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La CNDH y las denuncias contra las fuerzas de seguridad

Rubén Aguilar Valenzuela 
Es público que a partir de la llegada del actual gobierno, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dejó de ser un órgano autónomo del Estado mexicano, para convertirse en una oficina del gobierno, que se maneja desde Palacio Nacional.
 
En lo que va de 2022, se han presentado 524 quejas en la CNDH contra las Fuerzas Armadas y otras instituciones federales relacionadas con la seguridad.
 
La Guardia Nacional (GN), ha recibido 202; el Ejército, 169; la Fiscalía General de la República (124); la Marina (15); la Secretaria de Seguridad (10) y la Policía Ministerial (4).
 
En versión de María Elena Morera, presidenta de Causa en Común, a partir del análisis de la actuación de la CNDH, lo que se puede afirmar es que estos casos "están en un cajón durmiendo el sueño de los justos".
 
Sostiene, que en los sexenios anteriores quien encabezaba la CNDH se reunía periódicamente con el presidente y los titulares de las Fuerzas Armadas, para hablar sobre las recomendaciones que les había hecho y ver la respuesta que se debía de dar.
 
Desde que la CNDH dejó de existir como órgano autónomo esta práctica se eliminó. Ahora su función no es actuar frente a la violación de los derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad, sino de protegerlas.
 
Morera, que desde hace años trabaja por los derechos humanos, considera que las malas prácticas del pasado ahora "son mayores porque este presidente, como el mismo lo dice reiteradamente, les da abrazos a los criminales y además los protege".
 
Causa en Común afirma en su Informe 2021 del Observatorio de la Guardia Nacional y Militarización en México, "que las Fuerzas Armadas tienen más posibilidad de abusar de los detenidos que la Policía Federal, estatal o municipal".
 
La evidencia es que el 88% de los detenidos por la Armada y el 86% por el Ejército se quejan de tortura y otros abusos. La pregunta obvia es: ¿Ante esto que hace la CNDH? La respuesta: Nada, para eso está.
 
A la base del incremento de la violación de los derechos humanos por las Fuerzas Armadas y otros órganos de seguridad del Estado está la estrategia de seguridad adoptada por el presidente, que se basa en la militarización.
 
Dice, la presidenta de Causa en Común, que López Obrador "ha promovido una militarización como nunca ha conocido el país en su historia con la creación de una Guardia Nacional militar y la autorización constitucional del uso de la Fuerza Armada en seguridad pública, además de tareas civiles fuerzas".
 
A pesar de los resultados que muestran el fracaso de la estrategia de seguridad del actual gobierno, que implica, entre otras cosas, el aumento en la violación de los derechos humanos por los órganos de seguridad del Estado, ésta no va a cambiar.
 
El presidente defiende su estrategia a pesar de la evidencia de los datos duros. Habrá que esperar la llegada de un nuevo mandatario, para cambiarla, y para que devuelva a la CNDH su carácter de órgano autónomo del Estado.

Museo Convento de San Francisco

Rubén Aguilar Valenzuela

Antigua, Guatemala

Edificio
 
Se encuentra en la única zona restaurada del convento, que fue muy dañado en el terremoto de 1773. 
 
Colección
 
Hay piezas prehispánicas, pero sobre todo esculturas y pinturas del siglo XVIII. Es muy modesto con una museografía abigarrada. No hay piezas de gran valor.
 

 

 

 


Exvotos
 
Hay exvotos dedicados al franciscano hermano Pedro que vivió en este convento. Hay muletas, aparatos ortopédicos, yesos, fotografías, dibujos, pinturas y otro tipo de ofrendas.      




 
Comentario
 
Lo más interesante son los exvotos del hermano Pedro, que son una expresión de la religiosidad popular. El resto parece una colección personal de un fraile que se decidió exhibirla. Nada que ver con las obras de arte que hubo en este convento en su época de esplendor.

Optimismo en tiempos difíciles

Rubén Aguilar Valenzuela
En 2004 leí por primer vez Mariposa: Eternidad de lo efímero (Miguel Ángel Porrúa, 2003) de Mariana Frenk-Westheim (1898, Hamburgo – 2004, Ciudad de México), días después, a los 106 años, dejaba de existir.
 
En el aeropuerto, cuando terminé el libro, escribí: "Es un descubrimiento. Es muy hermoso y profundo. Es optimismo, que reconforta. Invita a vivir y a amar". Es un texto que encierra muchísima sabiduría. Me conmovió y me gustó mucho.
 
Mi compañera Sybille Flaschka Hass, periodista de origen alemán, entrevistó a Mariana en cinco ocasiones al final de los años ochenta y principios de los años noventa del siglo pasado. Ella realizaba una investigación sobre el exilio alemán en México. Conserva las grabaciones de esas conversaciones. Las pláticas fueron en español. Sybille quedó muy impresionada por su lucidez, su gran cultura y su amor a México.
 
Los comentarios que siguen lo tomo de un texto de Esther Cohen. Son un homenaje a la escritora, a la dignidad de su persona y una guía para entender su obra y su aporte: "Mariana Frenk es esa mariposa cuya sabiduría no surge sólo de su inteligencia, la inteligencia no da para tanto, sino de su relación íntima con el tiempo, ese tiempo a la que nuestras sociedades nos han obligado a mirar con temor, a defendernos a toda costa de su transcurso y de su violento atravesar nuestros cuerpos".[1]
 
"Mariana se ha dejado atravesar por los años, ha ocupado el espacio del horizonte alojando al tiempo como en su casa, impidiéndole de esta manera, paradójicamente, someterla a su decurso. Su trato familiar con los meses, los años y los días le permiten seguir contemplando las estrellas, desde sus aphorismos que no son sino lo que su etimología dice: límites, al igual que el horizo, el horizonte, desde donde contempla el mundo, limita y encuadra lo que vemos. Horizontal es su espacio vital en la medida en que se deja recorrer y penetrar por sus propios límites, por esos aforismos que le dan vuelta al tiempo, a la soledad, a los espejos que le devuelven imágenes a veces fracturadas y asimétricas con respecto a la mujer que se mira".
 
"Y es esa sonrisa, a la que la autora nos invita en su prólogo, la que nos acompaña a lo largo de todo el libro. Pero no se trata de ese sonreír de quien encuentra la vida fácil y ligera, sino de otro tipo de sonrisa, que surge de una actitud amable y generosa, pero por sobre todo, de una posición crítica frente al mundo. En cada uno de sus aforismos encontramos esta agudeza crítica, esta fina burla del mundo de las apariencias en que hemos aprendido a luchar ferozmente contra el tiempo y sus efectos".
 
"Mariana ha adquirido un saber que no se encuentra sólo en los libros, se trata de un saber excepcional de la experiencia, que quizás su paso por tres siglos le ha dado. Sabe que de nada sirve adoptar la posición vertical frente al tiempo, como Kafka, se sabe mucho más vulnerable en esta lucha frontal y prefiere, de nuevo, la perspectiva del horizonte. Sólo desde ésta es posible hacerle frente al tiempo, sin desgastarse, sin sucumbir a él en el intento".
 
En Mariana "hay esa capacidad de distanciarse de sí misma para volcar su humor sobre su propia vida, sobre su propia muerte (...) La narradora sabe que la única forma de salir airosa de esta conflictiva relación con el tiempo, que es por otra parte la vida, es aprender a burlarse de sí misma, ir en este sentido, sí a contracorriente de la mayor parte de esa especie de género llamado "escritor", restándole toda solemnidad al acto de escribir, jugueteando así con la experiencia y con el mundo maravilloso de las palabras".
 
"Es esta actitud antisolemne la que hace de su lectura el espacio y el tiempo de una experiencia única, que recuerda en buena medida la función del narrador de la que hablaba Walter Benjamin. Según Benjamin, el arte de la narración estaba llegando a su fin (...) Las mil aventuras de Mariana bien podrían contarse entre las escasas excepciones: sus aforismos nos transmiten su experiencia vivida y, en este sentido, todos ellos tienen algo que enseñar a quien lee".
 
La escritura de Mariana contradice a Benjamin: "Esto no nos sucede cuando leemos a Mariana Frenk, ¿será acaso que su agudeza y sensibilidad narrativas le vienen de muy lejos, de un inicio de siglo donde comunicar tenía que ver aún con la transmisión de experiencias y no con la tarea de informar? ¿Será su obra un ejemplar de una especie en extinción? Y si lo fuera, he aquí este libro para enseñarnos de nuevo lo que significa internarse en el mundo de la narración".
 
"El narrador, termina diciendo Benjamin, es admitido junto al maestro y al sabio. Y ello porque le está dado recurrir a toda una vida". La totalidad de su vida, que es la dignidad del sabio, "la dignidad de la escritura de Mariana Frenk. Por esto, decía yo al inicio que la inteligencia de la mariposa no era suficiente, había algo más del orden de la sabiduría, de este saber al que se refiere el filósofo alemán, en la escritura de esta narradora".
 
En el caso de Mariana "es cierto que la presencia de un México en el que ha pasado la mayor parte de su vida se refleja en su obra, pero es indiscutible el trasfondo profundo de sus virtudes narrativas, de sus fuentes quizá de infancia. En sus cuentos se respira el aire familiar de las instituciones descritas por Robert Walzer, el sarcasmo agudo de Kafka y la nostalgia narrativa de un Benjamin. Aunque en ella, la sonrisa siempre presente desdibuje su pasado y muestre algo que quizá ella misma ha aprendido del México que la acogió".
 
"Con todo, lo que queda de sus mil aventuras, es ese placer y ese oír consejo de quien a través de una escritura límpida pero rigurosa logra transmitirnos su experiencia de vida y hacernos entrar en el universo, en nuestra sociedad tabú, de la vejez, con la frescura y vivacidad de quien entra en una fiesta. "Acepta a la vejez como otra aventura que te brinda la vida y gózala con el espíritu aventurero de tu juventud y con la sonriente sabiduría que te han regalado tus muchos años".
 
Los dibujos que ilustran el libro son de Carmen Parra y la introducción de Roberto García Bonilla.
 
Mariposa: Eternidad de lo efímero
Mariana Frenk-Westheim
Miguel Ángel Porrúa, librero-editor
México, 2003

El papa Francisco pide perdón a los pueblos originarios de Canadá

Rubén Aguilar Valenzuela
La semana pasada estuvo el papa Francisco de visita en Canadá, con un tema central que anunció días antes de su partida: Pedir perdón a los pueblos originarios por el trato que instituciones a cargo de la Iglesia católica dieron a niñas y niños de esas comunidades ancestrales.
 
En un Twitter antes de tomar el avión escribió: "Vengo a reunirme con pueblos autóctonos. Espero que, con la gracia de dios, mi peregrinación penitencial pueda contribuir al camino de la reconciliación ya iniciado".
 
Los pueblos originarios de Canadá representan el 5% de su población. Desde finales del siglo XIX hasta 1990, 153,000 niños y niñas de los pueblos originarios de Canadá fueron llevados a instituciones dirigidas por la Iglesia católica.
 
Por décadas en internados y colegios, subvencionados por el gobierno, las niñas y niños fueron sometidos a un proceso de asimilación forzada, para lograr su integración social.
 
Con ese objetivo por años fueron apartados de sus familias, de su lengua materna, de su cultura y de sus tradiciones. Por más de cien años 139 instituciones hicieron ese lamentable trabajo.
 
Investigaciones de los últimos años, ordenadas por el gobierno, en las que colaboró la Iglesia de Canadá, sacaron a la luz del día que muchos de las y los internos fueron objeto de un trato inhumano y abusos sexuales.
 
Se calcula que 6,000 de ellos murieron en esos centros por negligencia en su atención, enfermedades y desnutrición. Han sido identificados 4,120, pero falta todavía saber qué pasó con 1,880 de ellos.
 
A la llegada del papa el gran jefe de las Naciones Originarias afirmó que "en estos momentos mucha de nuestra gente se siente escéptica y está dolida", pero esperamos que con la disculpa del papa "podamos iniciar un recorrido, para sanar".
 
El papa de manera abierta pidió perdón a los indígenas de lo que llamó "un error devastador". Dijo que estaba "profundamente dolido" por los errores cometidos por la Iglesia en el proceso de integración forzada.
 
De manera puntual dijo: "Pido perdón humildemente por la manera en la que lamentablemente muchos cristianos adoptaron la mentalidad colonialista de las potencias que oprimieron a los pueblos indígenas".
 
En su recorrido por Canadá, el papa se reunió con víctimas de esos internados a quienes reconoció que: "Las políticas de asimilación y desvinculación, que incluía el sistema de escuelas residenciales fueron nefastas, para las gentes de estas tierras".
 
Una de estas dijo: "He esperado 50 años para esta disculpa y finalmente la encuentro". Lamentó que otros de sus compañeros de colegio no la hayan podido oír porque ya murieron "por suicidio, por adicción a las drogas y otras sustancias".
 
Falta mucho camino por recorrer, pero el proceso de sanación ya ha iniciado. El papa Francisco, una vez más con valor y humildad, da la cara ante los errores e incluso crímenes cometidos por integrantes de la Iglesia.

La gran belleza: Roma en verano

Rubén Aguilar Valenzuela 
En La gran belleza (Italia, 2013) el director italiano Paolo Sorrentino desarrolla una compleja reflexión sobre el vacío existencial de los seres humanos.

La historia se ubica en la decadente y hermosa Roma, una de las ciudades más bellas del mundo. Jep Gambardella (Toni Servillo), que tiene 65 años, es un hombre atractivo y seductor.
 
Disfruta al máximo la ciudad y la intensa vida social que ahí tiene lugar. Acude a reuniones y cenas donde su ingenio y compañía son siempre bienvenidos.
 
Periodista de éxito, escribió una única novela cuando tenía 25 años, El aparato humano, con la que consiguió un premio literario. Esconde su frustración, de no haber sido lo que quiso ser, tras una actitud cínica.

Su departamento tiene vista al Coliseo y ahí organiza fiestas con invitados que hacen evidente que en esa sociedad se desarrolla la gran "comedia de la nada".

Jep, que sueña con volver a escribir, se aferra a la memoria de un joven amor en el que sigue anclado. Siente un profundo rechazo así mismo y a la sociedad en la que vive. ¿Podrá sobrevivir a esa situación?
 
La película da cuenta de la historia de una serie de personajes, de seres humanos, que van por la vida sin rumbo. Son presa del vacío y del sinsentido. Son expresión de la decadencia de la sociedad.

Roma, la decadente y la bella, es el espacio donde ocurren esas historias. Es parte de ellas. Sus calles y edificios ofrecen el marco donde se desarrollan esas vidas.
   
La estructura de la película es intencionalmente caótica. El caos es parte del vacío existencial. Es una gran película. Toni Servillo realiza una extraordinaria actuación.

Sorrentino crea una obra de arte muy bella y atractiva. Las imágenes son excepcionales. La narración atrae y cautiva. Es un homenaje a Roma.

En su momento la película tuvo numerosas nominaciones y premios en los festivales cinematográficos del mundo. En 2013 ganó el Premio Oscar, el BAFTA y los Globos de Oro como Mejor película extranjera.

También en 2013, en los Premio David di Donatello de Italia, ganó nueve premios, entre ellos como Mejor director y Mejor actor (Servillo).
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La gran belleza
Título original: La grande belleza  
Producción: Italia, 2013

Dirección: Paolo Sorrentino
Guion: Paolo Sorrentino y Umberto Contarello
Fotografía: Luca Bigazzi
Música: Lele Marchitelli
Actuación: Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Serena Grandi, Galatea Ranzi, Isabella Ferrari, Giulia Di Quilio, Luca Marinelli, Giorgio Pasotti, Massimo Popolizio (...)

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