Rubén Aguilar Valenzuela
El volcán, el mezcal y los comisarios (Universidad de Veracruz, 2008) reúne dos cartas de Malcolm Lowry dentro de la colección Sergio Pitol traductor.
Una está dirigida a Jonathan Cape, editor en inglés de Bajo el volcán, y la otra al abogado de California, Ronald Paulton. En las dos está presente el genio y el ingenio de este gran escritor. Se retrata la persona y el creador.
Pitol tradujo estas cartas en los sesenta del siglo pasado y las reunió en el libro que publicó en la colección Marginales de Tusquets en 1971.
En la primera carta Lowry responde al lector, elegido por la editorial y del que nunca aparece su nombre, quien le pide la supresión de algunos pasajes de la obra, para poder publicarla.
La respuesta es un alegato brillante y bien estructurado que, más que una carta, es un ensayo crítico sobre Bajo el volcán. El escritor analiza su novela a profundidad y con argumentos sólidos, de carácter literario, rechaza los recortes que le proponen.
Lowry en la carta – ensayo, en principio, parece aceptar los cortes que recomienda el lector, pero en seguida expone por qué las supresiones alterarían el sentido del texto. En ningún caso acepta las correcciones y advierte sobre los prejuicios con que el lector asignado aborda su obra.
Su argumentación se centra en fundar por qué su obra debe mantenerse tal cual: "el libro ha sido diseñado, contradiseñado y soldado de tal modo que puede leerse un número indefinido de veces, sin agotar todos sus sentidos, su drama o su poesía; por eso deposito en él mis esperanzas".
La respuesta de Lowry es una sólida defensa al derecho a la búsqueda de nuevos y distintos medios de expresión y también una discusión sobre la literatura "difícil" de aquella que acata los mandatos del mercado.
Lowry dirige la segunda carta a su abogado Ronald Paulton, que es una historia kafkiana de dos personas, él y su mujer, inmersos en el más intrincado e infernal laberinto burocrático y administrativo debido a un error, llamémosle así, de la policía mexicana. Murió sin conocer los motivos por los que se vio envuelto en un embrollo que lo llevó a la cárcel y a la expulsión de México.
Las dos cartas son literatura pura, la primera un ensayo literario informado e inteligente, y la segunda un testimonio que parece increíble, pero fue. Pitol dice que quisiera que estas dos cartas sirvan de incentivo a la lectura de la obra de Lowry de la cual se habla mucho, pero es poco leída.
El volcán, el mezcal y los comisarios
Malcolm Lowey
Universidad Veracruzana
Jalapa, Veracruz, 2008
pp. 97


