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El agotamiento de nuestro planeta

Susana Cepeda Islas

Los seres humanos hemos invadido de manera desordenada la tierra, perdimos con el paso del tiempo la relación armoniosa que existía entre el hombre y la naturaleza, desafiamos con gran descaro sus leyes, destrozamos los ecosistemas, se ha alterado la biodiversidad, extinguido indiscriminadamente especies, desaparecido hábitats para la flora y fauna, aumentado la desforestación, se incrementa día a día la contaminación provocando el cambio climático. Por supuesto, la crisis del agua y de los alimentos. Le damos preferencia a acciones que destruyen el planeta como al desarrollo de la industria, el avance de la tecnología, provocando una crisis en la naturaleza. No entendemos que con esto el planeta se está agotando.

La tierra reclama a la humanidad su falta de sensibilidad para cuidarla, para protegerla, se manifiesta mediante desastrosos fenómenos naturales como: tornados, tsunamis, huracanes, erupciones volcánicas, terremotos, ciclones, tormentas de nieve o lluvia, inundaciones, incendios forestales, sequías, temperaturas extremas de frío o calor. Estimado lector imagine, por ejemplo, estar presente en un tornado con vientos de 320km/h. Los mexicanos no hemos borrado de la memoria, el terremoto que sucedió en 1985 en la Ciudad de México, donde se perdieron más de 10 mil vidas

El problema es que las catástrofes naturales se están manifestando con mayor frecuencia e intensidad en el mundo de manera violenta, han superado significativamente la capacidad de previsión, que afectan de manera terrible a los asentamientos humanos causando graves desastres en lo material y pérdidas humanas, ahora se están produciendo en la zonas habitadas. Estudios científicos y las mediciones de la industria aseguradora, coinciden en que se han incrementado estos eventos, provocando que las personas estén expuestas, es decir, se incrementa su vulnerabilidad. Juan Satrústegui director de Riesgos de la Naturaleza de MAPFRE, España afirmo que: “…somos una sociedad que se concentra en grandes ciudades, en muchos casos expuestas a estos desastres naturales. Incluso si la vulnerabilidad es pequeña, si juntas un gran huracán con una gran ciudad, el riesgo va a ser elevado”.

Debido a nuestra falta de visión a futuro no hemos previsto que sufriremos graves consecuencias de nuestros actos, esto es muy simple de probar estimado lector, en 2024 se manifestaron en todo el mundo y con mayor fuerza los fenómenos naturales, por mencionar algunos, mire usted: el tsunami que sufrió Indonesia en el 2004, que mató a aproximadamente 250 000 personas. Japón sufrió un gran terremoto de magnitud 7.3 en el mar de Boso; en Chile se manifestaron los peores incendios; el Huracán Helene categoría 3 que afectó Puerto Rico, República Dominicana y Haití con vientos de 200 km/h y el Huracán Milton categoría 4, que se manifestó en el Caribe, sureste de Estados Unidos y Cuba. También se hizo presente el fenómeno Dana que atacó con fuerza la Comunidad Valenciana provocando torrenciales lluvias; la terrible sequía que afecta la Amazonía.

Iniciamos el año de 2025 con una desastrosa noticia, en los Ángeles, California, Estados Unidos, el pasado 7 de enero de este año, un enorme incendio arrasó con gran rapidez un buen número de viviendas, los especialistas en el tema aseguran que fue provocado debido a los vientos de Santa Ana, que llegan a alcanzar una velocidad de 160 Km/h, debido a esto reciben el nombre de vientos del diablo. También se hizo presente en este inició de año, un gran temblor que se suscitó en la Región Autónoma del Tíbet de magnitud 5,0 causando una gran destrucción en ese lugar y, por supuesto cobrando a su paso una enorme cantidad de vidas humanas.

El hombre es el único ser que desarrolló una gran habilidad para transformar la naturaleza “a su favor” para “satisfacer sus necesidades”, desafortunadamente esto se convirtió en un excesivo abuso, reitero, sin pensar en las graves consecuencias, ahora vivimos las secuelas de este comportamiento, con estos atroces eventos que afectan a la humanidad, dejando a su paso grandes desgracias. Existe una gran lista de mejoras al ambiente que podemos hacer toda la sociedad y por supuesto el gobierno. Ojalá y estos sucesos nos hagan reflexionar sobre el daño que le estamos causando a nuestro planeta, tomar las medidas preventivas y actuar en consecuencia porque todos estamos expuestos a sufrir a causa de los fenómenos naturales.

La Luna como inspiración

Susana Cepeda Islas

En la historia de la humanidad y en la vida cotidiana esta presente de alguna u otra forma la Luna, ese satélite o astro que orbita alrededor de la tierra. La Luna es indispensable para estabilizar el clima, crea las mareas en nuestros océanos, es visible desde la tierra, refleja como un espejo la luz que recibe del sol, a la luna se le debe que la Tierra sea habitable, también ayuda a moderar el movimiento de oscilación del planeta que habitamos sobre su eje lo euilibra.

Todas las noches al mirar el espacio infinito distinguimos a lo lejos una gran esfera gris-blanquecina, con un indeterminado número de cráteres (algunas personas perciben en ellos formas de animales como la figura de un conejo), brillante, que ilumina con su luz, se dice que es un cuarto del tamaño de la Tierra. La Luna está en constante movimiento: crece, mengua y se esfuma, reaparece días después, atrapa el tiempo en sus cuatro fases: luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante que se repiten mensualmente.

Los ciclos de la Luna tienen un periodo de 28 días, exactamente como la menstruación en las mujeres, por esta razón, entre otras, desde la antigüedad se le adoraba y se realizaban cultos a la fertilidad. En todas las expresiones culturales se le relaciona con lo femenino. También se le ha otorgado un carácter esotérico, se acostumbraba o se acostumbra a realizar aquelarres e invocaciones en las noches de luna llena, además se le otorga un poder de cambio de las bestias antropomorfas, seguro ha escuchado del hombre lobo y sus aullidos en las noches de Luna llena. Refugio para las parcas, brujas, demonios para hacer el mal.

Para los griegos la Luna era la diosa Selene, hija de los titanes Hiperión y Tea y hermana de Helios el sol. Dice la historia griega que por las noches Selene volaba por el cielo en su carro, arrastraba al astro detrás de ella, al respecto señala la Enciclopedia de Historia Natural: “su corona brillaba con una luz suave en la oscuridad de la noche, un par de caballos de color blanco plateado o a veces un par de bueyes arrastraban el carro lunar de Selene a través del cielo nocturno”

Las creencias populares son innumerables en el mundo, sobre todo si se refieren a la Luna llena, se le atribuyen alteraciones en la conducta, cambios de humor, conductas tanto violentas como pasivas, en fin. Se cree que puede provocar en las personas comportamientos extraños, dañinos como: el suicidio, ataques de violencia, sonambulismo entre otras. También se le relaciona con animales como: el sapo, lobo, zorro, liebre y conejo. Se afirma en algunas culturas que, si un niño nace durante un eclipse Lunar él y toda su familia, están destinados a sufrir un gran número de eventos negativos en sus vidas.

Algunas personas tienen la creencia de que la Luna tiene poder para purificar y restablecer, sobre todo durante la Luna llena se  recomienda hacer rituales para atraer la suerte, la luz de la Luna es buena para purificar cristales como los cuarzos; escribir una lista de afirmaciones positivas y en tiempo presente, realizar meditaciones, sahumar la casa para limpiarla de las malas energías, vestir de color azul o blanco, realizar un baño energético, crear agua de luna llena, encender todo tipo de inciensos, prender velas de diferentes colores según la petición. A nivel espiritual la Luna representa un nuevo periodo de vida, una nueva etapa de crecimiento, desarrollo, experiencias y conocimiento, en fin, la luna según las creencias es propicia para manifestar cosas satánicas, pero también para cosas buenas como pedir plenitud, abundancia, buena suerte.

La Luna en cualquiera de sus fases es un misterio, ha representado durante la historia de la humanidad una abundante producción de relatos populares, supersticiones empapadas de euforia y excesos o al contrario de plenitud y logro. Se le otorga un gran poder, no cabe la menor duda que es una verdadera musa para un gran número de artistas, su presencia es permanente (aunque a veces no la percibamos). Es una verdadera inspiración para seguir explorando sobre su existencia, soñar en grande, idealizar el romance, la ambición o la reflexión. El poeta chiapaneco Jaime Sabines no escapó a sus encantos: “La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia. . .”  Por ello, lo invito querido lector a disfrutar de este bello astro observándolo todas las noches para divagar en su esplendor.

Una nueva aventura

Susana Cepeda Islas

La vida esta invadida de ciclos, que se componen de un inicio, un desarrollo y un final, este último es inevitable y en algunas ocasiones, deseado o temido. Después del término del ciclo se regresa a uno nuevo, es decir, cuando después de un tiempo se completa esta secuencia de eventos e inmediatamente se inicia otro, ocurre naturalmente de manera periódica. Son inevitables, se transitan una y otra vez, unas con alegría, buena actitud, entusiasmo, otras con dolor, tristeza, desengaño. Los períodos ahí están esperando a que se tome la decisión de cual emprender, cada paso será grandioso o no, dependiendo, insisto, de la actitud que se tome, esto sin lugar a duda depende de nuestros pensamientos, creencias y vivencias.

Faltan poco concluir el año 2024, de decirle adiós a 12 meses, 365 días, 8760 horas en promedio de experiencias, es el momento perfecto de hacer una evaluación, una reflexión del año recorrido, rescatar lo que aprendimos de las experiencias vividas, entender que debemos fortalecer, poner atención en comprender nuestras debilidades, deshebrar los tropiezos y los aciertos, soltar lo que no es útil, explorar en las experiencias que nos permitirán llevar a un futuro más satisfactorio, dándonos la oportunidad de crecer, de reinventarnos, para dar la pauta a un nuevo inicio.

Estamos a punto de vivir una nueva aventura, llena de sorpresas, de asombros, de maravillas, pero también de retos, de obstáculos, dificultades, inconvenientes, es buena idea plantearse ¿Cómo quiero iniciar el año? Para responder es necesario saber qué objetivos te planteaste en este año 2024, ¿Cumpliste todos? Y si no fue así, si te faltaron objetivos, responde honestamente ¿Por qué no te fue posible realizarlos? De tu respuesta, dependerá la elaboración de tu nueva lista de objetivos para el próximo año 2025. La mera verdad todos queremos iniciarlo con el pie derecho, sin contratiempos.

Para tener mejores resultados, podemos echar mano de algunas de estas sugerencias: recurrir en primer lugar a la disciplina, que es el hábito que cada persona crea con base a su compromiso, comportamiento y personalidad, se logra impidiendo distracciones, obteniendo resultados. Otro elemento es la constancia que es la firmeza del ánimo en los propósitos, es el esfuerzo necesario para alcanzar sus objetivos a pesar de las dificultades, nos permite alcanzar los sueños más anhelados.  También es importante la persistencia que nos ayuda a ser constantes, durar el tiempo necesario hasta lograrlo, nos da la fuerza y energía necesaria para seguir adelante y soportar las dificultades que se presenten.

Iniciar este nuevo ciclo con tenacidad que es sostenerse con fuerza, no permite que te des por vencido, te invita a seguir y seguir, a conseguir lo que deseas, ser resistente, a poner en marcha tu coraje. Esto no se logra sin firmeza, es decir, permanecer estable frente a una decisión, no permitiendo moverse, menos aún vacilar, no dejarse derrumbar, no se deja influir por nada ni por nadie, tener el control. Para finalmente lograr lo más útil en cualquier situación que es: el aprendizaje, el cual, resulta en cualquier situación, hay que estar listo para adquirir conocimientos, habilidades, valores y actitudes producto de la experiencia.

 Los resultados cambian si empezamos con buenos bríos, por ello, le recomiendo mi querido lector: agradecer lo que se tiene; tener como prioridad el mantenerse saludable; mejorar el estado físico; dar la vuelta a los vicios negativos, y buena cara a los positivos; fortalecer las relaciones sociales y crear nuevas; aprender diferentes cosas; enfocarse en mejorar la vida en todos los sentidos; recordemos que nos esperan anónimos sucesos. Platón pensaba que cada inicio de año era bueno priorizar lo espiritual sobre lo material, enriquecer tanto nuestro mundo interior como el espíritu y dejar de lado los logros superficiales o materiales, en esto coincide el cantante y compositor norteamericano  Bob Dylan cuando dice:Abre tus ojos, mira dentro: ¿Estás satisfecho con la vida que estás viviendo?” estas frases son una invitación para estar preparados interiormente y así tener buenos resultados exteriormente para empezar este nuevo año 2025 con valor, energía y una buena actitud ¡Para entrarle con todo a lo que venga!

Las excusas son un mal hábito

Susana Cepeda Islas

Cuando en la vida cotidiana no cumplimos con nuestras promesas o no queremos realizar alguna tarea, lo primero que se nos viene a la mente es dar excusas, exponemos o mejor dicho alegamos, con el único objetivo de no ejecutar la tarea solicitada, evadimos la idea de enfrentarnos a asumir alguna responsabilidad. Buscamos en el cajón de los pretextos el mejor para justificar nuestras acciones. En esta ocasión me pregunto: ¿Qué son las excusas? Son un recurso para evitar realizar o hacer alguna faena, para evadir nuestro compromiso o peor aún elaborar una coartada y así evitar ser, o disculparse para no reconocer un error. El Dr. Marshall Goldsmith catedrático y escritor norteamericano asegura que: “una excusa es la explicación práctica (nosotros diríamos útil o que nos queda cómoda) cuando de alguna forma estamos decepcionando a otras personas”.

Se ha puesto a pensar querido lector en la larga lista de excusas que exponemos para evitar hacer algo, ya sea en el trabajo, en el estudio, con los amigos o familiares, entre otras, y que recuerdo muy bien haber utilizado alguna vez como: exponer alguna enfermedad, citas imaginarias que se empalman, una emergencia familiar, la muerte de alguien cercano, una descompostura del auto, la ponchadura de una llanta,  encontramos en el camino un choque aparatoso, un exceso de tráfico, el cansancio repentino, una junta importante, recordamos que tenemos un viaje. Las excusas son absolutamente una protección para encubrir nuestras incoherencias, ya lo decía el libro sagrado de la biblia “Si estas lleno de excusas, no estás escuchando a Dios sino al enemigo”, la excusa asegura esta frase es realmente dañina, por eso debemos evitarla.

Si lo pensamos más detenidamente podemos deducir que escudarse en los pretextos no es bueno, es realmente un autoengaño, la psicología encontró que detrás de ellos hay miedo, incertidumbre y falta de propósito. Hay que recordar al filósofo Kant, quien pensaba en la autonomía de las personas, esa capacidad para tomar decisiones es atreverse a pensar por sí mismo, en fin, ser nuestro propio dueño, es decir, nosotros somos los únicos responsables para utilizarlas o no. El abuso de ellas se puede convertir en un peligroso hábito, porque dañan nuestra imagen ante los demás, nos volvemos poco confiables, afectando severamente nuestra relaciones con los otros.

La psicóloga Teresa Tero definió un término: el síndrome de esqueísmo, en el cual, la mayoría de las personas caemos, ella afirma que es la tendencia humana de buscar justificaciones a una conducta tóxica en lugar de buscar soluciones o aprendizajes. Frecuentemente pensamos que las excusas son la mejor solución para esconder de una manera elegante nuestras faltas, eludir nuestra responsabilidad o disculpar nuestros errores y así evitar que nos juzguen de manera negativa.

Tenemos que reconocer que abusar de los pretextos es un mal hábito, es mejor evitarlos, comprender que no son necesarios, en este sentido, los estudiosos recomiendan los siguientes pasos para no recurrir a ellos, en primer lugar, la honestidad, es necesario mostrar respeto hacia los demás y por supuesto a nosotros mismos, apoyar la verdad de los hechos. Otro paso se refiere a la congruencia, es decir, que exista coherencia entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos, en una palabra: ser auténticos. El siguiente elemento que recomiendan los estudiosos es actuar con cautela, ser precavidos, prudentes, actuar con precaución y de manera reflexiva en nuestras acciones y decisiones, tener cuidado en lo que hacemos, estar alerta, vigilante y discreto ante las situaciones. Por último, actuar con sinceridad, manifestarnos tal y como somos, con claridad y transparencia en la relación que establecemos con los demás, mostrar nuestros genuinos pensamientos, sin hipocresía o simulación. Lo invito a no dar pretextos, excusas, es mejor dar una sincera disculpa, asumir con responsabilidad nuestros errores, de esta manera no limitaremos nuestro potencial y tendremos una gran oportunidad de crecimiento, ya lo decía Séneca: “No querer es la causa, no poder el pretexto”.

Arriesgarse con prudencia

Susana Cepeda Islas

Mi abuelo paterno Don Emilio Cepeda vivía en el Ejido Palomas No. 2 que pertenece al Municipio de Manuel Benavides, Chih. él acostumbraba a visitarnos normalmente una vez al año en la Cd. de México, lugar donde vivíamos, en esa época el recorrido para llegar a la ciudad era extenso: del racho a Ojinaga eran 4 horas en terracería, a Chihuahua eran aproximadamente 4:30 horas y a la ciudad 10 horas en camión. El abuelo tenía posibilidades de hacer ese viaje en avión, pero le daban pavor, una vez le dije que usará el transporte aéreo y su contestación fue un rotundo ¡No! Yo pronta le contradije ¿Por qué no? Él rebatió porque los aviones se caían, a lo cual, le recité un refrán “Cuando te toca, aunque te quites; cuando no te toca, aunque te pongas”, pensando que lo convencería, sin embargo, de sus labios salieron las siguientes palabras: “y para que te pones en el tocadero”.

Esas palabras me impactaron, su mensaje era claro: nunca exponerse a lo desconocido, a lo nuevo, estas eran las creencias de su época, increíblemente para él era mejor andar a caballo, sortearse el físico en el manejo del ganado, eso sí tenía sentido, porque dominaba esas actividades, sin embargo, me insistía que tenía que evitar el peligro, nunca exponerse, menos aún aventurarse. Es preciso preguntarse ¿Es bueno arriesgarse? Considero que sí, pero sin exponerse a las pérdidas o daños, ya sean físicos, psicológicos o materiales.

Cuando nos arriesgamos siempre debemos tener presente que las cosas pueden salir mal o bien, por ello, es necesario construir escenarios para cualquiera de los dos resultados, asumir sin dramas o exagerada alegría las consecuencias. Analizar detalladamente ¿Por qué salieron así las cosas? Cualesquiera que sean los resultados siempre se gana, y es así porque se aprende, estas alerta a los cambios, vencer el miedo a lo desconocido. Pero lo que debemos evitar en lo posible es arriesgar nuestra vida o la de los demás, es decir, ponerse o poner en riesgo de manera fortuita, hacer algo peligroso que dañe considerablemente tu estabilidad emocional o la del prójimo.

Platón señalaba que: “Un hombre que no arriesga nada por sus ideas, o no valen nada sus ideas, o no vale nada el hombre”, esta es una interpretación que hace sobre el tema de arriesgarse, te invita a defender y poner en marcha las ideas que poseen las personas. Estamos de acuerdo que en la actualidad la incertidumbre la vivimos diariamente, es cuando la prudencia es una herramienta efectiva que nos permite enfrentarla. Nos ayuda a deliberar, reflexionar sobre las posibles consecuencias de los resultados. La prudencia no significa evitar el riesgo, es evitar acciones peligrosas y evitar conflictos para no cometer equivocaciones.

 Ya lo decía Thomas Alva Edison. “¿Qué sería de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?” Vivimos una era donde los descubrimientos nos enfrentan a actuar de manera diferente, por ello, siempre es recomendable arriesgarse con prudencia, parecería una contradicción, pero no lo creo, porque se puede evitar errores y posibles problemas. Podemos ser sensatos, cautelosos, moderados. En situaciones complicadas donde exista alguna amenaza, tenemos que valorar las decisiones que tomaremos al respecto y de manera responsable aceptar las consecuencias.

Ojalá y evitemos hacer acciones arriesgadas como: hablar por celular al manejar, tomarse fotos en escenarios dificultosos, realizar actividades físicas donde se pueda lesionar con facilidad, caminar por lugares peligrosos, en fin, usted mi querido lector puede incrementar esta lista. Mejor lo invito a arriesgarnos con prudencia, a comprometernos, a amar, reír, a perseguir sueños, a tener una pareja, a ser auténtico, realizar nuevas actividades que signifiquen un reto, o cualquier cosa que no se ha atrevido realizar, pero sobre todo a saborear tanto los fracasos como los éxitos.

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