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Macroeconomía

Francisco Tobías

Los economistas cuando hablamos de economía creemos que todos hablan el mismo idioma, el idioma de la ciencia económica, creemos que los conceptos que utilizamos de manera cotidiana son conceptos que todo el mundo conoce, sin embargo, la realidad es otra, por ello es importante aclarar o bien explicar algunos conceptos.

La ciencia de la economía tiene dos grandes divisiones, de acuerdo con el tamaño de su estudio, una de ellas es la microeconomía en la cual se estudia el comportamiento individual, que tienen los integrantes de un sistema económico para satisfacer sus necesidades. Siendo la macroeconomía la otra gran división.

En la macroeconomía se estudia el desempeño económico de los integrantes, en su conjunto, de un sistema económico, como bien lo puede ser una ciudad, un estado, un país, un grupo de países o todo el mundo.

La ciencia económica moderna como la conocemos es relativamente joven, pues tiene su origen en el año de 1776 con el libro “La riqueza de las naciones” escrito por quien se considera el padre de la economía, Adam Smith. La macroeconomía nació formalmente 160 año después cuando el economista británico, John Maynard Keynes, escribió su libro “La Teoría General del Empleo, Interés y Dinero”.

Los tres temas más importantes en los cuales se centra el estudio de la macroeconomía son el crecimiento de la producción, es decir el PIB, la generación de empleos y la estabilidad de los precios.

Gracias al estudio de la macroeconomía las autoridades encargadas de las políticas económicas, monetarias, públicas, como hasta de seguridad, pueden tomar las mejores decisiones para buscar aumentar la producción, generar empleos y evitar la inflación, esto con el objetivo de poder hacer frente a las crisis económicas y en algunos casos, muy pocos en realidad, evitarlas.

Cuando escuchamos, leemos o conversamos sobre términos como desempleo, inflación, PIB, tipo de cambio, tasa de interés, exportaciones, importaciones, inversión, ingreso per cápita y más nos referimos a la macroeconomía.

Es cierto que con el análisis o el estudio de los indicadores macroeconómicos lo economistas tratamos de predecir lo que sucederá, para evitarlo o bien para estar preparados, sin embargo, hay que recordar las palabras, algo simpáticas, de Lawrence J. Peter quien aseguró que la “definición de economista: es un experto que mañana sabrá explicar por qué las cosas que predijo ayer no han sucedido hoy”.

Son mucho más que dos

Un factor determinante para el crecimiento y desarrollo de cualquier economía es la inversión física, siendo esta el dinero que empresarios privados y los gobiernos destinan a la adquisición de bienes muebles, inmuebles e intangibles, los cuales colaboran a generar de empleos, generan riqueza, da oportunidad de desarrollo a quienes integramos una economía, de hecho la inversión colabora de muchas manera en la producción de bienes y servicios, no únicamente con la maquinaria y equipo sino hasta para el traslado de los mismos y de los productos ya terminados, la inversión física incluso es fundamental para las telecomunicaciones, el internet y la tecnología, definitivamente sin la inversión física, pública o privada, las sociedades no estarían en condiciones de sobrevivir dignamente.

Las inversiones físicas se dividen de acuerdo a su origen en dos grandes apartados, la inversión física privada la cual se define como todas las compras de activos fijos, maquinaría, equipos, patentes y demás que las empresas adquieren con el fin de acrecentar sus ingresos, el otro apartado en la inversión física pública la cual es el uso del recurso recaudado que se dirige a la mejorara la infraestructura pública, ofrecer servicios a la ciudadanía, construcción de obras y más con el objetivo de beneficiar a la población.

Ambas inversiones, públicas y privadas, logran coexistir incluso a colaborar para generar desarrollo, crecimiento y beneficios. Por lo menos en México, su coexistencia y colaboración es indispensable para los mexicanos y las empresas. De que serviría que Tesla se instalará en Santa Catarina, N.L., si no existirían vías de transporte y comunicación, como la carretera Saltillo – Monterrey sin la cual los insumos necesarios y los productos ya terminados no podrían trasladarse por tierra. De hecho, en muy poco tiempo veremos, en caso de que los gobiernos no realicen inversiones en las carreteras, como la carretera Saltillo – Monterrey se convertirá en un cuello de botella y dolor de cabeza para la industria y quienes transiten dicha vía.

Según datos oficiales del INEGI durante el primer trimestre del 2023 la inversión física representó en 22.2% del PIB del mismo periodo, sin embargo, sigue siendo aún más baja que la registrada en 1995 y 2011 cuando la inversión física logró representar el 22.5% del PIB mexicano.

En este trimestre más reciente la inversión pública fue del 2.9% respecto al PIB, poco si la comparamos con 4.2% que se alcanzó en 1995. Por su parte la inversión privada alcanzó un máximo histórico pues el monto de dicha inversión fue igual al 19.3% del PIB.

Es cierto que la inversión privada es casi 6.5 veces a la inversión pública, sin embargo, el crecimiento no se ha generado en la misma proporción, ocasionando que nuestro país en el corto plazo, de continuar con esa tendencia, deje de ser un destino preferente para los inversionistas, ya sean nacionales o extranjeros.

Nuestro país requiere de políticas públicas que dirijan las inversiones públicas en obras que contribuyan a darle viabilidad económica a México, con la modernización y construcción de infraestructura, funcional, en carreteras, aeropuertos y portuaria.

Tal vez el poema “Te quiero” que escribió Mario Benedetti tiene mucha razón, cuando pensamos del acompañamiento que deben de tenerse ambas inversiones la pública y la privada, pues “y en la calle codo a codo somos mucho más que dos”

Es fiado, pero ahora de forma digital y en pagos

Franciso Tobías

La tecnología ha provocado que la forma en la cual realizamos las compras cambie, incluso gracias a la tecnología los vendedores han podido incrementar sus ventas, tal vez no sus ganancias en la misma proporción, pero incluso los compradores han comprado más.

Con las crisis, que son y serán recurrentes, los partícipes del mercado han tenido que buscar y desarrollar nuevas formas de satisfacer sus necesidades, unos vendiendo otros comprando. Aunado a las nuevas formar de actuar y de participar en el mercado de las nuevas generaciones, los millenials y la generación “Z”, sin olvidar el vuelco que generó la pandemia del Covid-19, se ha generado que la tecnología participe cada vez más en el mercado y con ella otros actores que sólo han cambiado de vestuario, como lo son los intermediaros financieros.

Desde hace pocos años se ha desarrollado una nueva forma de vender y comprar en línea llamada coloquialmente BNPL, Buy Now Pay Later, compra ahora paga después. Podríamos pensar, sobre todo en América Latina, que esta forma de comercializar es muy común, en las tiendas de abarrotes de los barrios o colonias, donde el vendedor incluso anota tu deuda atrás de un cartoncillo que sirvió de empaque para algún producto, sin embargo, con el BNPL es distinto, sin tener que pagar todo cuando llegue la quincena y además podemos comprar muchas más mercancías que las que tiene el señor de la “tiendita”.

Las compras on-line se han incrementado de manera exponencial desde 1979, cuando se realizó la primera compra - venta por medio de un sistema llamada “videotex”, hasta el 2022. Aquí en México más 63 millones de ciudadanos compraron alguna mercancía por medio del internet en el 2022, con transacciones equivalentes a 528 mil millones de pesos. Con esta nueva tendencia comercial y las nuevas formas de consumir se ha desarrollado el BNPL. El cual es un sistema de pagos en línea, en el cual aparece un intermediario, entre quien compra y el vendedor.

Cuando se realiza una compra – venta por medio del sistema de pagos BNLP, el vendedor recibe de forma inmediata, casi la totalidad de la venta realizada, mientras el consumidor pudo adquirir el producto de forma casi inmediata, sin tener que desembolsar la totalidad del precio, pues gracias al intermediario, quien le cobra una comisión al vendedor, podrá pagar la mercancía en 3 o 4 pagos, sin algún cobro de interés.

Este sistema de pagos le permite al consumidor, que no cuenta con alguna tarjeta de crédito, realizar la compra y el pago a plazos con una tarjeta de débito, incluso la compra puede ser mayor a su capacidad de pago gracias a los plazos que ofrece el intermediario, además de no tener que pagar intereses. Por su parte los vendedores logran aumentar sus ventas al contado, sin necesidad de financiar el consumo de sus clientes, a cambio del pago de una comisión al intermediario que en esta ocasión no es un banco o una institución financiera necesariamente.

Definitivamente la forma en que interactuamos los humanos ha cambiado desde que empezamos a vivir en comunidad y hoy el comercio electrónico sigue transformándose, cambiando, evolucionando con sólo el objetivo de satisfacer nuestras necesidades, aunque algunas las hemos inventado.

        

Más de 63 millones de mexicanos adquirieron productos o servicios en internet en 2022, lo que significa que 9 de cada 10 internautas adultos compró en línea.

 

Comercio minorista en Meico 2022 algo semejante a 27,794 millones de dólares)

Los dos filos del peso

Francisco Tobías

El peso se ha apreciado de gran forma frente a las divisas, aunque generalmente comparamos el tipo de cambio de peso/dólar, también la apreciación, es decir el aumento del valor del peso, se ha reflejado en el resto de las principales monedas del mundo. De hecho, cuando estaba escribiendo este comentario el precio por dólar, según el diario oficial de la federación, era de 17 pesos con 12 centavos.

Por supuesto que el fortalecimiento del peso trae consigo beneficios y daños a la economía mexicana, aunque éstos, unos y otros, no se reflejan de manera inmediata, pero sí en el corto y mediano plazo.

Los beneficios que se reflejarán en la economía mexicana son la reducción de la deuda externa y sus pagos, ya que está en dólares. Además, el precio en pesos de las importaciones es menor, casi un 15% más bajo que en octubre del 2022, lo que podría suponer que el consumo en nuestro país aumentaría. Por si fuera poco se evita una presión inflacionaria, es decir que por lo menos en teoría los precios de las mercancías no deben de aumentar “más de los normal”. El fortalecimiento del peso frente a las divisas, los economistas llaman divisas a las monedas del resto del mundo, convierte a nuestro país en una especie de imán financiero, con el cual se atraen inversiones financieras de las llamadas golondrinas, las cuales no generan empleos ni ampliación de la planta productiva del país.

El precio de la gasolina, por lo menos en teoría ya que en la práctica no ha sucedido, debería de bajar.

Literalmente, el otro lado de la moneda es el aumento en el precio de las exportaciones mexicanas ya que hoy los productos elaborados en México tienen un costo mayor en dólares, es decir se necesitan más dólares para comprarlos, provocando que los productos mexicanos sean más caros generando una reducción, en el corto y mediano plazo, de la producción en nuestro país.

Con el aumento del valor de peso frente al dólar las remesas al llegar a México, es decir al cambiarlas en pesos, son menores, efecto muy parecido al que sucede con los ingresos que generamos en nuestro país por el turismo.

Podemos pensar que con la apreciación nuestra moneda frente al dólar nuestra moneda se está convirtiendo en el super peso, aunque desafortunadamente de poco o de nada nos sirve como consumidores pues los precios de los productos nacionales e importados cada día son más altos.

Hoy a pesar de que el peso frente al dólar vale 15% más, los pesos en los bolsillos de los mexicanos alcanzan cada vez para menos, muestra de que aunque se presuma en realidad de nada nos beneficia.

La naranja mecánica

Francisco Tobías

El 8 de abril de 1959 se fundó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), institución que se ha convertido en la principal fuente de financiamiento para el desarrollo sostenible, social, económico e institucional para los países de Latinoamérica y el Caribe.

El BID de manera anual realiza seminarios en los cuales se analiza la situación económica de la región y de forma paralela se busca dar propuestas para el desarrollo de los países Latinoamericanos y del Caribe que integran dicha institución internacional. En el 2013 durante la conferencia del BID se presentó un libro llamado “economía naranja”, cuyos autores son Iván Duque y Felipe Buitrago, quienes trataron el tema de la economía cultural como la puerta a la “oportunidad infinita”.

Sinceramente la primera vez que leí el titulo me imagine que trataba sobre el clásico de ciencia ficción del cine angloestadounidense llamado “La naranja mecánica”, y a pesar de que se puede relacionar con el llamado 7mo arte, nada tiene que ver con la película, pero sí con la cultura.

La idea de la economía naranja es impulsar aquellas actividades económicas que están relacionadas con la cultura, el arte, el diseño de modas, la gastronomía, el turismo, el entretenimiento, las actividades culturales y de creación, así como la educación, informática, robótica, la investigación y nanotecnología. Sectores en los cuales las antes llamadas economías del tercer mundo tienen un gran atraso, buscando que por medio de políticas públicas de la economía naranja ese rezago se convierta en una gran oportunidad para la generación de empleo, logrando el crecimiento y desarrollo económico.

A nivel global las actividades que conforman la economía naranja representan el 3% del PIB, por su parte en América Latina y el Caribe el porcentaje es de 3.5% según la CEPAL. Para la UNESCO, las industrias culturales y creativas generan 2.25 billones de dólares alrededor del planeta y el sector cultural emplea a 30 millones de personas en el mundo.

México tiene una gran oportunidad con el desarrollo de su economía naranja, con el uso de la tecnología y las comunicaciones, aprovechando nuestras raíces, nuestras tradiciones, cultura e incluso ubicación geográfica somos un gran prospecto para convertirnos en la gran potencia en este tipo de economía. Sin embargo, se tienen que desarrollar y aplicar políticas públicas para el desarrollo de la economía naranja en nuestro país, como también ocasionar su descentralización pues dos terceras partes de las actividades de la economía naranja se realizan en la Ciudad de México.

Definitivamente la economía naranja es la puerta hacia la “oportunidad infinita” pero la combinación para abrir esa puerta debe de incluir vueltas a la derecha con innovación, giros a la izquierda dentro de un marco jurídico y un picaporte de políticas públicas que permitan no sólo la apertura de la puerta sino que el desarrollo económico llegue a los países de América Latina y el Caribe.

Pero que tiene que ver

Diez años después

El 8 de abril de 1959 se fundó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), institución que se ha convertido en la principal fuente de financiamiento para el desarrollo sostenible, social, económico e institucional para los países de Latinoamérica y el Caribe.

El BID de manera anual realiza seminarios en los cuales se analiza la situación económica de la región y de forma paralela se busca dar propuestas para el desarrollo de los países Latinoamericanos y del Caribe que integran dicha institución internacional. En el 2013 durante la conferencia del BID se presentó un libro llamado “economía naranja”, cuyos autores son Iván Duque y Felipe Buitrago, quienes trataron el tema de la economía cultural como la puerta a la “oportunidad infinita”.

Sinceramente la primera vez que leí el titulo me imagine que trataba sobre el clásico de ciencia ficción del cine angloestadounidense llamado “La naranja mecánica”, y a pesar de que se puede relacionar con el llamado 7mo arte, nada tiene que ver con la película, pero sí con la cultura.

La idea de la economía naranja es impulsar aquellas actividades económicas que están relacionadas con la cultura, el arte, el diseño de modas, la gastronomía, el turismo, el entretenimiento, las actividades culturales y de creación, así como la educación, informática, robótica, la investigación y nanotecnología. Sectores en los cuales las antes llamadas economías del tercer mundo tienen un gran atraso, buscando que por medio de políticas públicas de la economía naranja ese rezago se convierta en una gran oportunidad para la generación de empleo, logrando el crecimiento y desarrollo económico.

A nivel global las actividades que conforman la economía naranja representan el 3% del PIB, por su parte en América Latina y el Caribe el porcentaje es de 3.5% según la CEPAL. Para la UNESCO, las industrias culturales y creativas generan 2.25 billones de dólares alrededor del planeta y el sector cultural emplea a 30 millones de personas en el mundo.

México tiene una gran oportunidad con el desarrollo de su economía naranja, con el uso de la tecnología y las comunicaciones, aprovechando nuestras raíces, nuestras tradiciones, cultura e incluso ubicación geográfica somos un gran prospecto para convertirnos en la gran potencia en este tipo de economía. Sin embargo, se tienen que desarrollar y aplicar políticas públicas para el desarrollo de la economía naranja en nuestro país, como también ocasionar su descentralización pues dos terceras partes de las actividades de la economía naranja se realizan en la Ciudad de México.

Definitivamente la economía naranja es la puerta hacia la “oportunidad infinita” pero la combinación para abrir esa puerta debe de incluir vueltas a la derecha con innovación, giros a la izquierda dentro de un marco jurídico y un picaporte de políticas públicas que permitan no sólo la apertura de la puerta sino que el desarrollo económico llegue a los países de América Latina y el Caribe.

Pero que tiene que ver

Diez años después

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