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Rubén Aguilar Valenzuela
Ilustración: Izak Peón
Del 2 al 27 de octubre se celebró en el Vaticano la Segunda Sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, con lo que termina el Sínodo de la Sinodalidad (caminar juntos). La Primera Sesión se desarrolló en octubre de 2023 en el mismo lugar (en estas mismas páginas, he dado cuenta del desarrollo histórico de los sínodos de obispos que inician en 1965, bajo el pontificado del Papa Paulo VI).
En julio de 2024, se hizo público el documento Instrumentum Laboris, la guía para la discusión en la sesión de este octubre. El texto se elaboró a partir de los 107 informes que hicieron llegar a la Secretaría General del Sínodo las Conferencias Episcopales, las Iglesias Orientales Católicas, la Unión Internacional de los Superiores Mayores y la Unión Internacional de las Superioras Generales. Y también a partir de las más de 175 observaciones procedentes de universidades, asociaciones de fieles, comunidades y personas particulares. También importantes fueron los informes presentados por los párrocos, producto del encuentro "Los Párrocos por el Sínodo".
De acuerdo a monseñor Riccardo Battocchio, secretario especial de la XVI Asamblea, este documento es diferente al que se discutió en la Primera Sesión, pues "era importante poner de relieve la amplitud de los temas a tratar, el documento de trabajo para la sesión de octubre pretende, en cambio, destacar algunos nudos que hay que desentrañar para responder a la pregunta cómo ser una Iglesia sinodal en misión, tomando en cuenta el camino recorrido hasta ahora y proponiendo argumentos teológicamente fundamentados junto con algunas propuestas concretas para ayudar al discernimiento confiado a los miembros de la asamblea".
La Segunda Sesión fue de carácter resolutivo, los asistentes tomaron decisiones, de manera colegiada, sobre el camino que la Iglesia debe seguir en los asuntos que se plantearon en el documento Instrumentum Laboris que recoge los temas que se establecieron desde la Primera Sesión, que fueron llevados a discusión a todas las diócesis de la Iglesia universal.
El límite que tienen los participantes con derecho a voto es que solo el papa, ahora Francisco, como lo establece el Derecho Canónico, tiene la capacidad de decidir sobre los distintos temas y convertirlos en norma de la Iglesia. Aquí se abre un espacio de muy posibles tensiones y desacuerdos, que ya ha ocurrido en otras ocasiones.
Al terminar el Sínodo de la Sinodalidad ocurre un cambio histórico en la Iglesia, que ya tiene 2000 años de existencia. Este cambio se caracteriza por dos nuevas realidades. La primera es la puesta en marcha de un muy amplio proceso de democracia deliberativa, en el que han participado cientos de miles de católicos, mujeres y hombres, y decenas de miles de sacerdotes, religiosas, religiosos y obispos en los cinco continentes. La otra es que ahora las grandes decisiones de la Iglesia deben tomarse en común por sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos de ambos géneros, en igualdad de condición que los obispos. En la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el Papa Francisco estableció que el voto de las y los delegados participantes ha de tener el mismo valor que aquel de los obispos.
Estas dos realidades han empezado a cambiar la forma en que la Iglesia toma sus grandes decisiones. Quienes han participado en el proceso comentan que se trató de una experiencia de discusión abierta, que se ha enfrentado, con honestidad intelectual, temas muy complicados y difíciles para la Iglesia. Y se ha hecho en el marco del respeto a una enorme diversidad cultural en la que está presente la Iglesia a nivel mundial.
A lo largo del proceso se pudo constatar la gran diversidad de concepciones y puntos de vista entre las distintas iglesias locales, que viven realidades económicas, políticas, sociales y culturales radicalmente diferentes. Y esto mismo sucede a nivel de los creyentes donde es muy distinta la condición de vida de un católico en Holanda y Alemania, en Europa, que en Ruando o Uganda, en África. Y eso influye de manera decisiva en cómo se entiende el Evangelio y a la Iglesia.
Las y los que asistieron a las dos sesiones de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos comentan que el proceso de discusión, siempre abierto y respetuoso, hizo evidente, más que nunca, la realidad de una Iglesia que está presente en los cinco continentes y que su propio carácter de una institución universal abre el espacio a una enorme diversidad en la manera de entender y vivir la fe. La Iglesia se enfrenta a una realidad extraordinariamente compleja: cómo ser una y al mismo tiempo muchas iglesias.
El 2 de octubre en la sesión inaugural el papa Francisco planteó que el sínodo debería de "ofrecer su contribución para que se conforme una Iglesia sinodal en misión, que sepa salir de sí misma y habitar las periferias geográficas y existenciales cuidando que se establezcan lazos con todos en Cristo nuestro Hermano y Señor".
El Documento Final del Sínodo de la Sinodalidad 2024 fue dado a conocer el pasado domingo 27 de octubre. Es un texto que requiere tiempo de análisis y que en los próximos años va a ser objeto de intensas y múltiples discusiones en todas las iglesias locales. Se estructura en 155 puntos. Y se divide en una Introducción y cinco partes y una conclusión.
La Primera parte, El corazón de la sinodalidad, tiene cinco apartados: Llamados por el Espíritu Santo a la conversión; Las raíces sacramentales del Pueblo de Dios; Significado y dimensiones de la sinodalidad; Espiritualidad sinodal y La sinodalidad como profecía social.
La Segunda parte, En el barco, juntos, tiene ocho apartados: La conversión de las relaciones; Nuevas relaciones; En una pluralidad de contextos; Carismas, vocaciones y ministerios para la misión; Con el Obispo: Presbíteros y Diáconos; Colaboración entre ministros ordenados dentro de la Iglesia sinodal y Juntos por la misión.
La Tercera parte, Echad la red, tiene dos apartados: Conversión de procesos y La articulación de los procesos de toma de decisiones. La Cuarta parte: Una pesca abundante, tiene un apartado: La conversión de los vínculos. La Quinta parte: "Yo también os envío", tiene un apartado: Formar un pueblo de discípulos misioneros.
Al darse a conocer el documento también se hizo público la manera como se votó cada uno de los puntos del documento. En las reglas del Sínodo de la Sinodalidad se requerían dos tercios de los votos para aprobar cada párrafo. Había 368 miembros con derecho a voto, pero por diversas razones solo 355 participaron de la votación final. La diversidad de las votaciones y la imposibilidad de llegar a consensos revela la enorme pluralidad de la Iglesia hoy presente en todo el mundo. Solo en doce de los puntos, llamados párrafos, se votó de manera unánime.
En todos los otros puntos hay evidentes diferencias, en algunos más que en otros. Es expresión de una institución universal, integrada por miles de iglesias locales que viven realidades muy distintas y pertenecen a culturas, todas ricas, que son muy diferentes.
Consciente de esta realidad, el papa en su intervención en la misa de apertura de la Segunda Sesión planteó que "nos liberemos de lo que, en nosotros y entre nosotros, puede impedir a la "caridad del Espíritu" crear armonía en la diversidad. Quien, con arrogancia, presume y pretende tener el derecho exclusivo sobre la voz del Señor, no es capaz de escucharla (cf. Mc 9,38-39). Toda palabra ha de ser acogida con gratitud y con sencillez, para convertirse en eco de lo que Dios ha donado en beneficio de los hermanos (cf. Mt 10,7-8)".
Y agregó "en concreto, cuidemos de no convertir nuestras aportaciones en puntos que defender o agendas que imponer, sino ofrezcámosle como dones para compartir, dispuestos incluso a sacrificar lo que es particular, si ello puede servir para hacer surgir, juntos, algo nuevo según el plan de Dios. De lo contrario, acabaremos encerrándose en diálogos entre sordos, donde cada uno trata de "llevar agua a su molino" sin escuchar a los demás y, sobre todo, sin escuchar la voz del Señor".
Y también que la Iglesia es por su misma vocación lugar de acogida y encuentro, donde "la caridad colegial exige una perfecta armonía, de la que deriva su fuerza moral, su belleza espiritual, su ejemplaridad" (ibíd.). Esa palabra es muy importante, la "armonía". No hay [que ver] mayorías ni minorías; esto puede ser un primer paso. Lo que importa, lo fundamental es la armonía. La armonía que sólo puede generar el Espíritu Santo. Él es el maestro de la armonía, quien de muchas diferencias, de muchas voces distintas, es capaz de crear una sola voz. Pensemos en la mañana de Pentecostés, cómo el Espíritu Santo creó esa armonía en la diversidad".
En general se ha recibido con desencanto la conclusión del Sínodo de la Sinodalidad porque los temas más controvertidos quedaron sin ser modificados. Sigue igual, para la discusión y decisión de otro momento, la posibilidad del celibato opcional para ordenarse sacerdote, el sacerdocio de las mujeres, el matrimonio por la Iglesia de los divorciados, el nuevo papel de los laicos en la gestión de las estructuras de gobierno de la Iglesia, que incluya a las mujeres en condición de igualdad.
Los cambios que se han dado, sobre todo la manera de procesar las decisiones tiene un carácter histórico para la Iglesia. Sin duda que esto va a ayudar a que se transforme y deje atrás el clericalismo en la que todavía sigue envuelta y se abra al aporte de los laicos, mujeres y hombres, que con mucho son la gran mayoría de la Iglesia.
El Papa Francisco en su intervención al iniciar los trabajos de la Segunda Sesión dijo en respuesta a los que se opone a la apertura que ha impulsado: "La presencia en la Asamblea del Sínodo de los Obispo de miembros que no son obispos no disminuye la dimensión "episcopal" de la Asamblea. Y esto lo menciono por si surge alguna tempestad de rumores que van de un lado para otro. Mucho menos pone algún límite o deroga la autoridad propia de cada obispo y del Colegio episcopal. Ésta más bien señala la forma en que está llamado a asumir el ejercicio de la autoridad episcopal en una Iglesia consciente de ser constitutivamente relacional y por ello sinodal".
Y añadió. "Se deben individuar, en tiempos adecuados, distintas formas de ejercicio "colegial" y "sinodal" del ministerio episcopal (en las Iglesias particulares, en los agrupamientos de Iglesias, en toda la Iglesia), siempre respetando el depósito de la fe y la Tradición viva, siempre respondiendo a lo que el Espíritu pide a las Iglesias en este tiempo particular y en los distintos contextos en los que viven. Y no olvidemos que el Espíritu es la armonía. Pensemos en aquella mañana de Pentecostés: había un tremendo desorden, pero Él construía la armonía en medio de ese desorden. No olvidemos que Él es precisamente la armonía; no se trata de una armonía sofisticada o intelectual, sino de un todo, es una armonía existencial".
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Rubén Aguilar Valenzuela
Inder Bugarin, corresponsal de El Universal en Europa, entrevistó a reconocidos intelectuales europeos, todos relacionados con México, y les preguntó cómo valoraban la gestión del presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) y que país recibía la presidenta Claudia Sheinbaum.
En su artículo "Los abrazos no produjeron mejores resultados que los balazos" (El Universal, 27.09.24) da la palabra a cuatro académicos: Alan Knight (Gracn Bretaña); Günter Malhold (Alemania); Edme Domínguez (Sueia) y Gilberto Rescher (Alemania).
Para Alan Knight, del Centro para América Latina de la Universidad de Oxford: "Fue un sexenio de crecimiento económico débil, de políticas personalistas, es decir, concebidas por el gran líder, que sirvieron para debilitar a las instituciones, que en los últimos años, fueron construidas con la idea de fortalecer la incipiente democracia del país".
Para Günter Malhold, del Instituto para América Latina de la Universidad Libre de Berlín: "AMLO logró desparecer muchas instituciones y organismos, centralizar fideicomisos para sus programas sociales y con ellos cambió la estructura del Estado y su funcionamiento, pero no resolvió el tema de la pobreza, la distribución de la riqueza y la cultura clientelista que sigue aquejando a la sociedad mexicana".
Para Edme Domínguez, de la School of Global Studies de la Universidad de Gotemburgo: "Cometió terribles errores, desde el cierre masivo de guarderías para madres trabajadoras, a principios de su sexenio, hasta sus megaproyectos que solo traerán más injusticia social y depredación ambiental, sobre todo en el Corredor Interoceánico".
Para Gilberto Rescher, del Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Hamburgo: "Hubo altos y bajos. Aunque muchos académicos y de la clase media se quejan, hizo llegar recursos del Estado a grupos que nunca se habían beneficiado. Lo bajo es que Morena quiso presentarse como un partido de izquierda, pero a la antigua, con líderes y caudillos, no creando espacios para la participación ciudadana".
Y luego la corresponsal les pregunta que país recibe la presidente Sheinbaum. Günter Malhold: "Un México altamente identificado con el proyecto de la Cuarta Trasformación para recibir apoyos del gobierno y con una oposición marginada y sin concepto para poder responder a las accione del gobierno".
Knight: "El México que entrega AMLO es económicamente débil, con menos inversión y mayor déficit presupuestal con muchas incógnitas en cuanto al futuro político del país ¿La presidenta será capaz de gobernar independientemente? Dudoso".
Domínguez: "Tiene muchos desafíos, tal vez el principal hacerse respetar por los poderes de facto que habían hecho alianza con AMLO, el Ejército y la cúpula empresarial. Aunque si triunfa Donal Trump tendrá problemas porque no respeta a mujeres sobre si estas tienen algún poder".
Rescher: "Debe evitar que le pase lo mismo que a la presidente Dilma Rousseff, quien se vio alejada de la gente en Brasil, y resistir el intento de Morena de seguir con la agenda de AMLO porque tiene que ser una nueva presidenta y no seguir con lo mismo".
Los cuatro coinciden en valorar que la política de AMLO con la Unión Europea (UE) fue un desastre, mencionan eventos para demostrarlo, y lo califican como "un sexenio desaprovechado" y "un sexenio de decepciones". Esperan que Sheinbaum cambie la política con la UE y México recupere su presencia internacional hoy perdida.
