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Populistas y dictadores

Rubén Aguilar Valenzuela
Hay dictadores de izquierda y de derecha, unos se comportan como populistas y otros no. Hay populistas que no son dictadores también de izquierda y de derecha. Entre los dictadores y los populistas hay evidentes diferencias, pero también semejanzas.
 
La manera en cómo se valoran y califican a sí mismos, como se enfrentan a sus "enemigos", que los tienen muchos, y como articulan y frasean sus discursos son campos donde se ve con claridad la parte que les es común.
 
La valoración de sí mismos
 
- Se sienten llamados, generalmente por Dios, para realizar una misión histórica que sólo ellos pueden llevar a cabo. Para eso nacieron.
 
- Se ven a sí mismos como los salvadores de la Patria. Se sienten herederos y continuadores de los héroes nacionales de los textos escolares. Se ven que un día estarán en ellos.

- Se piensan como los únicos capaces de conducir los distintos de la Patria. Los dictadores para eso se perpetúan en el poder. Los populistas también quisieran quedarse para siempre en el poder. Unos lo logran y se hacen dictadores, pero a otros se los impide la fortaleza de las instituciones democráticas de sus países.
 
La lucha contra sus enemigos
 
- Se sienten amenazados en su persona y en su proyecto por quienes se definen como sus enemigos: Los periodistas, los medios, los intelectuales, los científicos, los artistas, los defensores de los derechos humanos, los defensores de la libertad de expresión y los activistas sociales, entre otros.
 
- Se manifiestan permanentemente en contra de sus enemigos de manera agresiva y con acusaciones falsas. Utilizan los órganos del Estado y manipulan la ley, para enfrentarlos. Los llevan a la cárcel. En algunas dictaduras también los matan.
 
- Se dicen distintos a los que antes gobernaron. Nunca más deben volver. Los dictadores, para garantizar eso, se tomaron el poder y nunca lo van a dejar. Es lo que quisieran todos los populistas, pero no todos lo pueden hacer. Eso se los impide la fortaleza de las instituciones democráticas de sus países.
 
La forma y los temas del discurso
 
- Conciben el ejercicio de gobernar como un espectáculo. Al centro del escenario está el líder ungido por Dios. La obra es un monólogo. No hay nadie más.
 
- Hacen uso de un lenguaje y un tono estridente, escandaloso, donde la mentira y la exageración tienen un rol central. Todo con objeto de llamar la atención de las audiencias y de los medios.
 
- La retórica de su discurso busca emocionar a los suyos. El sentimiento que provocan, son maestros de la manipulación, despiertan el apoyo incondicional e irracional de los suyos y de quienes simpatizan con ellos.
 
- Hacen referencia constante a la Patria y al "pueblo". Solo puede ser calificado como tal, los que están ciegamente con ellos. Los demás son los no pueblo. Son enemigos del líder y su causa.
 
- Con su actitud y discurso dividen y polarizan a la sociedad. En una sociedad binaria solo hay dos posibilidades: Estás conmigo o contra mí. Los que están conmigo son los verdaderos patriotas. Los demás son traidores.
 
- Reaccionan contra todo tipo de crítica, por pequeña que esta sea. Dicen que no tiene sustento, a pesar de la contundencia de las evidencias. Esta solo puede ser una estrategia de los enemigos, para atacarlos y desprestigiarlos.
 
- Hablan del fin de la corrupción. Por decreto del líder se elimina para siempre. La realidad es otra. La ignoran. Los corruptos tienen todo el espacio si manifiestan su lealtad incondicional al líder. En ese caso toda falta es admitida y perdonada.
 
Otras semejanzas
 
- Los dictadores y los populistas viven del culto a su personalidad. Lo promueven. No hay nadie como ellos. Son radicalmente ególatras y megalómanos.
 
- Promueven el miedo como forma de ejercer el poder entre quienes no se someten y también entre los suyos. Retan a quienes no piensan como ellos. Todos, menos ellos, están en el campo del error.
 
- De los suyos exigen la adhesión total. No hay lugar para el pensamiento propio. Solo se sigue lo que el líder llamado por Dios señala. A su círculo cercano, que les es incondicional, los tratan con desprecio. Los humillan.
 
- Entre los dictadores y los populistas hay rasgos de su personalidad que solo se pueden ubicar en el campo de las enfermedades mentales. Las hay distintas.
 

En México quien asesina a periodistas tiene garantizada la impunidad

Rubén Aguilar Valenzuela

Las estadísticas sobre el número de los periodistas asesinados en lo que va del gobierno del presidente López Obrador varía. La Secretaría de Gobernación (SEGOB) reconoce 52, Artículo 19 afirma que son 28 y el Comité de Protección de Periodistas (CPJ) 13.
 
Todos coinciden en señalar los altos niveles de impunidad de los asesinatos. Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de la SEGOB, dice que es de más del 90 %. El porcentaje no ha variado con relación a los gobiernos anteriores.
 
Los organismos internacionales y los especialistas que estudian el tema, asocian el incremento del asesinato de los periodistas con los altos niveles de impunidad. Los asesinos saben que pueden matar sin que les pase nada.
 
El asesinato de los periodistas y la impunidad atenta contra la libertad de prensa, que es un bien público y un patrimonio común en toda sociedad democrática. En México esa libertad está bajo amenaza.
 
En una entrevista de Víctor Gamboa a Enrique Irazoque, titular de la Unidad para la Defensa de los Derechos Humanos de la SEGOB, éste le asegura que el 50 % de las agresiones contra los periodistas provienen de autoridades municipales. (El Universal, 26.01.22)
 
Y afirma con honestidad que "lamentablemente la impunidad que nos acecha es en toda la agenda nacional de derechos humanos, no solamente en términos de los agravios hacia personas defensoras y periodistas, también en casos de la desaparición de personas, de tortura, en caso de trata, de feminicidios y en la mayoría de los delitos (...)".
 
Asegura que gran parte de los casos de impunidad no corresponden al gobierno federal, sino que "está focalizado en las fiscalías generales de justicia (de los estados)" y es ahí donde hay que generar el debate y resolver el problema.
 
Para el funcionario de la SEGOB la gran mayoría de los asesinatos de periodistas se encuentra "bajo la competencia de las fiscalías locales". Y por eso, añade, "es tan importante que desde las entidades se puedan resolver esos crímenes".
 
De los 52 periodistas asesinados que reconoce el gobierno federal el 60 % se concentra en seis estados: Sonora, Veracruz, Guerrero Michoacán, Estado de México y Oaxaca. Ahora cuatro gobernados por Morena y dos por el PRI.
 
El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro señala de manera particular la incapacidad de la Fiscalía General de la República, que es la de este gobierno, para esclarecer los casos de agresiones a los periodistas y activistas sociales.
 
Y afirma que, entre otras causas, detrás de la continuidad de la violencia en el país se debe al "(...) modelo de seguridad y justicia impulsado por esta administración, caracterizado por la militarización y la incapacidad de la fiscalía".
 
Y mientras se aclara si es al gobierno federal, estatal o municipal a quién corresponde investigar para aclarar los crímenes contra los periodistas y llevar a los criminales a la justicia, la impunidad se impone y sigue campeando. Y todo indica que en los próximos tres años así seguirá.
 

Museo del Canal Interoceánico de Panamá

Ruben Aguilar 

- Historia 

El museo fue concebido en 1996, cuando se aprobó la creación del patronato que se hace cargo de él. Abrió sus puertas en 1997, con motivo de la celebración del Congreso Universal del Canal. Numerosas instituciones nacionales e internacionales han apoyado al museo desde su creación, entre ellas, la antigua Comisión del Canal de Panamá y la Comunidad Europea. Actualmente es miembro activo del Consejo Internacional de Museos (ICOM) y la Asociación Americana de Museos (AAM). Está afiliado además al Instituto Smithsonian.

 

- Edificio

El edificio que alberga el Museo del Canal Interoceánico de Panamá fue construido en 1874, como el Grand Hôtel por el alsaciano George Loew. Lo compra después el Conde Ferdinand de Lesseps, para instalar las oficinas de la Compañía Universal del Canal Interoceánico. Aquí operó la Nueva Compañía del Canal y luego se vendió a Estados Unidos junto a la concesión para la construcción del Canal de Panamá. En 1915, lo compra el Dr. Belisario Porras, presidente de Panamá, y se instalan oficinas ministeriales. Fue la sede de los Correos y Telégrafos y en la entrada del edificio se aprecian los mosaicos con este nombre. En 1996, el Patronato del Museo del Canal rehabilitó el edificio para inaugurar el Museo del Canal Interoceánico de Panamá en 1997.

- Exhibición

La exposición se organiza en diez salas. En ellas se muestran cronológicamente los testimonios de la historia de la ruta interoceánica a través del istmo y la posterior construcción del Canal de Panamá. Se presenta también la evolución de las actividades canaleras y el paso de éste a manos panameñas, en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter. Tiene una sala con extraordinarias piezas prehispánicas. 

 

- Comentario

El guion museográfico es muy bueno y también el desarrollo del mismo. Cada tema se ilustra con muchas piezas gráficas y de tipo documental, pero también con objetos de la época. La museografía es muy buena. Se requiere mucho tiempo para recorrer el museo y ver a detalle el desarrollo histórico del canal.

Twitter:@RubenAguilar

El asesinato del jesuita Juan del Valle

El jesuita Juan del Valle. Fuente: Giorgio Giovannetti/ INAH


Rubén Aguilar Valenzuela
Entre el 16 y el 19 de noviembre de 1616 fueron asesinados ocho jesuitas en el hoy estado de Durango en el marco de un levantamiento de los tepehuanes, que dejó cientos de muertos. El 18 de noviembre en San Ignacio del Zape son asesinados los padres Luis Álvarez y Juan del Valle.
 
El 21 de noviembre estaba programada la celebración, en El Zape, de la consagración de una imagen dedicada a la Virgen que había llegado de la Ciudad de México. Era un encargo de los indígenas de la comunidad de Guanaceví. Ese era el mismo día que los tepehuanes habían fijado para el alzamiento.
 
La fecha se adelanta después de los sucesos que ocurren el 16 de noviembre cuando los indígenas alzados asesinan al padre Hernando de Tovar (1581-1616) en Santa Catarina de Tepehuanes cuando regresaba de Culiacán, su ciudad natal, a donde había ido, por orden de su superior, a conseguir apoyos, para la construcción de la iglesia de los jesuitas en Guadiana (Durango). Es el primero en perder la vida.
 
Cuando estalla la rebelión, para la celebración en el Zape ya habían llegado 19 españoles y los padres Álvarez y del Valle. El 18 de noviembre entran al pueblo los alzados, que matan a los jesuitas y a la población que ahí se encontraba. Se dice que en ese evento la Virgen recibió un hachazo, pero no fue destruida. A partir de entonces se le venera como Nuestra Señora del Hachazo.
 
El padre Juan del Valle nació en 1576 en Vitoria, Vizcaya, España. En 1591, a los 15 años, ingresó a la Compañía de Jesús en la Provincia de Castilla. El 30 de septiembre de 1594 llega a la Nueva España. De 1595 a 1596 estudia Humanidades y Retórica en Puebla y después sigue los estudios de Filosofía y Teología en el Colegio Máximo de México.


 
Una vez que se ordena sacerdote y realiza la última etapa en la formación de los jesuitas, que es la tercera probación, se le envía a la Misión Tepehuana, con el padre Juan Fonte. Por doce años se dedicó a la evangelización de los indígenas y también a trasmitir conocimientos sobre distintos oficios, el cultivo de la tierra y la construcción de sus casas.
 
De acuerdo con historiador Atanasio G. Saravia, el padre del Valle era: "De carácter afable y dulce y de espíritu extraordinariamente conciliador, era el llamado siempre a resolver las dificultades de los indios y de los españoles, habiéndose ganado por estas cualidades el nombre de Juan de la Paz con que en las comarcas que habitaba era bien conocido".  El 18 de noviembre de 1616 fue asesinado, junto con el padre Luis Álvarez. Tenía 40 años.
 
Cuando terminó el conflicto fueron recuperados los cuerpos de los jesuitas asesinados en Santiago Papasquiaro, Santa Catarina de Tepehuanes y en San Ignacio de El Zape. Solo los que murieron en este último lugar fueron trasladados a Guadiana (Durango), donde se les celebraron solemnes exequias.
 
Dice Saravia que los restos de los cuatro jesuitas muertos en El Zape, dos en el pueblo y dos en las inmediaciones del mismo, fueron llevados a Guadiana por el gobernador Gaspar de Alvear, quien, a decir del padre Alegre, los entregó en la hacienda de La Sauceda al rector del Colegio de la Compañía de Jesús en Durango. Al llegar a las inmediaciones de la ciudad fueron depositados en una carroza, para seguir con su traslado.
 
Los franciscanos del convento de San Francisco, continúa Saravia, solicitaron que en su iglesia se depositasen los cuerpos mientras se pasaban con honor al templo de los jesuitas el día de santo Tomás de Aquino. En esa ocasión los cuerpos los jesuitas, acompañados por la población y ciento cincuenta soldados, fueron llevados a hombros, cubiertos de telas y bordados, hasta la iglesia de la Compañía de Jesús. Terminada la Misa se procedió al entierro, en un altar colateral al lado del Evangelio, dedicado a San Ignacio.
 
En la iglesia de El Zape se encuentran dos cuadros con las imágenes de estos jesuitas asesinados. En uno está la siguiente inscripción en latín: "Pater Joannes del Valle Victoriensis occisus a barbaris Tepehuanis regni mexicani anno Domini 1616 (mense Novembris 18-Etatis suae)". Y en la otra se dice: "Pater Ludovicus de Alvarez oaxachensis in nova Hispania occisus a baarbaris Tepehunaiss anno Domini 1616 (mense Novembris 18-Etatis suae 32)".
 
En 1695, el jesuita Eusebio Francisco Kino, escribe desde la Alta Pimería, en el ahora estado de Sonora: "El Padre Juan del Valle, natural de la ciudad de Vitoria, un dechado de toda religiosa perfección, por medio de su evangélica predicación por toda la provincia de los Tepehuanes, bautizó muchos millares, fundó muchas iglesias, y a los 12 años de sus apostólicos trabajos le quitaron la vida los bárbaros Tepehuanes en San Ignacio del Zape, a flechazos y macanazos".

La estadística de los periodistas asesinados

Rubén Aguilar Valenzuela
De los últimos cuatro sexenios, en los primeros tres años y dos meses de gobierno, donde más asesinatos de periodistas se han cometido es en el que encabeza el presidente López Obrador, de acuerdo a la organización Artículo 19.

En lo que va de su gobierno se han asesinado a 28 periodistas y en ese mismo periodo de tiempo en el gobierno del presidente Fox fueron 6, en el del presidente Calderón 25 y en el del presidente Peña Nieto 17.

La estadística que ofrece el Comité de Protección a Periodistas (CPJ), con sede en Nueva York, es distinta a la de Artículo 19, pero coincide en que el actual sexenio es el más violento en contra de los periodistas.

Entre 2019 y 2021, CPJ registra 13 periodistas asesinados. De seguir la actual tendencia al final del sexenio habría 39. En todo el sexenio de Fox fueron 7, de Calderón 15 y de Peña Nieto 18.

La diferencia de la estadística entre estas dos organizaciones es que en el caso de CPJ solo registra los asesinatos de periodistas que se ha podido confirmar que el móvil estaba directamente relacionado con el ejercicio de su profesión.

En declaraciones del pasado 27 de enero, el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, proporcionó otra estadística que es todavía mayor a la de Artículo 19 y el CPJ.

Encinas dijo: "De los 52 periodistas que han sido ejecutados a lo largo del presente gobierno, solamente en cinco casos se ha dictado sentencia, y tenemos un porcentaje de más del 90 % de impunidad". (El Universal, 27.01.22)

Las estadísticas difieren, pero quienes llevan registro y estudian el tema coinciden en que el gobierno de López Obrador es el más violento en contra de los periodistas en la "historia moderna" de México.

Están también de acuerdo que es un gobierno que habla mucho de la libertad de expresión, pero no hace nada para protegerla. Es un discurso retórico con nulos resultados. La impunidad es total.

Al tema de la violencia física contra los periodistas se añade, como lo advierte Jan Albert Hootsen, representante en México del CPJ, que: "(...) este Gobierno, como ningún otro en la historia mexicana, ha comenzado una estrategia de constantes ataques contra la prensa en la opinión pública". (Reforma, 30.01.22)

Leopoldo Maldonado, director de Artículo 19 para México, señala que en esta Administración federal, al igual que en las anteriores, los principales agresores de periodistas son funcionarios públicos y los partidos políticos.

Y añade que "de las 362 agresiones que registramos en el primer semestre del año pasado, más de la mitad, 193, tienen que ver por cobertura de corrupción y política, contrario a lo que se podría pensar de que quienes más sufren agresiones son quienes cubren las notas de seguridad". (Reforma, 30.01.22)

Los defensores de la libertad de expresión y activistas que trabajan a favor de la protección de los periodistas coinciden en afirmar que nunca antes en la historia de los últimos 25 años se había dado un nivel de violencia contra los periodistas como ocurre en este sexenio.

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