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Desde mi escritorio: Enfermarse en México no debería significar un riesgo financiero

Héctor Reyes 

En medio de un creciente malestar social por los altos costos de la atención médica privada, comienzan a perfilarse acciones concretas que buscan poner orden en un sector que, durante años, ha operado con escasa regulación efectiva en favor de los pacientes. Lo ocurrido en el segundo foro celebrado en la Cámara de Diputados no es menor: representa un punto de partida para corregir distorsiones que han afectado directamente el bolsillo —y en muchos casos la salud— de miles de familias.

Los acuerdos alcanzados entre legisladores y representantes del sector salud apuntan en la dirección correcta. La obligación de que hospitales privados publiquen sus tabuladores de precios y tarifas médicas es, sin duda, un paso hacia la transparencia. Durante demasiado tiempo, los costos han sido opacos, variables y, en ocasiones, sorpresivos. Transparentar precios no solo permitirá comparar, sino también inhibir prácticas abusivas.

Igualmente relevante es la intención de erradicar el llamado “coyotaje”, un esquema en el que intermediarios llegan a cobrar hasta un 20 por ciento de comisión, encareciendo aún más servicios que ya de por sí resultan prohibitivos para buena parte de la población. Este tipo de prácticas no solo es injustificable, sino que revela vacíos regulatorios que ahora comienzan a atenderse.

Otro punto sensible es el de los retrasos en las altas médicas. En no pocos casos, pacientes han permanecido hospitalizados más tiempo del necesario, incrementando de manera artificial los costos finales. Poner freno a estas prácticas no solo aliviaría la carga económica, sino que también devolvería al paciente el control sobre su proceso de recuperación.

La propuesta de establecer la portabilidad de antigüedad en los seguros médicos es, además, una medida largamente esperada. Permitirá a los usuarios cambiar de aseguradora sin perder beneficios adquiridos, fomentando una mayor competencia entre empresas y, potencialmente, mejores condiciones para los asegurados.

A esto se suma un cambio de enfoque que podría resultar transformador: transitar de un modelo reactivo a uno preventivo. Apostar por la detección temprana no solo mejora la calidad de vida de las personas, sino que reduce costos a largo plazo, tanto para usuarios como para el propio sistema.

Detrás de este impulso no hay improvisación. La iniciativa ha sido trabajada desde el año pasado, creada, consensada y respaldada por el diputado federal saltillense Jericó Abramo Masso, quien ha sostenido una postura firme frente a un tema incómodo para diversos intereses. 

Jericó no ha estado exento de críticas, particularmente por parte de compañías aseguradoras que ven en estas propuestas un posible ajuste a sus esquemas de operación. Sin embargo, como el lo ha dicho, “el debate abierto y la confrontación de ideas son parte esencial de cualquier proceso de transformación”.

Si bien aún faltan dos foros por realizarse y el camino legislativo apenas comienza —con la elaboración de un dictamen que será analizado en la Comisión de Hacienda y Crédito Público antes de llegar al Pleno—, lo cierto es que se trata de avances significativos. No resuelven de inmediato los problemas estructurales del sistema de salud privado, pero sí marcan una ruta.

En los últimos días, el tema ha ganado espacio en la agenda pública, reflejo de una realidad que ya no puede ignorarse: enfermarse en México no debería significar un riesgo financiero. Estas primeras acciones abren la puerta a una discusión más amplia y necesaria, donde el paciente deje de ser visto como cliente cautivo y recupere su lugar como el centro del sistema de salud.

El reto ahora será que estos acuerdos no se diluyan en el proceso legislativo y que, una vez aprobados, se traduzcan en cambios reales. Porque en materia de salud, cada avance cuenta, pero cada omisión también pesa.

Buen fin de semana, la frase: "Si nunca lo intentas, nunca lo sabrás". Coldplay. ¡Ánimo!

 

X:_hreyes

 

Desde mi escritorio: El teatro político de la reforma electoral

Héctor Reyes 

La política mexicana volvió a mostrar esta semana su rostro más contradictorio. La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum fue rechazada en la Cámara de Diputados al no alcanzar la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución, lo que desató un nuevo episodio de confrontación política que muchos califican más como espectáculo que como debate de fondo. 

La iniciativa obtuvo 259 votos a favor y 234 en contra, lejos de los 334 votos requeridos para una reforma constitucional. El revés fue significativo porque no solo votó en contra la oposición —PAN, PRI y Movimiento Ciudadano— sino también parte de los aliados legislativos de Morena, particularmente legisladores del Partido Verde y del Partido del Trabajo. 

Sin embargo, más allá del resultado legislativo, lo que quedó en evidencia fue la escena política que se desarrolló dentro y fuera del pleno: acusaciones cruzadas, pancartas, discursos cargados de retórica y una narrativa que, para muchos observadores, terminó pareciendo más un teatro político que una discusión seria sobre el sistema electoral mexicano. Mientras la oposición denunciaba riesgos de concentración de poder, Morena acusaba a sus adversarios de defender privilegios y altos costos del aparato electoral. 

El fondo de la reforma

La propuesta del Ejecutivo buscaba, entre otros aspectos, reducir el gasto electoral hasta en 25%, modificar el sistema de representación proporcional y reducir el número de senadores, además de ajustar reglas sobre campañas y financiamiento público a partidos políticos. 

Pero la falta de consensos previos y la división incluso dentro del bloque oficialista terminaron por frenar una reforma que requería necesariamente el respaldo de dos terceras partes del Congreso.

El Plan B de la presidenta

Lejos de considerar el episodio como una derrota definitiva, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno impulsará un “Plan B” legislativo para rescatar parte de los objetivos de la reforma. Este nuevo paquete no necesariamente implicaría cambios constitucionales, sino modificaciones a leyes secundarias, lo que permitiría aprobarlas con mayoría simple en el Congreso. 

Entre los puntos que se han adelantado destacan:

  • • Reducir privilegios y gastos en congresos locales y ayuntamientos.
  • • Fortalecer los mecanismos de consulta popular y participación ciudadana.
  • • Ajustar el calendario de la revocación de mandato, reduciendo el tiempo para convocarla. 

Lo que sigue…

La iniciativa del Plan B podría enviarse al Congreso en los próximos días.

La derrota legislativa representa el primer gran tropiezo político de la administración de Sheinbaum en el Congreso, pero también abre un nuevo capítulo en la disputa por el modelo electoral del país.

La oposición celebró el freno a la reforma constitucional, mientras que Morena busca reconfigurar su estrategia para avanzar en cambios parciales mediante leyes secundarias. En ese escenario, el debate apenas comienza y el futuro del sistema electoral mexicano seguirá siendo uno de los temas centrales de la agenda política nacional.

Al final, lo ocurrido en San Lázaro deja una reflexión inevitable: más allá de las consignas y del ruido político, México sigue esperando reformas profundas que se discutan con seriedad, consenso y responsabilidad, y no bajo la lógica del espectáculo legislativo que, una vez más, terminó dominando el escenario.

Buen fin de semana, la frase: “Puedes ser algo orgulloso, pero nunca, arrogante”. ¡Ánimo!

 

X:_hreyes

 

Desde mi escritorio: México vive días claves

Héctor Reyes

El país vive horas decisivas. En un mismo fin de semana, la agenda nacional quedó marcada por dos acontecimientos que, aunque distintos en naturaleza, comparten un mismo trasfondo: el pulso por el control del Estado y el rumbo de sus instituciones. 

Por un lado, la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias el “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, desató una ola de violencia en distintas regiones del país. Por el otro, la presentación de la reforma electoral abrió un nuevo frente político que promete polarización, debate y redefinición de las reglas del juego democrático.

La detención del capo, considerado uno de los hombres más buscados por las autoridades mexicanas y estadounidenses, no ocurrió en el vacío. Como ha sucedido en episodios anteriores de alto impacto, la reacción criminal fue inmediata: bloqueos carreteros, quema de vehículos, enfrentamientos armados y una estela de muertos que recordó la capacidad de fuego y movilización territorial del crimen organizado. Las escenas vividas el domingo pasado evidenciaron que, aún con golpes quirúrgicos a las cúpulas, la estructura operativa de los grupos delictivos permanece activa y con poder de intimidación.

La narrativa oficial subraya el éxito estratégico de la captura. Sin embargo, la pregunta de fondo es si México está preparado para contener las réplicas. La historia reciente demuestra que la caída de un líder no implica necesariamente el desmantelamiento de la organización. En ocasiones, incluso detona disputas internas, reacomodos violentos y luchas por el control de plazas. La seguridad pública vuelve así al centro de la conversación nacional, no solo como un tema de fuerza, sino de inteligencia, prevención y reconstrucción institucional.

En paralelo, la reforma electoral presentada esta semana amenaza con convertirse en el eje dominante del debate legislativo. Los cambios propuestos -que abarcan desde la integración de órganos electorales hasta ajustes en los mecanismos de representación y financiamiento- no son menores. Se trata de modificaciones estructurales que impactan directamente la arquitectura democrática construida durante décadas.

La discusión no será técnica, sino profundamente política. 

Sus promotores argumentan que la reforma busca eficiencia, austeridad y mayor representatividad. 

Sus detractores advierten riesgos de debilitamiento institucional y concentración de poder. Lo cierto es que, en un contexto de alta tensión por la violencia, la deliberación sobre las reglas electorales exige serenidad, apertura y diálogo plural.

México enfrenta, así, una doble prueba. En el terreno de la seguridad, demostrar que el Estado no solo puede capturar a los grandes objetivos, sino garantizar estabilidad posterior y protección efectiva a la ciudadanía y más con el mundial de fútbol a la vuelta de la esquina. En el ámbito político, probar que las reformas trascendentales pueden discutirse sin que el país se fracture aún más.

La historia juzgará no sólo la captura de un capo, sino la respuesta integral del Estado frente a sus consecuencias. Y también evaluará si, en medio de la turbulencia, se optó por fortalecer o debilitar los contrapesos democráticos. 

Hoy más que nunca, México necesita firmeza con responsabilidad y reforma con consenso.

Buen fin de semana, la frase: “Nunca te alejes de los amigos que no tienen pelos en la lengua, siempre se necesita de alguien que te diga la verdad”. ¡Ánimo!

 

X:_hreyes

 

Desde mi escritorio: 8M en México: un espejo incómodo

Héctor Reyes 

Cada 8 de marzo, el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer. En México, sin embargo, la fecha no es solo una jornada de reconocimiento o celebración: es, sobre todo, una jornada de denuncia. 

Este 2026 el país llega al 8M en medio de un contexto complejo, marcado por cifras persistentes de violencia, feminicidios y una profunda exigencia social de justicia y seguridad para las mujeres.

Las estadísticas siguen siendo contundentes. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en México se registran en promedio 1.8 feminicidios al día, lo que refleja que la violencia de género sigue siendo una de las principales crisis sociales del país.  

Hay estados donde el problema se concentra con mayor intensidad. Entidades como Estado de México, Sinaloa, Ciudad de México, Chihuahua, Veracruz, Jalisco y Morelos aparecen de manera recurrente entre las que registran mayor número de feminicidios.  

En muchos casos, estas cifras no son aisladas: forman parte de un patrón de violencia que incluye desapariciones, violencia familiar, abuso sexual y trata de personas.

A nivel regional y municipal, algunos territorios han sido señalados durante años como zonas de alto riesgo para las mujeres. Ciudades como Ciudad Juárez, en Chihuahua, han sido históricamente símbolo de la violencia feminicida; mientras que municipios como Morelia, Yautepec o Comalcalco han registrado también incidencias preocupantes en distintos periodos.  

Estas realidades reflejan que el problema no es solamente estadístico, sino territorial: hay lugares donde ser mujer implica enfrentar un riesgo mayor.

En este contexto llega el Día Internacional de la Mujer, cuyo lema impulsado por organismos internacionales y organizaciones feministas para este año gira en torno a la igualdad, los derechos y el fin de la violencia contra las mujeres, insistiendo en que la igualdad real todavía está lejos de alcanzarse.

Por ello, como cada año, decenas de marchas y movilizaciones se preparan en todo el país. Las principales concentraciones se prevén en ciudades como Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Oaxaca y otras capitales estatales. Las autoridades han anunciado operativos de seguridad, rutas de movilización y dispositivos de acompañamiento para garantizar tanto el derecho a la protesta como la seguridad de las participantes.

Sin embargo, más allá de la logística y los protocolos, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: las mujeres marchan porque la violencia no se ha detenido.

El 8M en México es, en esencia, un espejo incómodo. Un recordatorio de que el país ha avanzado en leyes, en discursos y en visibilidad, pero que la realidad cotidiana de muchas mujeres sigue marcada por el miedo, la impunidad y la desigualdad.

Y mientras esa realidad no cambie, el 8 de marzo no será una celebración plena.

Será, más bien, un grito colectivo que cada año se escucha más fuerte: vivir sin miedo no debería ser una consigna… debería ser un derecho garantizado.

Buen fin de semana, la frase: Ni en tiempo vuelve, ni la vida se repite. Se feliz.

 

X:_hreyes

 

Desde mi escritorio: Luz Elena, hoy

Héctor Reyes

En tiempos donde la política suele medirse por la estrategia, el segundo Informe Legislativo de la presidenta del Congreso del Estado de Coahuila, la diputada Luz Elena Morales Núñez, dejó claro que aún hay espacios donde la institucionalidad y el trabajo constante marcan la diferencia.

Tres ejes definieron su mensaje: trabajo en equipo entre los tres poderes, municipios e instituciones; legislar para las familias; y presencia permanente en territorio para escuchar, acompañar y dar seguimiento. En el contexto actual, hablar de coordinación entre poderes implica reconocer que ningún avance se logra en solitario. La gobernabilidad se construye sumando voluntades, no imponiendo agendas.

El segundo eje —legislar para las familias— conecta con una realidad que muchas veces se pierde en el debate técnico: las leyes no son documentos para el archivo, son herramientas que impactan la vida cotidiana. Cuando se habla de bienestar, seguridad jurídica o programas sociales, el centro debe ser la familia coahuilense.

Y el tercer eje, quizá el más político de todos, es la presencia constante en territorio. Escuchar no es un acto protocolario; es un ejercicio de acercamiento. Acompañar y dar seguimiento implica asumir responsabilidad más allá de la tribuna.

El evento, al que acudieron más de 2 mil personas, fue también un mensaje en sí mismo. La presencia de actores políticos cercanos al gobernador, varios alcaldes del estado y representantes de distintos sectores sociales reflejó capacidad de convocatoria y, sobre todo, liderazgo. No todos los informes legislativos logran reunir a un público tan diverso.

Un servidor hubiera querido asistir, pero como dice el dicho, “no vayas a donde no te invitan”. Aun así, a través de las redes sociales nos dimos cuenta que fue evidente el respaldo ciudadano. Llamó la atención la presencia de distintos grupos, como por ejemplo el de madres de familia del Colegio Ignacio Zaragoza, CIZ, espacio donde la diputada ha sido una activa participante en favor de sus hijas, por que también es mamá. También estuvieron familiares y amigos, lo que imprimió al informe un toque humano distinto al de otros ejercicios (no informes) de rendición de cuentas en la actual legislatura.

Un elemento que no pasó desapercibido fue la sede elegida: las instalaciones de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (CANACINTRA). El hecho de realizar el informe en un recinto poco utilizado para este tipo de ejercicios políticos envía una señal clara de innovación y apertura. No fue un espacio tradicional ni el habitual salón legislativo; fue un escenario que simboliza industria y productividad.

Con ello, también se refleja la intención de fortalecer el vínculo con el sector industrial, pieza clave en la dinámica económica de Coahuila. Acercarse a los industriales no es solo un gesto protocolario, es reconocer que la agenda legislativa debe dialogar con quienes generan empleo, inversión y competitividad en el estado.

Otro dato: Luz Elena Morales acudió a todos los informes de las y los diputados, a los de casi todos los alcaldes, lo cual hizo que estuvieran ahí, acompañándola, además de la clase política priísta en pleno.

Así más allá de cifras y balances, lo que se percibió fue un liderazgo en consolidación. Luz Elena Morales, hoy vive un presente político sólido. Del futuro, hablará la historia.

Buen fin de semana, la frase: “Hay cuatro cosas en la vida que nunca debes perder: tu manera de pensar, tu sonrisa, tu alegría y tu forma de ser”. ¡Ánimo!

 

X:_hreyes

 

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