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De la quietud en la cotidianidad

Rubén Aguilar Valenzuela
El pasado 22 de octubre el escritor Guillermo Samperio (1948-2016) hubiera cumplido 73 años. En vida publicó más de cincuenta libros entre novelas, cuentos, literatura infantil, poesía, crónica y ensayos.

Guillermo, discípulo de Augusto Monterroso, en 1977 ganó el entonces muy prestigiado Premio Casa de las Américas en la rama del cuento, que recibió en La Habana.
 
A lo largo de su vida recibió muchos reconocimientos y premios nacionales e internacionales. Entre ellos un homenaje nacional en el Palacio de Bellas Artes. Dos escuelas en el Estado de México llevan su nombre. Su obra se ha traducido a una decena de idiomas.

El escritor participó activamente al final de la década de los noventa del siglo pasado en organizaciones ciudadanas, que luchaban por la democracia en nuestro país. Ahí nos conocimos.

En mayo de 2006 me regaló la edición bilingüe de su poemario Bitácora de la quietud / Journal de bord de la quiétude (Editions Drac Nord-Pas de Calais / Zou, Francia, 1991). Con fotografías del francés Marc Pataut. El libro es un objeto de arte.

Es una edición limitada, tengo el ejemplar 463. En la dedicatoria me escribió: "Rubén éste ya viejo libro de poemas en prosa; ojalá lo disfrutes". Es una colección de 18 poemas redactados en prosa, que dialogan con 35 fotografías de Pataut. La traducción es de Florence Oliver.

El 1991, el fotógrafo tomó las imágenes en la región litoral de Nord- Pas de Calais en Francia, que después se enviaron a Samperio, que también visitó la zona. Ellos nunca se encontraron.

La del escritor y la del fotógrafo son miradas, son un punto de vista, de una realidad específica. Se enfrentan a un mismo paisaje humano y geográfico. Cada uno lo ve de manera distinta, pero dialogan uno con un texto y el otro con unas imágenes.

Les es común acercarse a la cotidianidad, a la vida de la gente que habita ese espacio y también poner su mirada en la geografía que las rodea.  La mirada de Guillermo se expresa en una poesía de lo real y cotidiano de una manera precisa y elegante.
 
Bitácora de la quietud / Journal de bord de la quiétude
Guillermo Samperio
Editions Drac Nord-Pas de Calais / Zou, Francia, 1991.

Un músico que pierde el oído

Rubén Aguilar Valenzuela
 El sonido del metal (Estados Unidos, 2019) es una película que dirige Darius Marder. La historia cuenta como Ruben Stone (Riz Ahmed) pierde la posibilidad de oír. Es el baterista del dúo de metal Blackgammon, que integra junto con la cantante Lou (Olivia Cooke), que es su novia.
 
La pareja vive en una casa rodante que ellos manejan en su gira dando audiciones en distintos lugares de Estados Unidos. Ruben se da cuenta de que está perdiendo el oído. El médico le hace una prueba que muestra solo tiene entre el 20 y el 30 por ciento de audición.
 
Lou le propone dejar los conciertos, pero él decide que deben continuar. Ella sabe que él es proclive al consumo de drogas. Héctor, que es su amigo y patrocinador, le consigue un lugar en una clínica para adictos que han perdido la capacidad de oír.
 
El lugar lo dirige Joe (Paul Raci), un alcohólico, ya recuperado, que perdió la audición en la guerra de Vietnam.  Aquí Ruben comienza a conocer y relacionarse con quienes viven en este lugar. Participa en las distintas actividades.
 
Diane (Lauren Ridloff) es una maestra que imparte clases a los niños, para que aprendan el lenguaje de señas. Ruben se incorpora, para aprender esa manera de comunicación. Joe le recomienda que escriba, para que en la escritura encuentre, en el silencio, paz y tranquilidad.
 
La estadía de Ruben ha sido patrocinada por una iglesia. Joe, entonces, le ofrece que se quede permanentemente en ese refugio como empleado. Ruben en internet ve que Lou está haciendo su carrera como cantante en solitario. La capta en una estadía en París.
 
Él decide someterse a una cirugía de implante coclear. Para eso su amiga Jenn (Chelsea Lee) le ayuda a vender su batería y otros equipos de música y también la casa rodante. Ante la nueva posición de Rubén, Joe le pide que abandone la comunidad. El principio que da fundamento a ésta es que no se deben de operar porque la sordera no es una discapacidad.
 
Después de la operación, Ruben puede de nuevo oír, pero con sonidos distorsionados. No está en condiciones de recuperar su anterior forma de vida como baterista. En París se encuentra con Lou que ahora vive en casa de su padre, Richard (Mathieu Amalric) un hombre con dinero.
 
Richard lo recibe bien y le dice que antes no lo aceptaba, pero que ahora se ha dado cuenta que hace feliz a Lou y que son una buena pareja.
 
Ella y su padre cantan a dúo. Ruben no los oye bien. Ahora sabe que los implantes no funcionan. Discute con Lou sobre la posibilidad de volver a dar audiciones juntos. Ella no lo ve posible.
 
A la mañana siguiente, Ruben toma sus cosas y se va mientras Lou todavía duerme. Molesto e incómodo por la distorsión del sonido a través de los implantes se los quita. Ahora se siente bien en el silencio. Sabe que nunca más volverá a oír. Su forma de vivir tendrá ahora que ser otra.
 
El director logra trasmitir el camino por recorrer, la odisea, que significa, que un hombre deja el pasado y construya una nueva vida. Ruben sabe que debe seguir e ir hacia delante. No hay espacio para la queja y la lamentación. ¿Cómo será la nueva vida? Con esa incógnita nos deja la película.
 
El británico Ahmed realiza una gran actuación como Ruben. A su personaje le da una vida que pasa por todos los sentimientos humanos que van del amor al dolor más intenso. De la certeza a la duda y la incertidumbre. El sonido de la película es notable. Es uno de sus grandes personajes. Nos hace participar de las diferentes etapas de la pérdida auditiva del baterista.
 
En la edición de los Óscar 2021 recibió seis nominaciones entre ellas como mejor película. Ganó como mejor edición y como mejor sonido. La banda sonora se grabó en el estudio que Carlos Reygadas tiene en Santo Domingo, Morelos, cerca de Tepoztlán. (Se puede ver en Amazon Prime).
 
El sonido del metal
Título original: Sound of Metal
Producción:  Estados Unidos, 2019

Dirección: Darius Marder
Guion: Darius Marder y Abraham Marder
Fotografía: Daniel Bouquet
Música: Nicolas Becker y Abraham Marder
Sonido: Phillip Bladh, Nicolas Becker, Jaime Baksht, Michelle Couttolenc, Carlos Cortés y Carolina Santana
Actuación: Riz Ahmed, Olivia Cook, Paul Raci, Lauren Ridloff, Mathiu Amalric, Chelsea Lee (...).

Preguntas al general secretario

Rubén Aguilar Valenzuela
Hay un antes y un después en el Ejército mexicano como resultado de las declaraciones del general secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, en la ceremonia de conmemoración de la Revolución Mexicana el pasado 20 de noviembre.

El general ese día comparó el proyecto que impulsa el presidente López Obrador con la gesta de la guerra de Independencia, la guerra de Reforma y la Revolución Mexicana.

Así se sumó a la campaña de propaganda que el presidente y su partido impulsan todos los días como parte de su estrategia de comunicación. Según ellos son los adalides de una cuarta transformación en la historia del país. Ahora sabemos que el secretario también piensa eso.

El general fue todavía más allá y pidió a todas y todos los mexicanos que se sumen al proyecto político que impulsa el presidente y su partido. Las otras posiciones no valen. Hay que alinearse, sin más, a la propuesta del presidente. El general hizo pública su adhesión y se convirtió en su promotor.

Con las declaraciones del secretario de la Defensa, el Ejército deja su posición de neutralidad política, como órgano del Estado mexicano, para convertirse en la dependencia de un gobierno en lo particular.

El general tomó partido por el proyecto político que encabeza el presidente López Obrador, que todos los días polariza y divide a la sociedad mexicana. Ahora el Ejército se suma a la política de fractura de la sociedad mexicana. La posición del secretario plantea las siguientes preguntas:

- ¿Sus declaraciones de apoyo al proyecto del presidente y su partido fueron consultadas y consensadas con los otros altos mandos del Ejército? ¿Qué piensa la Armada?

- ¿Sus declaraciones son el pago por el poder político y económico que el presidente y su partido le ha concedido al Ejército en estos tres años?

- ¿En las próximas elecciones de 2022, 2023 y 2024 el Ejército se va a convertir en base de apoyo a los candidatos del presidente y su partido ¿Harán propaganda y proselitismo? ¿Cómo van a participar en las campañas?

- ¿Cuál será la actitud del Ejército sin 2024 no gana el candidato propuesto por el presidente y su partido? ¿Respetará el resultado, aunque termine el proyecto que ahora el Ejército, por decisión del secretario, ha decidido apoyar de manera pública?

Estoy cierto que el general secretario no va a responder a estas preguntas, pero el acontecer de todos los días les irá dando respuesta. Ya veremos. Por lo pronto la militarización del país avanza y se radicaliza. La democracia y la seguridad nacional están en peligro.

Las diferencias entre los mandatarios populistas de África

Rubén Aguilar Valenzuela
 
En artículos anteriores publicados en Etcétera sobre los mandatarios populistas de África (11.11.21 y 18.11.21) traté el tema de las estrategias operativas y de la forma y el contenido del discurso. Ahora presento las diferencias que existen entre ellos.
 
Los mandatarios que se contemplan son: John Pombe Joseph Magufuli (1959-2021), presidente de Tanzania (murió en marzo por Covid-19); Andry Nirina Rajoelina (1974), presidente de la República de Madagascar; Paul Barthélemy Biya'a bi Mvondo (1933), presidente-dictador de la República Federal de Camerún; Évariste Ndayishimiye (1968), presidente de la República de Burundi; Issayas Afewerki (1946), presidente-dictador de la República de Eritrea y Salva Kiir (1951), presidente del Sudán del Sur, el país más joven del mundo.
 
En lo que no coinciden

En las semejanzas se dan elementos que estos líderes populistas no comparten o no lo hace del todo. Aquí las diferencias:
  • Unos son más corruptos que otros. Dentro del marco que sus países se califican como de los más corruptos del mundo.
  • Reprimen de manera distinta. Unos son más represores que otros. Destaca Afewerki. Tiene a más de 10,000 presos políticos en las cárceles. 
  • Agreden a los medidos y los periodistas. Unos más que otros. Hay censura. Eritrea es el país del mundo con más periodistas encarcelados. Ndayishimiye es el único que habla de libertad de prensa.      
  • Control social. El caso de Eritrea es diferente al de los otros países. El gobierno da seguimiento puntual a lo que realiza cada ciudadano. Sabe lo que hacen y dicen. Vigila todo tipo de reuniones. Es un caso único a nivel mundial.
  • Vestimenta. Kiir utiliza siempre un sombrero vaquero que lo caracteriza. Es parte de su imagen pública. Los otros no tienen algo que los identifique de manera particular. 
Fragilidad institucional y golpes de Estado
 
Estos gobernantes populistas son parte de una realidad como la de África donde se suma más de 200 golpes de Estado desde que a finales de los años cincuenta del siglo pasado empezó el proceso de la independencia de los distintos países. La mitad han sido exitosos. Entre 2001 y 2019 hubo una media de 1.5 golpes por año. En lo que va de 2021 han ocurrido seis, y cuatro han tenido éxito: Sudán, Mali, Chad y Guinea-Conakry. Quienes se hacen del poder son jóvenes oficiales de los ejércitos.
 
Los especialistas hablan de que el continente se enfrenta a un crecimiento de los golpes de Estado, el mayor en los últimos diez años, pero lejos de los que ocurrieron en las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado. No es, dicen, que a los africanos les "gusten" los golpes de Estado, sino que ante las dictaduras militares, algunas brutales, el nepotismo, la corrupción, la pobreza, el mal gobierno y la ausencia de una estructura democrática que permita disputar el poder, no queda más que la alternativa de otros militares.
 
De 1990 a 2021 se han celebrado 304 elecciones generales o presidenciales en África y solo en 25 de ellas ganó la oposición. Un disparador de los golpes de Estado ha sido que desde 2015, 13 gobernantes cambiaron la Constitución, para reelegirse y permanecer en el poder. En medio del real retroceso democrático en algunos países se sigue dando la alternancia pacífica del poder como en Ghana, Sierra Leona, Liberia o Cabo Verde. Esta también es parte de la realidad africana, pero pasa desapercibida.

Flora Tristán y su nieto Paul Gauguin

Rubén Aguilar Valenzuela
El paraíso en la otra esquina (Alfaguara, 2003) del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa cuenta de la historia de Flora Tristán (1801-1844) y la de su nieto, el pintor Paul Gauguin (1848-1903).
 
Ellos no se conocieron, cuando Gauguin nació Tristán ya había muerto. En la novela la relación entre los dos se da a partir sus sueños y de sus intensas vidas.
 
La abuela, una socialista, lucha por instalar el "paraíso" en la tierra. El nieto por librarse de las ataduras sociales y el academicismo, para poder pintar en la libertad que quiere.
 
A ambos los guía una utopía, a ella de carácter social y a él individual y artística. Uno quiere cambiar el mundo y el otro la manera de pintar.
 
Tristán, hija de una francesa y un peruano, cuando Perú era todavía colonia, viaja al país de su padre para reclamar su legitimidad y la herencia, que pensaba la correspondía. El matrimonio eclesiástico de su padre no fue reconocido y no obtuvo lo que quería.
 
La estancia en el país de su padre cambió su vida. Regresó a Francia con ideas más claras sobre la injusticia social, la miseria, la esclavitud y el papel subordinado de la mujer. Esa experiencia la escribe en su libro Peregrinaciones de una paria (1838).

En la novela Tristán es la primera gran feminista de la historia. Una socialista francesa que dedica sus últimos años a predicar por toda Europa a favor de la causa de los marginados, de los obreros y de la necesidad de construir una nueva sociedad.
 
Se casa por conveniencia, pero después de años abandona a su esposo, pierde, entonces, la tutela de los hijos y se gana el repudio del mundo en el que vive. Nada la detiene en su lucha por la utopía en la que sueña.
 
Vargas Llosa presenta una Europa del siglo XIX donde los obreros y los campesinos son explotados por una aristocracia indiferente e insensible a lo que sucede. Aborda también el comportamiento de la oligarquía de Arequipa, a la que Tristán viaja en busca de sus raíces.
 
Gauguin es un joven burgués con un trabajo próspero en la Bolsa de Valores de París. Un día descubre la pintura y se ve atraído por ella de manera tal que lo deja todo. Abandona a su mujer, a sus hijos y se va a vivir a Tahití y las islas Marquesas.
 
Ahí empieza a pintar la naturaleza y modelos que le resultan exóticos. Luego se involucra en la vida de una civilización que asume como auténtica y original. Una que nada tiene que ver con Europa y sus maneras. Gran parte del texto dedicado a Gauguin, Vargas Llosa lo desarrolla a partir de la descripción de sus cuadros.
 
Los dos personajes, abuela y nieto, tienen marcadas diferencias, pero comparten la búsqueda de un ideal, de una utopía, y el rechazo a la convencional sociedad en la que les tocó vivir.
 
El injusto siglo XIX fue también el de las utopías. En el texto Vargas Llosa menciona a: Saint Simon, Fourier, Bakunin, Robert Owen y Karl Marx. Algunos de ellos influyeron en Tristán.
 
El libro refleja un trabajo de investigación amplio y sólido. La escritura, como en todas las obras del Premio Nobel, fluye. El paraíso en la otra esquina, se puede ubicar dentro de la corriente de las biografías noveladas.
 
El paraíso en la otra esquina
Mario Vargas Llosa
Editorial Alfaguara
México, 2003
pp.485


 

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