Back to Top

contacto@nuestrarevista.com.mx

headerfacebook headertwitter
 

La estupidez humana

Susana Cepeda Islas

En diferentes medios de comunicación últimamente he observado como las personas públicas exhiben y presumen con gran altivez su estupidez, su escaza capacidad para razonar de forma efectiva, se puede comprobar que sin ningún esfuerzo, sale a flote su torpeza, y junto con ella, su falta de comprensión de las situaciones a las que se enfrenta, manifiestan una gran dificultad para aprender de las experiencias o una insensatez en la toma de decisiones,  con una ausencia de lógica o sentido común, debido a que su mirada es corta, a tal grado que: no ven más allá de su nariz.

La palabra estupidez se deriva del latín "stupiditas", que a su vez deriva de "stupidus", cuyo significado original es "aturdido" o "asombrado", por otra parte, el diccionario de la Real Academia Española la define como la torpeza notable para comprender las cosas, También la Biblia hace referencia a este concepto como kesîl que significa insolente, estúpido o lerdo, en el Salmo 92:6 se dice que “El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto”.

La estupidez ha preocupado a varios teóricos, el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer (que fue asesinado por el estúpido de Hitler) en su tiempo realizó un estudio profundo, nace así la teoría sobre la estupidez, en ella sostiene que es el mal más peligroso porque paraliza la reflexión moral y crea obediencia ciega, no es solo una simple falta de inteligencia, sino como una tendencia a portarse de manera nociva sin ser consciente del daño causado, donde el egoísmo tiene un papel fundamental, además lo acompañan la cobardía, la codicia y la ignorancia. 

También otros personajes han dedicado su tiempo en escribir varias líneas sobre este tema, por ejemplo, el filósofo español José Ortega y Gasset opinaba que una persona estúpida no se esfuerza por entender y mejorar su situación, al no ser solo un problema cognitivo sino ético. Por su parte Carlo María Cipolla historiador italiano, se refiere a que las personas estúpidas causan daños a personas sin obtener alguna ganancia, sino lo peor es que se perjudican ellas mismas, asegurando que “siempre e inevitablemente tendemos a subestimar el número de estúpidos en circulación” en mi apreciación personal creo que en la actualidad ese número va en aumento. El filósofo francés Deleuze opina que la estupidez es una estructura del pensamiento como tal: no es una forma de equivocarse, expresa el sinsentido del pensamiento, no recuerdo donde leí que el fin de la filosofía es poner al descubierto la estupidez.

Lo cierto es que, en nuestro tránsito por esta vida, siempre nos tenemos que enfrentar con personas estúpidas, que nos sacan de nuestras casillas, desafortunadamente los tenemos que soportar, están en todos los ambientes sociales que frecuentamos. La recomendación que hacen algunos especialistas en el tema es estar alertas al máximo y poner todos los sentidos para identificarlos y así evitar que nos contagien (Hay que ser cuidadosos porque es contagiosa), recordar que la estupidez no se quita por lo tanto las personas que la padecen no cambian, por ello, no debemos ponerles la más mínima atención hay que ignorarlos, el silencio es un buen antídoto. Pero la mejor solución que debes tomar cuando te enfrentas con personas estúpidas: ¡evítalos y huye! Comparto totalmente lo que dijo Albert Einstein al respecto: “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro sobre el universo”.

¡Respira!

Susana Cepeda Islas

Son pocas las personas que están conscientes y reconocen el proceso biológico que todos los seres vivos hacemos: de absorber oxígeno (inhalar) y de expulsar dióxido de carbono (exhalar), funciones básicas que nos ayudan a obtener energía para funcionar en la vida, que llamamos respiración, desafortunadamente la llevamos a cabo de manera automática, no le damos la importancia que tiene, pero sobre todo el poder para controlar nuestra energía. No se ha preguntado si ¿Respiramos correctamente?

A veces ignoramos que existen diferentes tipos de respiración: el celular, como su nombre lo dice, se manifiesta a nivel de las células; la respiración externa, que genera la entrada y salida de gases del organismo. Dentro de la respiración celular se lleva a cabo la aeróbica (con oxígeno) o anaeróbica (sin oxígeno). La respiración externa varía dependiendo de las características de cada organismo y por supuesto, de su medio ambiente (pulmonar, branquial, cutánea, traqueal). 

Para respirar podemos utilizar la nariz o la boca, sin embargo, la más saludable y la que se recomienda más es la nasal porque tiene una función defensiva, ya que de esta manera la nariz se convierte en un filtro, ayudando a limpiar, humedecer y calentar el aire antes de que se transporte a los pulmones. Llevar a cabo esta función por la boca, no es recomendable, debido que al no haber filtro puede causar infecciones respiratorias, sequedad bucal y problemas dentales, se recomienda hacerla cuando el ejercicio es acelerado, esta es la forma más saludable. Una respiración adecuada elimina toxinas del cuerpo, es esencial para cualquier tipo de deporte.

Lo que me incitó a ser consciente de la respiración fue en primer lugar practicar yoga, porque debes hacerlo de manera lenta, profunda y siempre por la nariz, a esta acción se le llama pranayama para este tipo de práctica, el control de la respiración es fundamental para el cuerpo y la mente da calma y sobre todo equilibrio, aumenta la vitalidad y reduce la fatiga, mejora la atención, trabaja en el sistema nervioso autónomo equilibrando la frecuencia cardíaca y la presión arterial. En segundo lugar, mi deporte favorito la natación proporciona rendimiento, porque se mejora la técnica al lograr sincronizar la inhalación y la exhalación con el movimiento de los brazos y piernas, por lo regular la respiración se hace por la boca de manera voluntaria. En yoga se menciona: “Respira lentamente deja ir, se consciente de cada movimiento de tu cuerpo”. En natación es común escuchar “si controlas la respiración, controlas tu nado”.

También en otras actividades la respiración es fundamental por mencionar algunas: el canto, oratoria, meditación. Respirar correctamente siempre, contribuye enormemente a mejorar tanto la salud física como mental, porque en la celular se recibe oxígeno para realizar sus funciones; ayuda a calmar el sistema nervioso; elimina toxinas y fortalece el sistema inmunológico, regula el ritmo cardíaco y la presión arterial; mejora el metabolismo, ayuda a la digestión y tránsito abdominal, enfoca la mente y reduce la dispersión; y lo mejor se gestionan las emociones y coadyuva a mantener la calma en situaciones complicadas.

Ya lo decía el gran maestro Thich Nhat Hanh “Los sentimientos van y vienen como nubes en un cielo ventoso. La respiración consciente es mi ancla”. Usemos la respiración para estar saludables y sobre todo para calmar la mente y el cuerpo. No olvidemos que al nacer la primera función que realizamos es la respiración y es la última al morir. Recuerda cada mañana: ¡Respira! Estas vivo.

La Güerita alumbró su camino con una bella Luz

Susana Cepeda Islas

El mes pasado con motivo del Festival Internacional de las Artes 448 que organiza el Instituto Municipal de Cultura de Saltillo, la excelente escritora Luly Fuentes de la Peña, con quien tengo el placer de compartir el amor por la escritura, presentó una amena charla que tituló “Del hecho al dicho, formas de habitar las letras” en Radio Concierto. Al finalizar la charla la felicité y muy amablemente me presentó a sus adorables hijas Mariana y Alejandra (me faltó conocer a Rafael) platicando con ellas, en sus ojos, en su carisma, se reflejó de manera impactante para mí, la imagen de su abuelita, persona que marcó con su ejemplo mi vida.

Si la memoria no me falla fue en el 2014, cuando mi amiga Yolanda Córdova me invitó a meditar en su casa con un grupo de mujeres, la cita era cada semana los viernes a las 6 pm, tengo presente el primer día que me reuní con ese grupo de mujeres, la mayoría pasaban de los 60 años, lo hacíamos en la gran sala, del lado izquierdo estaba un sillón gris, muy cómodo, de una plaza, donde se encontraba una mujer guapa, esbelta, de pelo mediano, güerita que me recibió con amabilidad y con una gran sonrisa, de inmediato hicimos conexión, se dio buena química, se presentó como Luly, sesiones después supe su nombre completo, María de la Luz de la Peña.

Una vez que concluíamos la meditación cenábamos, compartíamos los bocadillos que cada una preparaba para la ocasión, degustábamos los alimentos con una amena charla, tiempo después Luly me platicó que se casó con Armando Fuentes Aguirre (Catón) y que tenían cuatro hijos: Armando, Alejandro, Javier y Luz María. A las dos nos gustaba nadar, cocinar, cuidar de nuestras familias. Su prioridad en esta vida siempre fue la familia, le preocupaban su marido y sus hijos, se ocupaba de buscar la mejor manera de que estuvieran bien a pesar de los contratiempos que se presentan en la vida.

Todos los viernes sus hijos junto con sus parejas e hijos, iban a su casa a comer, ella preparaba con amor la comida para recibirlos, pero no era un solo platillo el que ofrecía, preparaba una gran variedad, con la idea de complacer a cada miembro de la familia, había veganos para ellos hacia la comida especial, a quien no le gustaba el pollo, el cerdo etcétera, ella preparaba sin ayuda alguna, una gran variedad de platillos, en una ocasión le comenté: porque no ponía a alguien a que le ayudara a picar los ingredientes, me contestaba que no le gustaba, para ella era un placer hacerlo. Tenían un rancho en el Diamante y creo que era en Semana Santa que preparaba una gran comida para todos los pobladores.

Llevaba la administración de la familia con gran precisión y otras tareas importantes, al respecto en una ocasión su esposo escribió: Una vez le conté, mortificado: "Güerita: en una tienda de autoservicio vi un letrero que dice: 'En la compra de un libro de Catón le regalamos un hot dog'". Y ella: "Qué bueno. Preocúpate cuando veas un cartel que diga: 'En la compra de un hot dog le regalamos un libro de Catón'". Era mi mejor crítica, mi más sabia consejera editorial. En esta vida nada es para siempre, desafortunadamente la salud de Luly se fue deteriorando, a pesar de ello, nunca se rindió siguió dando amor, un día de repente ¡Nos dejó! Le agradezco a la vida que tuve el privilegio de conocer a un gran ser humano.

Me enseñó que el amor es el eje de nuestra existencia, la importancia de formar una familia con valores, siempre tener presentes y auxiliar a las personas vulnerables, me admiraba la gran cantidad de actividades que realizaba, nunca se quejó porque todas las hacía con un gran cariño y dedicación, sin embargo, lo que más me marcó, es que era una mujer que no le interesaba en lo más mínimo la fama, no le agradaba la idea de acompañar a su esposo a la gran cantidad de eventos a los cuales era invitado. Estará de acuerdo conmigo que: la güerita alumbró su camino con una bella Luz y a los que tuvimos el honor de compartirlo.

La loca de la casa

Susana Cepeda Islas

La frase “La loca de la casa” la utilizó con gran frecuencia Santa Teresa de Jesús para referirse a los pensamientos, a la imaginación, lo que nos produce el exceso de pensamientos, ahí vamos directo a divagar alejándonos de manera descontrolada de la realidad. Es esa voz interna con el poder de fantasear, de la creación de imágenes, de contextos que existen solo en la mente, es creadora de una gran fuente de distracción. Santa Teresa de Jesús aconsejaba “dejar hablar a esta loca, sin interrumpirla, pero sin prestarle atención” es decir, dejarla pasar, sin otorgarle el poder de que nos domine. Como dato interesante la frase ha sido fuente de inspiración de varios escritores, por mencionar algunos Benito Pérez Galdós tituló una de sus novelas “La loca de la casa”, al igual que la escritora Rosa Montero (por cierto, ambas recomendables).

Hace tiempo que mi mente producía una gran cantidad de ideas, sobre todo cuando lo que me sucedía era algo que me impresionaba o que me disgustaba, desafortunadamente la mayoría de éstas con una fuerte dosis de negatividad, en ese entonces vivía en la Ciudad de México, así que tomé cartas en el asunto, me di a la tarea de buscar algún remedio para este mal y ¡Eureka! Lo encontré es nada más ni menos que la meditación, en un inicio no lo creía, al intentar hacerlo irremediablemente me quedaba profundamente dormida, pero no me rendí, seguí a pesar de que mis ronquidos molestaban a algunas personas de mi grupo.

Es como toda nueva actividad que iniciamos, nunca la vamos a hacer perfecta, recuerdo cuando empecé a nadar, tragaba una gran cantidad de agua, o cuando me dio el gusto por cocinar, los primeros guisos eran fatales les faltaba sal o se me quemaban, también cuando hice bordados de punto de cruz que más bien parecían laberintos. Como dice el refrán “la práctica hace al maestro”, no hay que rendirse por ningún motivo, seguir y seguir hasta lograrlo. Ahora cuando meditó ya no me duermo, siento una gran sensación de silencio, acompañado de alivio, de paz. John Milton mencionó en su notable poema Paraíso Perdido: “La mente es su propio lugar y, por sí misma, puede hacer del infierno un cielo y del cielo un infierno”.

Comprendí que la meditación es un método que entrena la mente para lograr con gran paciencia un estado de plena atención que nos lleva directo al bienestar, claro, este método involucra un elemento fundamental en nuestra existencia: la respiración. El objetivo es calmar la mente, aplacar a la loca de la casa, desarrollar la concentración para llevarnos a hacer conciencia de lo que significa el aquí y el ahora, tiene una gran cantidad de beneficios por mencionar algunos: la salud física y por supuesto mental, comprendemos mejor la manifestación de nuestras emociones desarrollando la inteligencia emocional.

Inténtelo, sé que es complicado ver hacia el interior de nosotros, se nos hace más sencillo hacerlo hacia fuera ver lo que los otros hacen. Algunas personas no lo intentan porque existen ideas falsas para meditar, por ejemplo: se necesita poner la mente en blanco, falso; no es posible. Sólo se puede aprender con un maestro, falso; existen meditaciones guiadas en varios medios electrónicos.  Evita tener problemas, falso; te ayuda a encontrar soluciones efectivas. Es exclusiva de una religión, falso; todas la incorporan. Necesitas tener un tipo específico de creencias, falso; no es necesario. Requieres de un lugar especial, falso; lo puedes hacer caminando, manejando. Se necesita mucho tiempo, falso; con 10 minutos diarios es suficiente.

La ciencia también lo recomienda, le aseguro querido lector que ganará una gran cantidad de beneficios, porque hacerlo implica en palabras de Dalai Lama “Entrenar la mente para pensar de forma diferente, mediante la meditación, es una forma importante de evitar el sufrimiento y ser feliz” entonces apliquémonos y busquemos la felicidad en donde nos la ofrecen, sin gastar un solo centavo con la meditación, no olvidemos que la paz interior no llega cuando todo es tranquilo, aparece cuando estamos en paz, a pesar del caos.

Doy lo mejor de mí

Susana Cepeda Islas

Hace unos días tuve la necesidad de realizar un trámite en una oficina privada, me fui directo con la persona con la que tenía que resolver el problema, no era nada del otro mundo, al acercarme a su escritorio la saludé y ella ni me volteó a ver, subí el tono de voz para indicarle que ahí estaba, volteó a verme con una cara de pocos amigos, al hacerle mi solicitud torció la boca y me dijo que me esperara y los minutos pasaron hasta completar  más de una hora, me pregunté ¿Por qué esa actitud?, si para eso está para darnos un buen servicio.

Por lo regular nos olvidamos de dar lo mejor de nosotros en las actividades que realizamos cotidianamente,  hacemos las cosas de mala gana, con flojera, aprisa, o por solo cumplir, entre otras situaciones, pero si actuamos de esta manera no tendremos éxito, recordemos por un momento, que aún, si no somos expertos en hacer cosas nuevas, tenemos todas las posibilidades de lograrlo, eso sí, con una buena dosis de voluntad y con el deseo de que las cosas lleguen a un buen resultado, y por supuesto, esforzándose por hacerlas lo mejor posible. 

Al referirme a “doy lo mejor de mí”, significa simplemente desarrollar las cualidades que enaltecen a una persona, como la bondad, la ética del trabajo, el sentido de justicia, el amor, la honestidad, la disciplina, entre otras cualidades. Estas palabras llevan implícito la autoaceptación y el desarrollo personal, las acciones de las personas deben estar enfocadas en el compromiso de dar lo mejor, para lograrlo es necesario reconocer las debilidades, de esta forma podremos fortalecerlas y potenciar las que poseemos. El desarrollo personal es el esfuerzo que hacen las personas en aprender de las experiencias, sean estas negativas o positivas, para tener la oportunidad de crecer, si lo hacemos constantemente nos convertimos en personas proactivas, siempre en la búsqueda de mejorar las situaciones, que lleva consigo asumir la responsabilidad, si lo hacemos estoy convencida que nuestras decisiones serán asertivas.

Cuando realizamos una actividad y algo falla por hacerlo rápido o sin poner el suficiente empeño, y el resultado es negativo nos cuestionamos de manera inmediata ¿Lo hubiera hecho de otra manera? Lo pensamos como dice el refrán “a toro pasado”, un buen ingrediente para evitar esta situación es analizar el entorno al que nos enfrentamos antes de actuar, que es algo que por lo regular no hacemos. Solo hay que recordar que las personas poseemos dentro de nosotros un poder que podemos usar para bien o para mal. Con frecuencia escucho decir a las personas “no puedo” cuando intentan hacer algo aparentemente difícil, pero es imposible realizarlo bien a la primera, hay que perseverar y creer que si es posible hacerlo.

Por un momento observe su entorno, se encontrará con personas que en su mayoría no les importa hacer las cosas bien, son así porque están frustrados, enojados con la vida, no les gusta cómo son y eso trae como consecuencia que, en primer lugar, se hieren a sí mismos y en consecuencia a los demás. Considero que una buena fórmula es encontrar el gozo en las cosas que realizamos cotidianamente, hacerlo de esta manera, nos da la posibilidad de vivir plenamente, es decir, satisfechos.

Hacer el máximo esfuerzo en lo que realizamos en la vida diaria, tiene grandes recompensas como la sensación de bienestar, fortalece la capacidad de enfrentar adversidades, induce al aprendizaje, al conocimiento, al desarrollo de las habilidades, el compromiso con el desarrollo laboral permite crear y obtener nuevas oportunidades, abundan los agradecimientos de las personas que son beneficiadas con nuestro esfuerzo, se incrementa la confianza.

Le propongo querido lector traer a la mente en cada despertar: Doy lo mejor de mí, le aseguro que juntos construiremos una sociedad ecuánime, porque en palabras de Miguel Ruiz autor del libro Los Cuatro Acuerdos: “Si haces lo máximo que puedas, vivirás con gran intensidad, y serás bueno contigo mismo porque te entregarás a tu familia, a tu comunidad, a todo”.

Página 3 de 15