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Convento San Andrés Mixquic

Rubén Aguilar Valenzuela
Centro histórico – San André Mixquic
Alcaldía Tláhuac, Ciudad de México


Toponimia
 
La palabra náhuatl Míxquic proviene de mizquitl = mezquite y del locativo co = en el lugar. Se traduce como: "En el mezquite" o "Lugar de mezquites".​
 
Historia
 
Es una fundación de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de la Orden de San Agustín (OSA) a través de los frailes Jerónimo de San Esteban y Jorge de Ávila. Esto en 1536 inmediatamente después de su estancia en Ocuituco, Morelos.  El conjunto conventual se construye sobre una plataforma prehispánica.
 
Entre julio y agosto de 1568, Simón Pereyns construyó un retablo del cual quedan algunas partes. Esculturas de madera estofadas y un altar lateral dedicado a la Virgen de Guadalupe.
 
A principios del siglo XVII el conjunto se derrumbó en su mayor parte a causa de un terremoto. Solo quedó en pie la torre campanario. Los edificios se reconstruyen. A través de los años el conjunto ha sido muy alterado. La fachada de la iglesia es de 1620.
 
Los pasillos del claustro están desmantelados. La portería ha sido reconstruida. La cantera utilizada es un admirable trabajo artesanal en una fina piedra volcánica negra semejante a la utilizada en el convento de Culhuacán. (G. Kubler).
 
El edificio fue declarado monumento histórico en 1932 y está dentro de los bienes inscritos en el Catálogo de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En 1987 fue incluido en la zona de monumentos históricos de Xochimilco-Tláhuac-Milpa Alta decretada por el presidente Miguel de la Madrid. Esta parte del polígono núcleo del área chinampera declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
 
Descripción:
 
- Atrio
 
El conjunto conventual queda en medio de una superficie que ocupa una extensión, a la largo, de dos cuadras. Es el panteón de la localidad. Una parte del cementerio está en lo que es el atrio y la otra en la parte izquierda y posterior de la iglesia. La entrada al atrio es un arco de medio punto con una reja de herrería. Está bardeado con arcos invertidos.
 
Es en este panteón donde el Día de Muertos (31 de octubre al 1 de noviembre) se realiza la alumbrada y la colocación de ofrendas a los difuntos. La que se realiza aquí es una de las celebraciones más importantes y reconocidas a nivel nacional.
 
- Cruz atrial


 
La Cruz atrial está en el pasillo que va de la entrada a la puerta de la iglesia. Es de piedra volcánica negra. Los brazos son muy cortos. Se sostiene sobre una pieza que pienso es prehispánica.
 
 - Portal de peregrinos
 

 
El Portal de peregrinos tiene tres arcos de medio punto en piedra volcánica negra, que es muy semejante a la utilizada en el convento de Culhuacán. Al interior forman una galería de tres tramos. El que está debajo de la torre está separado de los otros dos por una pared, pero hay comunicación. De acuerdo a Kubler los arcos fueron reconstruidos en época antigua.
 

 

Un acercamiento a los arcos. Kubler lo califica de un admirable trabajo artesanal. El tallado de las piedras y la junta de las mismas son perfectas.
 
- Torre
 



 
La torre se asienta sobre un arco del Portal de peregrinos. Es cuadrada y tiene tres cuerpos y un remate. El primer cuerpo es liso con pequeñas ventanas. El segundo, de menor dimensión, tiene arcos de medio punto alargados en cada uno de los lados. El tercero, todavía más pequeño, también tiene arcos de medio punto alargados en cada uno de sus lados. El remate es una cúpula.    





En el techo del tramo de los arcos del Portal de peregrinos que está abajo de la torre se encuentra un mural. 

- Iglesia



 
Exterior 
 
La fachada - portada es de mampostería y tiene dos cuerpos y un remate. En el primero hay tres calles. En la del centro un arco de medio punto y en los laterales nichos sin imágenes. Se enmarcan en pilastras. En el segundo hay tres calles. En la del centro la ventana del coro que es circular. Arriba de ésta un nicho con la representación de San Andrés Apóstol. En las calles laterales nicho, en la parte de arriba, sin imágenes. Se enmarcan en pilastras. El remate es un reloj que tiene la fecha de 1930.
 

 
La iglesia vista desde la parte posterior del ábside y la pared del lado izquierdo, si se está de frente al edificio. En la pared hay siete contrafuertes. La iglesia queda en medio del cementerio. En el lado derecho, si se está de frente, queda el convento.  
 
Interior
 

 
La iglesia es de planta basilical y tiene una bóveda. Las columnas que sostienen los arcos del techo son de piedra basáltica. El techo son cúpulas adornadas con relieves en yeso con temas florales. Están cubiertos de chapa de oro.
 

 
La cúpula central se sostiene en un tambor octagonal. En las pechinas representaciones de los cuatro evangelistas. Figura policromadas y doradas.
 
El retablo principal es de estilo churrigueresco. Está cubierto con chapa de oro. Tiene dos cuerpos. El primero cuenta con tres calles. En la del centro el sagrario y arriba de éste un nicho con la imagen de San Andrés Apóstol. En las calles laterales repisas con imágenes. El segundo, que es el remate, tiene tres calles. En la central una imagen. En los laterales adornos. Hay alares laterales también de estilo churrigueresco.
 
- Convento
 

Vista del claustro desde la galería de los arcos del Portal de peregrinos.  
 
El patio del claustro tiene forma rectangular, ahora es un jardín. Al centro una fuente. Hay piezas prehispánicas. Solo tiene claustro bajo. Kubler sostiene que los pasillos fueron desmantelados. Lo que ahora se puede ver es un pasillo a lo largo del rectángulo con cinco arcos de medio punto. Uno de ellos más grandes que los otros. En uno de los cabezales cuatro arcos de medio punto.


  
Comentario
 
Después de casi 500 años, el conjunto conventual de San Andrés sigue siendo un espacio que vive la comunidad. Es un centro religioso con gran actividad.
 
La celebración del Día de los Muertos, dentro del panteón, es manifestación de una cultura propia que se expresa en esta tradición.
 
Es uno de los muy pocos atrio - panteón que existen en el país y de esta dimensión sin duda es el más grande.
 
Los agustinos llegan a la Nueva España en 1533 y solo tres años después fundan este convento. Debe ser la tercera de sus fundaciones solo después de la de México y Ocuituco. 
 
A principios del siglo XVII un terremoto derrumbó el conjunto conventual original. Solo quedó en pie la torre campanario, que es el elemento más antiguo. La fachada de la iglesia es de 1620.
 
Lo que hoy se puede ver del claustro, en forma rectangular, es un pasillo de uno de los lados y otro en uno de los cabezales
 
La piedra volcánica negra utilizada en la torre, el Portal de peregrinos y el claustro le dan una muy particular imagen. El color y la textura de la piedra.
 
El interior, de planta basilical, con sus grandes columnas, constituye un espacio muy atractivo. Se conservan elementos del altar elaborado por Simón Pereyns en 1568.
 
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- Visitas
 
2022 (Mayo)
 
- Fuentes consultadas

  • Notas de la vista
  • Kubler, George, Arquitectura Mexicana del Siglo XVI, FCE, México, 1983.
  • Tavares, López, Edgar, San Andrés Mixquic. Más allá de la muerte, Gobierno del Distrito Federal - Unesco, México, 2010.
  • Artigas, Juan B. y Martha Fernández, Arquitectura Religiosa de la Ciudad de México Siglos XVI al XX, Secretaría de Cultura del Distrito Federal, México, 2004.

 

El asesinato del jesuita Julio Pascual

Rubén Aguilar Valenzuela
El primero de los jesuitas asesinados en la Nueva España fue el padre Gonzalo de Tapia (1561-1594) en la hoy Sinaloa. En 1632, 38 años después, ahí mismo son masacrados los padres Julio Pascual y Manuel Martínez.
 
Pascual nació en Bresa, Señorío de Venecia, en 1590. Sus padres estaban ligados a la Compañía de Jesús y lo envían a estudiar a con ellos. Primero estuvo en colegio de Parma y después en el de Mantua.
 
En 1611 ingresa al noviciado y una vez terminado, el provincial, lo envío a "leer gramática" en Faenza donde permaneció tres años. En ese tiempo solicitó al general de la Compañía de Jesús que lo enviara a misionar a las Islas Orientales y al Japón.
 
El padre Nicolás de Araya, procurador de la Provincia Mexicana, se presentó en Roma, para solicitar misioneros, para la Nueva España. El general designa a Pascual, para que vaya a estas tierras americanas.
 
De Italia, con otros dos compañeros, viaja a España, para desde ahí partir a su nuevo destino. En 1618 llega a la capital del virreinato. Después de estudiar tres años teología es ordenado sacerdote.
 
El provincial lo envía a las misiones de Sinaloa. Su primer trabajo es evangelizar, a la manera de los jesuitas, entre los zuaques, tehueces, sinaloas y yaquis.
 
Luego pasó con los chínipas, para continuar la labor que había iniciado el padre Juan Castini. También misionaba entre los guazaparis, ihios, varphios y temoris.
 
Como parte de su trabajo visitaba en presidio de Montecarlos. Aquí introdujo la costumbre de que el soldado que estaba de centinela "diese con una campana el toque de ánimas".
 
De acuerdo al historiador Atanacio G. Saravia, en su obra, Los misioneros muertos en el norte de la Nueva España (1943), las autoridades supieron que el cacique indígena Comabeay, que encabezaba un grupo de indígenas descontentos, organizaba una rebelión.
 
Y que de manera particular tramaba algo en contra del padre Pascual. Ante esta información del presido le envían al padre seis soldados para su protección. Una vez que se consideró había pasado el peligro, el padre pidió que se retirara la escolta.
 
Una vez más, como siempre había sido, se quedó solo. Confiaba en que los indígenas no atentarían contra su vida. Comambey, con todo, seguía con sus planes. Había hecho alianza con los varohios.
 
El padre, sin estar informado de esta situación, se presentó en el pueblo de Varohio, en compañía del padre Manuel Martínez, que acababa de llegar a las misiones.
 
Cuando estaban ahí supieron que corrían peligro, es cuando el padre Pascual pide apoyo a los indígenas de Chínipas que se presentan al lugar, pero los rebeldes, en mayor número, los obligan a retirarse.
 
Al amanecer los indígenas alzados prenden fuego a la casa donde estaban los padres y también a la iglesia. El padre Pascual habla con ellos y logra que detengan el ataque por ese día y la noche.
 
Pasado ese tiempo, los rebeldes saltan la tapia, rompen las puertas y asaltan la casa. Ya ahí arrojan una "lluvia de flechas". Una atraviesa el estómago del padre Pascual.
 
Sarabia dice que el padre, ya herido, dijo: "No muramos como tristes y cobardes; demos la vida por Jesucristo y su santa ley".
 
A salir de la casa él y al padre Martínez fueron cubiertos de flechas. Mueren de las heridas. Era el 1 de febrero de 1632.  El padre Pascual tenía 42 años y 22 años de haber ingresado a la Compañía de Jesús.
 
En 1695, el padre Eusebio Francisco Kino, 63 años después del asesinato, escribe: "El Padre Julio Pascual, natural de Brescia, del señorío de Venecia, nunca perdía de celebrar el sacrosanto sacrificio en la misa todos los días. Nunca usó chocolate. Suplió muy apostólicamente, dos años, en las misiones de Zuaque, Sinaloa, Tehueco y Yaquis. Entró en las nuevas conversiones de Chínipas, donde, a los cuatro años de fervorosísimos trabajos, aunque avisado de la muerte, no quiso huir de ella, sino que él y su compañero, el Padre Manuel Martínez, vivos y muertos pasan por tormentos de fuego en la casa encendida, de humo de hachones, de heridas de flechas, cuchillos y macanas, a la gloria del martirio, del cual, 15 días antes, en la misa, con los corporales ensangrentados, les avisó el Señor. Murió a manos de los bárbaros Varohios y Guazapares".
 

La trágica vida de Tove Ditlevsen

Rubén Aguilar Valenzuela
Trilogía de Copenhague (Seix Barral, 2021) obra de la escritora danesa Tove Ditlevsen (1917-1976) reúne en un solo volumen tres de sus obras de carácter autobiográfico: Infancia (1967), Juventud (1967) y Dependencia (1971).
 
En su origen las tres fueron publicadas de manera independiente. Desde un primer momento en Dinamarca fueron reconocidas como grandes obras por la crítica y los lectores.
 
La autora está reconocida como una de las más importantes escritoras de la literatura danesas. En vida recibió múltiples reconocimientos.
 
En esta novela, que no es una biografía, hace un recorrido que va de su infancia a la vida adulta donde se convierte en una adicta a las drogas de medicina de patente.
 
Ditlevsen, a través de su vida, ofrece una mirada de la sociedad y de la cultura danesa de su tiempo. De la vida familiar y de pareja, de la educación de los hijos.
 
Esta obra, que podría calificarse de monumental, ofrece múltiples lecturas. La de una mujer de los barrios pobres que logra superar su condición, para convertirse en un personaje exitoso y destacado.
 
La de una mujer que se abre espacio en el campo de la literatura en un mundo dominado por los hombres, para volverse una poeta y novelista importante y reconocida.
 
Es también el retrato de un país con grandes éxitos sociales, pero que todavía no logra sacar de la pobreza a amplios sectores de la sociedad.
 
Pero sobre todo es un retrato extraordinario y doloroso de la condición humana. Con sus grandezas y límites. Con sus logros y fracasos.
 
Dependencia, que publica en 1971, da cuenta de su adicción a las drogas y del infierno que esto supone. Sale de la clínica donde la tratan, pero después vuelve a su adicción.
 
En la parte final de la historia dice que ahora vive feliz en un pequeño pueblo con su pareja y sus hijos. Que ya no consume drogas.
 
Seguramente es una proyección de lo que le hubiera gustado vivir. Deja ver su fragilidad. En cualquier momento puede claudicar. En 1976 se suicidó con una sobredosis de pastillas.
 
La manera en la que Ditlevsen aborda su vida es valiente, transparente y radicalmente honesta. La crítica especializada reconoce en la trilogía un ejercicio pionero en el campo de la escritura confesional.
 
Su estilo de escritura, en el marco del realismo que ella contribuyó a renovar, es directo y desencarnado. Es una prosa ágil y llena de emociones.
 
Es un libro realmente importante. La historia y la manera de contarla me impresionó. Es una novela que puede calificarse como obra maestra o un clásico. En Dinamarca lo es.
 
Trilogía de Copenhague
Tove Ditlevsen
Editorial Seix Barral
Barcelona, 2021
pp. 432


Versión original: Barndom, Undgdom Gift, 1967, Gyldendal Group Agency. Traducción del danés al español de Blanca Ortiz Ostalé de 2021.
 
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Tove Irma Margit Ditlevsen (1917 - 1976) es considerada una de las voces fundamentales y más originales de la literatura danesa. Nació en Copenhague y creció en Vesterbro, un barrio de clase obrera. Las experiencias de su niñez fueron los puntos focales de su trabajo, así como la tensión entre su vocación de ser escritora y el rol que se esperaba de ella por ser mujer. Ditlevsen se casó y se divorció cuatro veces y publicó más de una veintena de libros, entre cuentos, novelas, poesía y memorias. Ha sido galardonada con los premios más importantes de las letras danesas, como el Tagea Brandt Rejselegat en 1953 y el De Gyldne Laurbær en 1956. Se suicidó en 1976.

Colombia: Informe Final de la Comisión de la Verdad

Rubén Aguilar Valenzuela

El próximo 28 de junio en Colombia se presenta el Informe Final de la Comisión de la Verdad. La investigación da respuesta a lo que ocurrió en la guerra, entre el gobierno y la guerrilla, y hace evidente cómo y por qué se mataron a cientos de miles de personas, muchas de ellas inocentes.
 
La investigación ha estado a cargo de Francisco De Roux (Cali, 78 años) miembro de la Compañía de Jesús. Filósofo y economista, goza de gran prestigio en su país. En los últimos cuatro años ha recorrido el territorio colombiano, para preparar este informe.
 
En una entrevista, del pasado mayo, el jesuita comenta que se ha enfrentado a la barbarie y el horror en la búsqueda de lo que realmente pasó en los años de la guerra. En todos lados ha encontrado víctimas producto de la actividad del Ejército y la guerrilla.
 
"Colombia, dice De Roux, después de 60 años, continúa en un conflicto armado interno, donde muchos muchachos murieron en batallas como guerrilleros o paramilitares sin tener ni idea de por qué estaban peleando. Esto no es la guerra entre Rusia y Ucrania, esto es una pelea sin sentido (...) es absolutamente irracional".
 
El jesuita plantea que para el perdón y la reconciliación es necesario: "Primero, construir sobre la verdad, segundo, tomar la decisión de no volvernos a matar entre nosotros, tercero, hacerle sentir que "te entiendo, me pongo en tus zapatos y te respeto". Cuarto, construir juntos a pesar de que las cosas fueron tan duras. Pero no vamos a olvidar, justamente para que no vuelva a ocurrir. Vamos a llenar este país de lugares de memoria para salvar la dignidad de la gente que murió".
 
Afirma que "Colombia se insensibilizó. Hizo natural el vivir en medio de tanto sufrimiento humano, se volvió normal. En el año 2001 nosotros abríamos la televisión y lo primero que salía era la masacre del día. Hoy aún hay pequeñas masacres, pero entonces casi todos los días eran de 100, de 80 personas. Y el país seguía como si nada estuviera pasando. Es una cosa tremenda (...) ¿Por qué Colombia no reaccionó? Más del 80% de los muertos fueron civiles no armados, no fueron combatientes. Y esto pasó durante 50 años".
 
De Roux asegura, que pese al dolor, como resultado de la investigación "llegamos con la esperanza de decirle algo muy serio al país, que nos ayude a comprender la hondura de la crisis humanitaria vivida por Colombia. Si bien el acuerdo de La Habana produjo la paz entre los ejércitos, la sociedad quedó tremendamente dividida y la confrontación ha continuado. Esperamos plantear un informe en el que los colombianos comprendamos qué fue lo que nos ocurrió, por qué nos vimos metidos en esta tragedia, cómo responsabilidades muy diversas se implicaron en el conflicto y cómo vamos a construir juntos hacia delante".
 
Y añade que "el informe es una experiencia dura, de confrontación con la verdad. Y al mismo tiempo una llamada a la esperanza. Dura porque hemos pasado por cosas muy hondas, hemos recorrido este país de nuevo y nos hemos encontrado con multitud de mujeres violadas y abusadas. Los más de 30,000 niños llevados a la guerra, que hoy cuentan cómo los arrastraron al conflicto, cómo fueron violados, cómo obligaban a las mujeres al aborto. Hemos encontrado a muchísimas personas secuestradas de los más de 27,000 secuestros que hubo. Más de 1,000 familias de los falsos positivos del Ejército. Hemos estado en los pueblos masacrados. Y podría seguir. Esa es la realidad del dolor. También los soldados sin piernas, con las caras quemadas por las minas antipersona. El dolor inmenso por todas partes. Colombia tiene que detenerse ante eso y salir adelante".
 
El jesuita afirma contundente que le abruma la responsabilidad "porque las expectativas son muy grandes en Colombia y en la comunidad internacional. Pero sobre todo están las expectativas de las víctimas. Tenemos 10 millones de víctimas en Colombia y dicen "todavía no nos han oído a todos". Si le dedicáramos un minuto a cada víctima nos demoraríamos 17 años trabajando las 24 horas del día".

Las dos vidas de Verónica

Rubén Aguilar Valenzuela
La doble vida de Verónica (Polonia - Francia, 1991) es una película dirigida por Krzysztof Kieślowski (1941-1996) que junto con Krzysztof Piesiewicz (1945) hace también el guion.
 
Weronika (Irène Jacob) vive en Polonia y tiene una gran carrera como cantante, pero padece una grave enfermedad cardíaca.
 
En Francia vive Véronique, una joven que guarda muchas similitudes vitales con ella, como su enfermedad y su gran pasión por la música.
 
Son almas gemelas nacidas el mismo día en lugares distintos. A pesar de la distancia y de no tener ninguna relación, son capaces de sentir que no están solas. Una a otra se perciben.
 
Entre ellas existe una inexplicable e intuitiva conexión sin que medien las palabras. Su único contacto es solo una mirada fugaz en la plaza de Cracovia.
 
La joven polaca muere y es cuando inicia un nuevo el viaje de Véronique, ahora acompañada por el espíritu de Weronika. En Polonia visita a su padre.
 
Esta obra maestra de Kieślowski es una película bisagra entre su etapa en Polonia y lo que va a iniciar en Francia. Habla de la empatía de los espíritus. Se adentra en las más profundas inquietudes de las personas.
 
La vida y la muerte están conectadas y con ellas también el amor. La película invita a reflexionar sobre la condición humana.  Sobre el misterio y el milagro de la vida, que busca trascender.
 
A Kieślowski le interesa la vida interior de la persona y su anhelo de libertad. La profundidad de la vida más íntima.
 
Plantea que la vida es resultado de la libertad y del azar, que se entiende como la confluencia de los múltiples factores que contribuyen a que el individuo se sienta inclinado por uno u otro camino en la compleja encrucijada de posibilidades que se le presentan.
 
El director polaco se propuso realizar una versión de la película para cada país, y darle un final distinto, según la cultura e idiosincrasia del lugar.
 
Era algo imposible, pero sí pudo realizar dos versiones, una para Europa y otra para América. Ésta con un final más explícito.
 
En su momento la película obtuvo numerosas nominaciones y premios. En el Festival de Cannes 1991 (Francia) ganó: Premio a mejor actriz (Irène Jacob); Premio FIPRESCI (Krzysztof Kieslowski) y Premio del jurado (Krzysztof Kieslowski).
 
Ese año en los Premios LAFCA (Estados Unidos) ganó: Mejor música original (Zbigniew Preisner). En el National Society of Film Critics Awards (Estados Unidos) ganó: Premio a mejor película de idioma extranjero.
 
La doble vida de Verónica
Título original: Podwójne życie Weroniki / La double vie de Véronique
Producción: Polonia - Francia, 1991

Dirección: Krzysztof Kieślowski
Guion: Krzysztof Kieślowski y Krzysztof Piesiewicz.
Fotografía: Slawomir Idziak
Música: Zbigniew Preisner.
Actuación: Irène Jacob; Halina Gryglaszewska; Kalina Jędrusik; Aleksander Bardini; Władysław Kowalski; Guillaume De Tonquédec; Jerzy Gudejko; Philippe Volter; Alexandre Fabbri; Bruce Schwartz (...)

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