Back to Top

contacto@nuestrarevista.com.mx

headerfacebook headertwitter
 

A la espera del Código

Héctor A. Gil Müller 

El Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares es un cuerpo normativo a nivel federal que toma de los estados las normas procesales en ambas materias para consolidar una sola normatividad procesal aplicable en todo territorio nacional. Contrario a la lógica, la norma sustantiva, es decir los códigos civiles y familiares siguen siendo de la esfera estatal y ahora la norma adjetiva, el proceso para reclamar, es federal. El código fue publicado el 7 de junio del 2023 con una entrada en vigor abierta para los estados según su preparación pero que no puede exceder el 1 de abril del 2027. Primero el código levanto aplausos, despues inspiró capacitaciones y hoy trae dolores de cabeza que advierten que nos falta mucho camino para lograr su implementacion para la fecha prevista.  

 

La fecha de entrada en vigor se acerca y muy pocos son los estados que han logrado implementarlo como Chihuahua y Baja California, la ciudad de México fue la primera en iniciar con adecuaciones y una entrada gradual del código, pero hasta la fecha su implementación total se ha ido extendiendo al 2027. La mayoría de los estados han buscado actualizar sus mecanismos pero no han tenido los avances suficientes para considerarse listos. Los congresos de cada entidad federativa deben emitir la declaratoria de vigencia y todos parecen confiar en que a nivel federal se conceda una extensión mayor para la implementación del Código.

 

El cambio en la implementación de estas nuevas disposiciones no es menor, es complejo pues los tres pilares del código son: la oralidad; que implica una nueva conducción en las audiencias, los mecanismos de solución de controversia, que modifican una arraigada cultura en la operación del juez y en su papel en un entorno formado que ahora exige la atención en el fondo. Y finalmente la tecnologia.

 

La tecnología está convirtiendose en uno de los principales argumentos para extender la aplicación del código en los estados ante la falta de recursos suficientes para implementar los mecanismos tanto de recepción, integración y resguardo de los expedientes digitales como para asegurar la transmisión de sesiones y audiencias con espacios preparados apropiadamente en las diversas sedes judiciales.

 

El nuevo Código, cuando se apliqué, establecerá una nueva forma de operar en la actividad judicial, el juez será responsable inmediato del proceso y ya no habrá intermediarios entre él y las partes. Los principios, algunos novedosos, que conducen el proceso, da extensas posibilidades al juez para asegurarse que la justicia, como es el encargo constitucional, se centre en el fondo y no en las formas. El código define incluso el metaverso, construyendo un espacio más allá de lo geográfico que permitirá participar en audiencias y diligencias aun y cuando físicamente no se encuentren las partes en el mismo territorio.

 

Tanto en lo general como en lo particular es un gran cambio de operación judicial que exige no solo al poder judicial reconstruirse, sino también a todos los operadores en los procedimientos. El abogado que debe ser una defensa técnica y efectiva que le permita en verdad, a las partes, contar con el soporte necesario para su participación efectiva en lo judicial. Ojalá estos atrasos no inspiren una conclusión anticipada y el no estar listos se convierta en una sentencia absoluta; no podemos cambiar.

Entre redes


Héctor A. Gil Müller

Varios países del mundo, entre ellos Austria, están discutiendo medidas legislativas para contener el acceso de niños y niñas a las redes sociales. Esta conversación no surge de una preocupación aislada, sino de una inquietud cada vez más visible: la infancia está siendo moldeada por entornos digitales diseñados para capturar atención, generar dependencia y sustituir espacios esenciales de convivencia, juego y exploración.

Hace ya algunos años, el psicólogo social Jonathan Haidt publicó su best seller “Generación Ansiosa”, obra en la que describe la gran reconfiguración de la infancia al pasar de una etapa basada en el juego libre y la interacción cara a cara, a una infancia centrada en las pantallas. De acuerdo con su análisis, este cambio ha coincidido con un aumento importante de la ansiedad, la depresión y otros problemas de salud mental en niños y adolescentes desde 2010. Su planteamiento no consiste en rechazar la tecnología, sino en reconocer que ciertas herramientas llegaron demasiado pronto a manos demasiado vulnerables.

Dos son los grandes cambios que Haidt identifica. Primero, los niños tienen cada vez menos libertad para jugar, explorar, equivocarse y asumir riesgos razonables, debido a una sobreprotección en el mundo real que limita el desarrollo de la autonomía, la resiliencia y la confianza personal. Segundo, viven una preocupante falta de protección en el mundo virtual, pues desde edades tempranas tienen acceso a redes sociales y dispositivos diseñados para captar su atención de manera constante. Esta exposición afecta el sueño, la concentración, las relaciones sociales, la autoestima y la capacidad de permanecer en silencio consigo mismos.

La propuesta que plasma el autor en su libro es, hasta cierto punto, evidente y conocida por todos, pero pocas veces seguida con disciplina: retrasar el uso de teléfonos inteligentes y retrasar el acceso a redes sociales. A él se le atribuye la frase: “Las redes sociales son tan adictivas como el juego”. Más allá de la contundencia de la expresión, el mensaje central es claro: no basta con regular contenidos; también es necesario regular tiempos, edades, hábitos y contextos de uso.

La tecnología debe traernos comodidad, eficiencia y nuevas posibilidades para aprender, trabajar y comunicarnos. Sin embargo, en un tiempo destinado al descanso, al placer o al encuentro humano, se ha posicionado como el distractor por excelencia. La red cumple su propósito y atrapa entre sus conexiones: aunque acerca a los lejanos, con frecuencia aleja a los cercanos. En los tiempos actuales, en los que los absolutos parecen obsoletos y los límites se diluyen bajo una falsa noción de libertad, la correcta administración ya no solo de la información, sino de los estímulos que produce esa información en la persona, se vuelve un compromiso urgente.

Ya sea que una persona consuma contenido o lo produzca, las redes sociales rara vez muestran la realidad completa. Muestran, más bien, una selección calculada de aquello que se desea que los demás crean. En ese escenario, la comparación se convierte en una práctica cotidiana y silenciosa. Bien dijo Roosevelt: “La comparación es el ladrón de la alegría”. México no ha elevado la discusión del tema, pero bien debe hacerlo, la generación que estamos formando está configurada desde nuestra ausencia y exige la presencia.

Inteligencia sustituta

Héctor A. Gil Müller 

El afamado pensador contemporáneo, hoy en día esa tal virtud de pensar ha dejado de ser obligación para hacerse profesión y es digna de fama; Yuval Noah Harari ha predicado sobre el impacto y consecuencia del uso de la Inteligencia Artificial. Recientemente declaró que la Inteligencia Artificial sustituirá a los articulistas, entre otras profesiones más. Ahí es donde ya se metieron con mis macetas, en tanto año he tenido el deber de escribir y el privilegio de ser leido, no por muchos, quiza ni aun pocos, pero si dos o tres perdidos lectores en alguno de los 18 medios y casas editoriales, impresas y digitales, nacionales e internacionales, me dan el alto honor de estar entre sus páginas semanalmente. Tras años de estar arrastrando la pluma, aunque sea sin mejora alguna, resulta que esa terquedad natural será sustituida por la inteligencia que para terminar de doler es artificial. Lo que más cala es que la máquina que me suplirá ni siquiera tizna, virtud por demás desarrollada y mejorada con la edad.

 

El valor de la tecnología estuvo relacionado con la comodidad y eficiencia no con la sustitución, pero quizá sea parte del destino irnos dejando de modos que no son los nuestros al menos en el origen. La rutina del pulido jamás fue humana en un principio, no triunfó el que embelleció, sino el que creó.

 

¿Qué nos hace humanos?, bendita pregunta. El idioma ya no lo es, pues la autonomía de la inteligencia artificial ha demostrado que el idioma no es patrimonio exclusivo y necesario del humano, vamos a competir ahora por conquistar o hacer mejor uso del idioma, y como lo tratamos vamos perdiendo. El lenguaje ahora es una entidad autónoma capaz de provocarse y constituirse. Sin embargo, la idea sigue siendo patrimonio humano, la rutina es sustituida, pero no la creatividad del instante. Aunque no parezca, la majadería, la imprudencia, la diplomacia, el buen modo todos ellos han de permanecer en lo que siempre ha sido humano. La rutina tendrá que entregarse con la comparación y la critica ya no son exclusivas.

 

Apenas empiezo a acostumbrarme a la inteligencia artesanal, ya he paces con la inteligencia emocional, sigo sin entender mucho de la inteligencia espacial, pero ahora resulta que se va al carajo por la inteligencia artificial. Apenas le vamos poniendo inteligencia a todo, como lo financiero, lo nutricional, lo temporal, lo laboral y resulta que viene lo artificial y lo suple, ¿será?, Dijo el trovador; que se levanten todas las banderas, cuando el cantor se plante con su grito, que mil guitarras desgranen en su canto una inmortal canción al infinito. Así es el cantor, que aunque lo desarropen de las palabras seguirá importando su grito. Así los columnistas, aunque nos filtren por la IA el grito es el que sigue contando. Así como los hijos hacen los días mas largos y los años mas cortos, la IA hace los años mas largos y los días mas cortos con su comodidad y pericia, pero siempre dejando entrever la experiencia. Bien sigue valiendo el atesorar los recuerdos y las lecciones, que aun en medio  de las sustituciones siguen valiendo. La paz volvió cuando vi en las modernas tiendas de música la venta de discos de vinilo, y entonces dicto esta profecía: algún día en el futuro, en medio de una problemática situación alguien con urgencia gritará que con rapidez traigan a un columnista.

La trampa


Héctor A. Gil Müller

En el artículo anterior abordé la desafortunada premisa que la IA suplirá a los columnistas. No escribí sobre un elemento visible cuando una nueva tecnología aparece; elimina rutina pero también implica la creación de más elementos de trabajo. En la industria textil, la eliminación del telar quitó a los operadores pero permitió que otros trabajos surgieran al derredor. Esa prosperidad social surge cuando la tecnología está dentro de la escuela, es decir, se ha incorporado a nuestras instituciones y su estudio permite su dominio. Cuando la tecnología está afuera de la escuela hay tensión social. Como ejemplo, ocurrió esa tensión social en la revolución industrial; el nedismo y el cartismo fueron movimientos que querían destruir al robot viéndolo como un imitador de la fuerza human. Hoy en día no pasa así, ya no se odia al robot, pero muchos otros elementos tecnológicos aun no se han incorporado; la escuela no sabe que hacer con la IA y solamente la ve como rival a sus rutinas, hay tensión social. La inteligencia artificial no suplirá a los abogados sólo a los que memorizan las leyes, no suplirá a los columnistas sino sólo a los que escriben palabras. La escritura sin sentido, la queja aislada que no corresponde a los valores, nos hace clavar banderas y afirmar que conocemos un iceberg solamente por su superficie, la gran masa está oculta abajo de nuestros comportamientos como las motivaciones, los intereses y valores que no se revelan salvo al ojo aguzado. La Inteligencia Artificial debe tomar, de todas las areas incluyendo el gobierno, las funciones necesariamente aletargantes, aquellas repetitivas que no dan novedad ni humanidad sino solamente dependencia y monotonía.

 

La Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM, reveló, gracias a una escalada inusual en los buenos resultados de los más de 158 mil aspirantes a ingresar, que se pudo haber hecho uso de la IA para obtener beneficios en los exámenes de admisión. El problema se incrementa porque por primera vez el examen de admisión ha sido totalmente en línea, y los resultados muestran una mejora dificil de explicar. Por ejemplo, para Medicina los postulantes que obtenian el puntaje necesario para acceder era de 1.5% de los sustentantes, este año fue 9%, Derecho pasó de 3.7% a 18.9% y en general la tendencia así se observó. Obviamente la primer respuesta fue suponer que usando IA los estudiantes pudieron corromper el espíritu de la prueba. El miedo, zozobra y la duda se pasea entre los aspirantes, las autoridades de la institución y las nuevas generaciones que están fijando los linderos de sus caminos y se enfrentan a las decisiones emocionales de cuando usar o cuando no usar las tecnologías. El enemigo es, quien está afuera de la Escuela, la inteligencia Artificial. ¿será esa la trampa?, conviene estar pendientes si la solución a este mediático caso esta en la evidente mejora de los resultados o la creciente aplicación de corruptelas en el proceso de admisión.

 

Aplicar la razón a la emoción nos permite entender esos vericuetos que hemos justificado por la cultura.  Las instituciones existen porque las emociones no bastan, “Cuando las emociones gobiernan, las instituciones se debilitan; cuando las instituciones se fortalecen, las emociones encuentran un cauce para construir en lugar de destruir.”

 

Vergüenza ajena

Héctor A. Gil Müller

 

En un extraño vuelco, pese a muchos pronósticos, la final de la copa del futbol mundial se jugará en español, España contra Argentina habrán de disputar un anhelado trofeo que corona una justa deportiva que convocó en números record a selecciones nacionales, expectadores e ingresos económicos mostrando que independientemente de como gire el mundo siempre hay por qué gastar. Desde 1930, cuando la final fue entre Uruguay y Argentina, no habían coincidido dos hispanoparlantes en la final.

El español, como lengua materna, es el segundo idioma con más hablantes en el mundo, su individualidad no solo está en la virgulilla sobre la “ñ” que la vuelve una consonante diferente. No solo el español tiene la “ñ” que la luce hasta en su mismo nombre, otras lenguas originarias lo hacen como también el filipino. Pero si tenemos algunas palabras que solamente nosotros nos hemos reservado, y lo digo no solo desde el mexicano, si pudiésemos identificar nuestro español, como son las nostálgicas referencias a cantinflear o catafixia y el ambiguo ahorita, sino términos que en español nos dicen algo que no se encuentra en otros idiomas. Palabras como madrugar que conlleva el sentido de ganar en algo por llegar primero. Contiene esa ambición de ganarlas todas solo por madrugar, el mismo dicho acuñado en la sabiduría popular de “no por mucho madrugar, amanece más temprano” expresa los límites en tan ambicionada acción.  Otra palabra es la “sobremesa” que expresar ese tiempo de convivencia que ya no es ante los alimentos, sino después de ellos. Cuando es bien llevada, se cuenta todo y se exagera, se disfruta tanto la sobremesa como el manjar previo. No hay cambio de sede como en el anis o por el café que se lleva a otros lados, aquí se quedan en la mesa y se ve como los platos se empiezan a limpiar haciendo bultos de los enseres y de las sobras sin decidir si serán para la perra o para la perra hambre del día siguiente.

 

Una palabra en especial que no se encuentra en otras lenguas; “vergüenza ajena”. Dificil imagen, que la vergüenza que es tan propia también sea ajena. Ese alipori es el sentimiento de bochorno o propiamente vergüenza que nos da cuando alguien mas hace el ridículo. Sobran ejemplos para advertir tan bochornoso nivel, desde la grada se ve el festín ridículo del que robó pero poquito hasta el improvisado juanito; estampas ambas del idiario político mexicano.

 

A ese nivel se ha reducido el discurso diplomático entre EUA y México en relación a las drogas y las acciones por impactar en su producción, tráfico y consumo. La lucha contra el narcotráfico está muy lejos de concluir o incluso de dar algún buen campanazo. Estados Unidos reitera la inseparable conexión entre los cárteles del narco y el gobierno de México y ahora México revira a Estados Unidos indignado y señalando que se preocupan más por el exterior que por los problemas relacionados con el flagelo de la drogadicción en su propio país. Ironizó el memeta, nuevo oficio de producir memes y ser como el juglar lo fue pero en el metaverso, dijo ese poeta social; …de no habernos independizado de España, ya estariamos en la final…   

Página 1 de 32