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Alto a la violencia

Susana Cepeda Islas

En la actualidad se observa como las tensiones y los conflictos se incrementan con mayor fuerza, están cada vez más presentes en la sociedad, todos los días somos testigos de ellas, la violencia la padecen todas las personas sin importar la edad, sexo, situación económica, religión, entre otras, todos sin excepción estamos expuestos a sufrir la violencia, ya sea en la calle como transeúnte,  en los lugares públicos como escuelas, parques, centros de diversión, también se manifiesta en las expresiones artísticas como por ejemplo la música, y lamentablemente se ostenta en el hogar, los medios de comunicación reportan diariamente un gran número de personas violentadas o en el peor de los casos asesinadas.

La Organización Mundial de la Salud precisa el término de la violencia como: “El uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho, o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que tiene como resultado la probabilidad de daño psicológico, lesiones, la muerte, privación o mal desarrollo”. No podemos dejar de percibir a la violencia como el abuso intencional para dominar a alguien o imponer algo hasta vencer su resistencia, con la intención de provocar daños físicos o psíquicos a nuestros semejantes.

Podemos encontrar algunos elementos que intervienen para que se manifieste la violencia como son:  la pobreza, la falta de empleos dignos, desigualdades sociales, la corrupción, entre otras. Las consecuencias que tiene la violencia en los individuos son graves y muy variadas, se puede exteriorizar en depresión, trastornos por el estrés postraumático, el abuso de sustancias, trastornos en el sueño, en la alimentación y en el tan temido suicidio, es bien sabido que aparece debido a causas históricas y sociales, el escritor Isaac Asimov señalaba con gran lucidez “Nos acostumbramos a la violencia y esto no es bueno para nuestra sociedad. Una población insensible es una población peligrosa” es cierto el peligro es volvernos tan insensibles que no reaccionemos ante los estragos que deja a su paso.

Es responsabilidad de todos evitar que se manifieste y una obligación poner un alto a la violencia, estoy segura de que usted querido lector estará de acuerdo conmigo que esto sólo se logra con educación, una educación enfocada en los valores éticos, como lo es el respeto, la solidaridad, la cooperación, a resolver los conflictos de manera pacífica, utilizando el diálogo como un gran antídoto. Es prioritario realizar campañas de sensibilización, donde se rechace el uso de las armas, de las drogas y el alcohol o cualquier otro medio que provoque la violencia.

Un componente fundamental para lograr combatir la violencia es no imponer nuestra manera de ver la vida en los otros, es necesario aceptar las diferencias de pensamiento, de creencias, de forma de vivir, para lograrlo la comprensión es excelente porque nos permite entender e intuir las cosas, permitiéndonos ser flexibles, por ello, la infancia es un diamante para fomentar la paz en la sociedad, esto implica educar con autoridad responsable, no con violencia o en el otro extremo cumpliendo todos los deseos, lo más complicado en la educación de los hijos es lograr la neutralidad en las reglas que rigen en el hogar y hacerlas cumplir.

Ya lo decía el defensor norteamericano de los derechos humanos Martin Luther King “En el centro de la no violencia se alza el principio del amor”. Es necesario fomentar hogares sanos con el apoyo de profesionales, además, exigir a quien corresponda ya sea gobierno o las instituciones educativas el diseño y operación de programas que contribuyan a prevenir la violencia, que tengan como objetivos: construir relaciones sanas con el entorno; prevenir el consumo de alcohol o de cualquier estimulante; evitar el uso de cualquier tipo de armas; transformar las creencias culturales que propician la violencia, sé que este sueño puede hacerse realidad por el bien de la humanidad. No olvidemos que la violencia tiene serias consecuencias que son imborrables, duran por siempre.

Tulipanes

Susana Cepeda Islas

Los tulipanes son flores hermosas que se relacionan con el tema amor, simbolizan pureza, inocencia, juventud y femineidad, existen de diferentes colores, por ejemplo el amarillo es símbolo de alegría, felicidad, amistad; el color rojo representa amor y pasión; de color blanco significa pureza y perdón; color morado elegancia y admiración, y finalmente, el rosado simboliza afecto y ternura, se dice que son plantas que irradian paz, simbolizan diversidad y fortaleza, por ello, regalar tulipanes significa amor y renovación, son flores elegantes.

La palabra “tulipán” proviene del vocablo tülbend, significa ‘turbante’ y hace referencia a la forma que adopta la flor cuando está cerrada. Es una planta de la familia Liliaceae, sus flores son vistosas por sus colores y por su forma de copa. Es una planta originaria de Asia Central, el tulipán se cultiva en todo el mundo, especialmente en climas templados, florecen en primavera y son plantas muy demandadas por su belleza y elegancia.

Por lo anterior, no cabe la menor duda que los tulipanes son plantas especiales y de gran belleza, estoy segura de que, por estas razones, Eliza Rodríguez escogió ese nombre para bautizar su primer cuento “Tulipanes”, el libro fue bellamente ilustrado por Vivi Sierra. Se presentó con gran éxito en la Librería Carlos Monsiváis, el pasado miércoles 26 de febrero. La presentación estuvo a cargo de Atenea López quién realizó interesantes preguntas sobre la estructura y la historia del cuento a la autora.

Es un cuento ágil y fácil de leer, los protagonistas son un jardinero que se dedica a cultivar tulipanes y por supuesto seis tulipanes cuyos nombres son: Dolce, Coco, Gucci, Vera, Dior, y Giorgo, que son cuidados con gran amor por el jardinero que se dedica a cultivar esta bella planta. A través del diálogo de estas flores, nos presenta la autora que todas las personas somos únicas y diferentes, nos provoca reflexionar sobre la individualidad, la aceptación y la aprobación.

Eliza comenta que: “Escribí este cuento a los 23 años, la idea era canalizar mis emociones, trabajar mi herida del rechazo a través de la escritura, encontrar respuestas en los personajes que surgieron durante mi proceso de narrativa. Está dirigido a todo público. Me gustaría que el lector encuentre en “Tulipanes” el reconocimiento, la compasión y que sea una reflexión para ser un espacio seguro para quienes le rodean. Recuerdo cuando estudiaba psicología, unos amigos se expresaban a través de dibujos, escritura y música. Admiraba esas expresiones me parecía inspirador, les comenté que quería expresarme a través de la escritura, así fue como hace 10 años escribí Tulipanes como canalización de mi herida del rechazo”.

Eliza es una bella mujer que a pesar de su juventud es versátil, estudió psicología en la UA de C, es modelo en sus tiempos libres, además tiene junto con su hermana Daniela Rodríguez una Asociación Civil “Empezar” enfocada en la salud mental, que es un tema tan necesario en la actualidad, ya que una persona sana mentalmente se caracteriza por no irse a los extremos, son tolerantes, no se subestiman, ni se sobrevaloran, se respetan, lo que les permite enfrentar diferentes tipos de situaciones, están satisfechas con ellas mismas, porque la salud mental incluye el bienestar emocional, psicológico y social, y contribuye al manejo del estrés, ayudando a tener una buena relación con nuestros semejantes y sobre todo en la toma de decisiones. Por ello, es admirable que una joven talentosa como Eliza se de permiso para expresar sus emociones, estoy convencida que, con este cuento, ayudará a muchas personas a encontrar su bienestar, y saber que su salud mental es fundamental para tener una vida digna y de calidad.

Vivimos en el caos

Susana Cepeda Islas

Actualmente el caos se puede manifestar en el universo, o en la naturaleza y por supuesto también en la sociedad. En está las personas se comportan de una forma muy diferente a las bases, valores, normas y tradiciones, produciendo un gran cambio radical en las relaciones personales que tienen un inevitable resultado de confusión o desorden. Ahora todos los días, es cotidiano escuchar en los círculos sociales y los medios de comunicación que matar, robar, tener vicios, ser irresponsables, deshonestos, mentirosos, infieles, corruptos son comportamientos normales, ya no causan asombro alguno.

La palabra caos proviene de la palabra griega: Χάος Kháos o cháos que significa abismo o vacío que existía antes de que las cosas existieran, hace referencia a lo impredecible. En el diccionario de la Real Academia Española significa estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos, es decir, existe una falta de organización, agitación y tumulto, producido por el alboroto de una aglomeración que causa comportamientos violentos y sin sentido. A partir de la segunda mitad del siglo XX aparece el concepto de la Teoría del caos, el matemático Edward Lorenz en 1963, es su predecesor, elabora una serie de ecuaciones para predecir el tiempo en la atmósfera y ver gráficamente el comportamiento de sus ecuaciones mediante ordenadores.

En las reuniones sociales podemos percibir el caos, donde se acostumbran pláticas de eventos no tan agradables que les sucedieron a otras personas, por ejemplo: El socio de fulanito le robó millones. El novio le dio tal golpiza a fulanita que la dejó inválida. Le destrozaron el auto y el infeliz se dio a la fuga. Que si la amiga de fulanita anda con su marido. Circulan rumores en el círculo de amigas de las intimidades de una de sus integrantes. Lo mató porque al robarlo no traía dinero. Estos son algunas situaciones de comportamientos negativos que poco a poco se van haciendo normales, llevan directo al caos.

En los medios de comunicación podemos leer en los titulares: pandilleros siembran el pánico tras incendiar taller. Agrede a perrito con un bate. Chofer provoca aparatoso choque por ir viendo el celular. Agreden en grupo a joven. Pirómano suelto en la ciudad. Aumenta el número de niños influencers. Hay más divorcios que casamientos. No pongo las noticias de la nota roja por obvias razones, pero esta situación la vivimos diariamente, un mundo lioso, turbio y con una gran falta de valores. El caos se caracteriza por un comportamiento que no tiene rumbo fijo, no tiene un patrón fijo, se comporta de manera caótica, y ese comportamiento depende de circunstancias inciertas.

La buena noticia es que después del caos viene la calma, el equilibrio y la estabilidad, esperemos que este sistema de odio, enfermedad, falta de amor, violencia, entre otros, que asfixia a la sociedad, llegue a su límite y se destruya por sí solo, para que surja un nuevo sistema que proponga una nueva manera de relación entre las personas, debemos comprender que el orden en todos los sentidos es necesario. Se debe esperar un nuevo orden, un nuevo inicio. Sócrates acertaba al decir que el vicio es el resultado de la ignorancia, la virtud es el conocimiento de actuar de manera justa.

Para vivir en cordialidad es necesario confiar en los semejantes, respetarlos, colaborar con ellos para tener una mejor calidad de vida. No desarrollar el odio en nuestro interior, sino al contrario alimentar la empatía y la compasión, aceptar las diferencias, saber escuchar, eso nos permitirá disfrutar las pequeñas cosas que se nos presentan diariamente en nuestro caminar por la vida. Estar bien interiormente es estar bien exteriormente, recordemos que damos lo que somos y lo que reflejamos. Le propongo querido lector que empecemos por difundir ya un cambio en nuestra sociedad para dejar de vivir en el caos.

Corregir para mejorar

Susana Cepeda Islas

Desde hace un tiempo, me ha llamado la atención cómo los profesores de diferentes disciplinas o los padres de familia, en fin, toda persona que tiene la responsabilidad de transmitir conocimientos, en la mayoría de los casos, omite corregir a los alumnos o a los hijos, causando un gran daño, debido a que, si no se corrige en tiempo y en forma, se interrumpe la instauración de lineamientos éticos y pedagógicos que afectan el desempeño de las personas.

Para mejorar la vida o cualquier actividad que se realice en lo cotidiano es necesario estar en constante corrección, ya que es un elemento importante de aprendizaje. Cuando se desea aprender a nadar, a escribir, a tocar algún instrumento o cualquier otra acción es importante estar en constante progreso y para lograrlo es indispensable enmendar los errores que son frecuentes al inicio o cuando tenemos un mal comportamiento. Es común escuchar que “uno aprende de los errores”, es necesario el ensayo y error, ya que son elementos porque ayudan a desarrollar las habilidades en las personas.

La Real Academia Española define la palabra corregir como enmendar lo errado, etimológicamente la palabra proviene de corrigĕre, donde “regěre” significa regir, gobernar. También significa enmendar, modificar, rectificar, mejorar. En la biblia en Mateo 18, 15 dice “Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano”, la corrección se debe realizar con humildad, desde el precepto que nadie es perfecto, y es bueno para reconocer nuestros defectos y poderlos modificar.

La corrección se entiende también como el proceso de control y modificación que una persona con autoridad realiza sobre la evaluación de cualquier tarea o actividad, es el caso de los profesores (me refiero a toda persona que enseña cualquier tipo de método) que son los comisionados de identificar y rectificar los errores en sus aprendices cuando no realizan las actividades de manera correcta, o de los padres que enseñan a sus hijos a realizar buenas acciones, a ser disciplinados, ordenados.

Es necesario estar atentos cuando se cometen errores, en lo académico señalando el error y cómo hacer la tarea correctamente. Con los hijos señalando el mal comportamiento y desalentando los malos hábitos, de esta manera cualquiera de ambas actividades tendrán éxito, de lo contrario se verá seriamente afectado el proceso de aprendizaje y se incrementarán considerablemente los errores, llevando irremediablemente al fracaso.

Por ello, no se debe ser indiferente cuando se observan errores, es necesario reaccionar inmediatamente ante esta situación, estar alertando al aprendiz como se realizan las labores de manera óptima y ofrecer sugerencias para modificarlo y reparar para mejorar. Es importante fortalecer el aprendizaje y la enseñanza identificando, tanto los errores como las áreas de oportunidad y obtener así el éxito.

Si se fomentan las acciones correctivas en todas las actividades que se realizan en la sociedad, todos somos los beneficiados, al no tener errores y cumplir con calidad todas las acciones, nos evitaríamos con esto muchos, muchos contratiempos, contrariedades, pérdidas y problemas, debemos tener presente que quien no acepta la corrección se hace daño; quien la acepta, gana en entendimiento. Por ello, hay que corregir para mejorar.

Unión de buenas voluntades

Susana Cepeda Islas

Entre un grupo de personas que buscan un mismo propósito, surge de manera natural la hermandad, esa amistad íntima, fraternidad, alianza, en fin, se puede entender como ese lazo fuerte que se construye entre ellos, donde se presenta la empatía, el acompañamiento y el eje fundamental que es la capacidad de lograr objetivos e irlos alcanzando poco a poco. La hermandad es la unión de voluntades, que se pone a prueba en las dificultades o desafíos que se presentan en ese momento, saliendo a la luz el apoyo emocional e incondicional dentro del grupo.

La ausencia de fraternidad, de hermandad en la sociedad pone en peligro la armonía y sobre todo la paz, que estoy segura estará usted de acuerdo conmigo está ausente en estos momentos, sin embargo, son innumerables los beneficios de poner en acción la suma de voluntades, simplemente se fomenta el sentido de responsabilidad, es decir, saber cómo responder ante los retos a los que nos enfrentamos todos los días, el poeta Edwin Markaham lo representa de una manera más clara: “Hay un destino que nos hace hermanos; nadie sigue su camino solo. Todo lo que enviamos a las vidas de los demás regresa a la nuestra”.

Espero que estas líneas sirvan al lector para reflexionar un poco sobre nuestro frecuente comportamiento dentro de la sociedad, se percibe en todos los círculos sociales una gran ausencia de fraternidad que causa irremediablemente, la pérdida de vidas humanas, desigualdad, sufrimiento, dolor, quebranto económico, descrédito de las instituciones gubernamentales. Todo esto causado por el egoísmo, la ambición, la apatía, que se manifiesta por una falta de implicación emocional, donde la envidia sale a flote, en resumen, invade y domina un gran número de sentimientos negativos, que se convierten en obstáculos que quebrantan la suma de voluntades.

Recordemos que la voluntad es la capacidad de ponerse objetivos y luchar por alcanzarlos, no dejarlo en sueños, sino, actuar hasta lograrlos, Albert Einstein señaló con gran sabiduría “Donde hay una voluntad, hay un camino”, las personas que tienen buenas intenciones hacia sus semejantes y hacen todo lo posible por ayudarlos son “hombres de buena voluntad”. La palabra voluntad deriva del latín voluntas, y del verbo vollo (“querer”), la voluntad es lo que nos gustaría hacer u obtener, lo que nos formulamos. Es por ello que no debemos apagar dentro de nosotros la voluntad, con ella se logran grandes cosas.

Estoy segura de que, esta sociedad sería diferente, si uniéramos las voluntades en la sociedad para resolver problemas comunes, esta situación, nos lleva directo a ser solidarios, respetuosos y empáticos con nuestros semejantes, creo que ganamos mucho: ser cada día mejores personas, y provocar un efecto multiplicador que tenga el impacto positivo en toda la sociedad. De esta manera nuestro entorno no sería tan caótico como lo es ahora. Urge que sumemos voluntades para tener un mundo mejor ahora y en el futuro. No olvidemos que es más fácil dejar de hacer las cosas, por ello, ¡Evitémoslo! Mejor actuemos.

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