariedades y mentiras con las que Cassez y Vallarta fueron llevados a la cárcel.
 
A partir de las entrevistas, se deja que cada uno de los personajes cuente su versión de lo que pasó. Este es el mayor aporte de la serie. Hablan, entre otros, Felipe Calderón, presidente de México, y Nicolás Sarkozy, presidente de Francia.
 
Y también Cassez, Vallarta y la familia de ambos. Ella ya en libertad y él todavía en prisión.  En la novela y en la serie, Volpi es el productor, se ofrece información relevante de cómo funciona el sistema policial y el de justicia en el país.
La figura de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública en el sexenio del presidente Calderón, ahora en una cárcel en Estados Unidos, es un personaje central. Es quien construye el caso.
 
Más allá de este en particular, tanto la novela como la serie, lo que ponen en evidencia, lo hacen con información precisa, es el funcionamiento de la policía y la justica en México.
Es una serie bien construida con un buen guion, que a través de las entrevistas, con múltiples actores, todos implicados en la historia, hacen que sea ágil y atractiva.
 
Se puede ver en Netflix. Son cinco capítulos.
 
El caso Cassez-Vallarta: Una novela criminal
Título original: El caso Cassez-Vallarta: Una novela criminal
Producción: México, 2022
Creador: Alejandro Gerber Bicecci

Dirección: Gerardo Naranjo
Guion: Alejandro Gerber Bicecci
Fotografía: Gabriel Hernández
Actuación: Personajes que intervienen en la historia real como Florence Cassez, Israel Vallarta, Jorge Volpi, Felipe Calderón, Nicolás Sarkozy (...)
 
Sinopsis

¿Fue Florence Cassez la mente criminal de una banda de secuestradores... o una víctima de la corrupción? Este documental analiza uno de los casos más polémicos de México.
 
"Se nota toda la mano de los cineastas mexicanos, pero también la de los franceses. La unión de estos tonos es una experiencia deliciosa, algo que incrementa la credibilidad de lo que ahí se expone." 
Álvaro Cueva: Diario Milenio 

"Naranjo (...) debuta como documentalista haciendo un enorme esfuerzo no sólo por explicar este laberíntico caso lleno de corrupción, (...), sino que lo hace con la clara convicción de contrastar la opinión de los protagonistas mediante testimonios actuales."  
Alejandro Alemán: Semanario Eje Central 

Luis de Tavira: Hemos perdido la palabra

Rubén Aguilar Valenzuela
Luis de Tavira (Ciudad de México, 1948) es reconocido como uno de los directores de teatro más importantes de finales del siglo XX y principios del siglo XXI en México.

De Tavira, que ha realizado más de 100 montajes, también es maestro de muchas generaciones de actores, él mismo lo es, a más de poeta, ensayista y dramaturgo.

Son menos conocidas sus facetas como un filósofo y teólogo. A propósito de su actuación en el monólogo La última cinta de Krapp, que dirigió Sandra Félix, lo entrevista José Quezada (El Universal, 10.08.22).

En diálogo con Samuel Beckett (Irlanda, 1906 - 1989), Premio Nobel de Literatura 1969, y autor de la obra, el Premio Nacional de Arte (2005), filosofa sobre el momento actual.

"Beckett es, sobre todo, un dramaturgo del silencio. Lo cual, en este tiempo vociferante, es contundente. Ya no hay silencio. Estamos entre los alaridos de la demagogia política convertida en un show barato, entre el mercado estridente a donde va cualquiera. Hemos perdido la palabra. Es algo grave porque habla de una catástrofe que ya sucedió y ahora lo verificamos con mayor fuerza", dice de Tavira.

El Premio Universidad Nacional (2018) plantea que "Beckett es un poeta rabioso del absoluto en la era del nihilismo. Esta obra se escribió unos años después del estallido de la bomba atómica. La ciencia llegó a la desintegración del átomo y se inauguró la era de la desintegración, no solo del átomo, sino de todo lo que es. En el fondo hay un alegato por lo humano desde la fenomenología de la deshumanización, la incomunicación, la soledad (...)".

Beckett "hoy en un clásico, pero en su tiempo fue un vanguardista, un provocador. Entre Beckett y Kafka pasa algo similar: en nuestro país, Kafka, el fenomenólogo de la humillación de la burocracia, es un costumbrista. André Bretón decía que México era surrealista. Yo creo que México es aberrante. Podemos, de forma eufórica, describirlo como surrealista porque nos desconcierta. En el fondo, si lo vemos detenidamente, es aberrante; se puede poetizar, aunque no es así", asegura el fundador de la Casa del Teatro.

De Tavira, que fue jesuita, afirma "que Beckett es el fenomenólogo de la desolación y del vacío que nos ha arrojado la civilización en la profunda crisis que vive. Llevar a escena hoy a Beckett implica ese reto. Parece que el mundo asimiló el modo de ser de lo que escandalizó en el teatro de Beckett. Hoy constatamos la fuerza de su manera de revelarnos la turbulencia del espiritual del presente ( ...) estamos en una catástrofe espiritual porque confundimos la imagen con las cosas. Tal como sucede con la virtualidad donde al parecer habitamos un mundo de sonámbulo que está deshabitado".

El creador emérito del Sistema Nacional de Creadores sostiene que "las obras de Beckett son una aventura espiritual con la contundencia de la muerte. Pero la muerte ya se nos olvidó, es una serie de cifras ya no la celebramos. El teatro y el arte de la actuación tienen como misión recordarle al espectador la hora de su muerte. Porque sólo así nos damos cuenta de que estamos vivos, y si tenemos que darnos cuenta de ello es porque antes estuvimos muertos".

Los jesuitas, el Centro Prodh y la Sedena

Rubén Aguilar Valenzuela
En solidaridad con la Compañía de Jesús y al Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, reproduzco el comunicado que emitieron los jesuitas el pasado lunes 17 de octubre. Hay que poner un freno a la militarización del país. Empezamos a ver sus consecuencias. El texto:
 
Ciudad de México, 17 de octubre de 2022. Ante la publicación de diversos documentos militares que hacen referencia a la labor del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) y a los hechos de Cerocahui, la Compañía de Jesús en México manifiesta:

  • Que respaldamos el trabajo que por casi 34 años ha realizado el Centro Prodh. Rechazamos que, en documentos castrensenses, se le clasifique como "grupo de presión". Lamentamos que las declaraciones públicas de los integrantes del Centro sean objeto de monitoreo intensivo, lo mismo que las declaraciones de las víctimas a las que acompañan. Recordamos que el trabajo civil de defensa de derechos humanos y el acompañamiento a víctimas es fundamental para la consolidación del Estado de Derecho y la Democracia en nuestro país. 
  • Que nos indigna el contenido de los documentos militares relacionados con el caso de Cerocahui que se han hecho públicos. De acuerdo con la información difundida en medios, estos indicarían que el Estado mexicano identificó, con antelación, las actividades delictivas en la sierra Tarahumara de quien a la postre perpetraría el homicidio de nuestros hermanos Joaquin Mora y Javier Campos, mismo que a más de cien días sigue impune. De haberse actuado en consecuencia, la tragedia probablemente se hubiera evitado. Adicionalmente, expresamos nuestra preocupación porque en los documentos militares emitidos en los días posteriores a los lamentables sucesos, se especifican instrucciones para monitorear las declaraciones públicas de las autoridades eclesiásticas presentes en la zona, con el fin de evaluar si eran críticas contra el actual gobierno.
  • Que es muy grave y preocupante que la Inteligencia militar no se haya concentrado en localizar al perpetrador de los asesinatos, hasta hoy prófugo, y si en monitorear los pronunciamientos públicos de los sacerdotes.

Los jesuitas en México seguiremos exigiendo paz y justicia. Damos testimonio de la labor legítima de nuestra obra social, Centro Prodh, quien ha contribuido - como invita al Papa Francisco - "con determinación" en la defensa, promoción y difusión de los derechos humanos. Continuaremos haciendo oír nuestra voz siempre tan respetuosa como firme, para impulsar la reconciliación del país.
 
Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús.

La estrategia de comunicación del Ejército

Rubén Aguilar Valenzuela
A lo largo de muchas décadas la estrategia de comunicación del Ejército ha sido el silencio y dejar pasar el tiempo, para que los problemas se olviden.
 
Las distintas encuestas dicen que el Ejército, junto con la Iglesia católica, son de las instituciones mejor valoradas por la sociedad mexicana.
 
Desde ese dato, que se ha mantenido por muchos años, se puede decir que la estrategia del silencio y dejar pasarla ha dado buenos resultados al Ejército.
 
Y si ha sido así, los altos mandos piensan que no hay motivo alguno para cambiar de estrategia de comunicación.
 
Es la razón de la negativa del secretario de Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval González, a presentarse a declarar ante la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados.
 
Esta le solicitó encontrarse con él, para que expusiera su posición ante el hackeo del colectivo Guacamaya a los archivos de la Sedena.
 
En la lógica del secretario, también de los altos mandos, es mejor aguantar la crítica que enfrentarla. Siempre es mejor callar que hablar.
 
La historia les ha demostrado que al paso del tiempo, incluso los peores crímenes, se olvidan. El silencio siempre les ha sido rentable.
 
Al interior del Ejército, son los menos, hay quienes piensan que esa estrategia ya no es la adecuada y que se tiene que cambiar, para estar acorde con las exigencias de la democracia.
 
El Ejército, en el proceso de militarización de la vida civil que impulsa el presidente López Obrador, tiene una presencia antes nunca vista en el México moderno.
 
Ahora se enfrenta a una exposición permanente en los medios que va más allá de sus actividades en el espacio de la seguridad nacional y seguridad pública.
 
A partir de esta administración son dueños de empresas privadas, contratistas de obras públicas y participan en diversos tramos de la administración gubernamental reservados a los civiles. 
 
Esa realidad abre el espacio al escrutinio de la sociedad y de los medios a lo que hace o deja de hacer el Ejército. De eso supongo que los altos mandos están conscientes.

El Ejército no va a cambiar su estrategia de comunicación, aunque aumenten los señalamientos y las críticas, mientras que en las encuestas siga apareciendo como una de las instituciones mejor valorada por la sociedad mexicana.

Capilla del Hombre

Rubén Aguilar Valenzuela 
Quito, Ecuador
 
Historia
 
El maestro Oswaldo Guayasamín (1919-1999) por un largo tiempo tuvo la idea de hacer este museo. Es un homenaje al ser humano, que se propone como un "llamamiento", concepto utilizado por el pintor, a la unidad de América Latina. En su interior se encuentra La llama eterna, por los Derechos Humanos y la Paz.


Edificio

El proyecto se concibe en 1985, pero la construcción inicia en 1995 y termina en 2002, ya muerto el pintor. El diseño es de Diego Guayasamín sobrino del artista. Al centro una cúpula cónica pintada por Guayasamín, que no pudo terminar. El tema trabajadores en una mina de Potosí.


 
Colección
 
Se constituye a partir de una gran cantidad de pinturas de Guayasamín, la mayoría en gran formato. Hay también algunos trabajos escultóricos. Aquí están las series Rostros de América, Ternura, Los dictadores y otras obras emblemáticas.


 
Comentario

He estado en este lugar en tres ocasiones. El diseño arquitectónico se propone impactar. Lo logra. Espacios muy grandes libres con una gran altura.

La obra y el estilo de Guayasamín es único. Hay cosas que me gustan mucho, pero otras que las veo como repetición. Ante el sitio y los cuadros me quedo con una sensación ambigua. De un lado me llaman la atención y de otro los siento fríos.

En la visita de 2017, la tercera, escribí: me gustó y la disfruté más que las dos veces anteriores. Las explicaciones del guía me ayudaron para entender mejor la obra en general y algunas en lo particular. A Sybille también le gustó mucho. Ella es la primera vez que está aquí. (Tenemos el catálogo).

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