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Museo Arqueológico de Filipos

Rubén Aguilar

Zona Arqueológica de Filipos

Filipos, Grecia

Edificio

Se construye en la década de 1960 con el propósito de almacenar y proteger los hallazgos arqueológicos de la zona. Entre 2006 y 2009 se realizó un proyecto de reforma, que incluyó obras de mejora en el edificio y una reelaboración de la exposición. Tiene dos pisos.

Exposición

El museo reúne piezas de la zona aqrqueológica de Filipos, pero también de lugares localizados en la región.

  • Planta baja

Se exponen los hallazgos de los períodos comprendidos entre la prehistoria y la Antigüedad tardía. Hay cerámica, joyas, monedas, esculturas e inscripciones. El área de exposición se divide en cinco secciones: el arte rupestre en Crénides; los hallazgos prehistóricos del yacimiento de Dikilí Tas; los tracios y la colonia tasia de Crénides; la ciudad helenística de Filipos y Filipos como colonia romana. Entre los objetos se halla la reproducción de una tumba macedónica descubierta en la ciudad, con su ajuar funerario.

  • Planta superior

La mayor parte de las piezas pertenecen al periodo palocristiano. Los siglos V y VI con sus grandes iglesias. Y también objetos de los siglos VIII al XIV. Hay elementos arquitectónicos, inscripciones, mosaicos, piezas de cerámica y monedas.

Comentario

Es pequeño, pero tiene muy buenas piezas. Está muy bien conservado. Me llamaron la atención unas cabezas del siglo II a.C., la imagen de la mujer y los plieges del vestido de la escultura (ver las fotos) y elementos arquitectónicos y frontales de altar de la época palocristiana. La ventana con fragmentos de vidrio de la época romana.

Nunca había visto una ventana como esta. Está compuesta a partir de pedazos de vidrio. Es de la época romana.

La vida de Galileo

Rubén Aguilar Valenzuela
Bertolt Brecht (1898-1956) escribe Vida de Galileo (Alianza Editorial, 2018) en 1938-1939 durante su exilio en Dinamarca.

Realiza una semblanza de la vida de Galileo Galilei (Pisa, 1564 - Arceti, 1642), sus descubrimientos y el enfrentamiento con las autoridades civiles, pero sobre todo religiosas.

Al dramaturgo alemán se inspira escribir esta obra cuando aparecen noticias de prensa que informan sobre la fusión del núcleo del átomo de uranio por el físico Otto Hahn (1879-1968) y sus colaboradores.

La primera versión de la obra se estrenó en Zürich en 1943. Dirigida y actuada por Leonard Steckel (1901-1971) en el papel de Galileo.

De esta, Brecht y el actor inglés Charles Laughton (1899-1967), que hizo el papel de Galileo en Estados Unidos, preparan una versión en inglés que se estrena en Los Ángeles en 1947.

Y el autor, a partir de esas dos versiones, prepara en 1955 una tercera, para ser representada por su compañía, el Berliner Ensamble, en Berlín.

La obra está ambientada en 1609 y se centra en los últimos años de vida de Galileo. En Florencia vive con su hija Virginia, la señora Sarti, que lleva la casa, y Andrea, el hijo de ésta.

Él transmite sus conocimientos a Andrea que contradicen la concepción del funcionamiento del sistema solar plantada por Ptolomeo (100-170 d.C.) que se considera la válida y que es aceptada por la Iglesia católica.

Cuando Galileo hace pública sus nuevas teorías, basadas en la observación a través del telescopio, recibe, primero el rechazo, y después la condena de la jerarquía eclesiástica.

En un principio tiene la confianza que cuando el culto y abierto cardenal Barberini sea papa éste va a aceptar sus ideas y eso va a obligar a que los demás hagan lo mismo. Eso no ocurre.

Galileo, bajo presión de la Inquisición, para salvar la vida, se desdice de lo que sabe es cierto. Se le prohíbe también que pueda difundir sus ideas.

En su casa, donde se ha recluido, recibe la visita de Andrea, ahora un estudiante universitario, al que entrega su trabajo Dos nuevas ciencias donde resume sus descubrimientos. Le pide que al salir de Italia difunda estas nuevas concepciones científicas.

Brecht altera algunos hechos históricos de la vida de Galileo, para construir la línea dramática que quiere en razón de su propósito.

La obra ofrece una reflexión sobre la ciencia y el trabajo científico y sobre la relación de ésta con el poder y los dogmatismos de todo tipo incluyendo el religioso.

El teatro del dramaturgo alemán tiene un propósito político y se propone, de manera didáctica, hacer conciencia sobre la injusticia y los abusos de quienes detentan el poder.

Vida de Galileo
Bertolt Brecht
Alianza Editorial
Madrid, 2018
pp. 152

 
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Versión original: Leben des Galilei, Erben / Suhrkamp Verlag. Traducción del alemán al español de Miguel Sáenz. Primera edición en español 1995.

Encuentro inesperado

Rubén Aguilar Valenzuela
La palabra alemana Glück se puede traducir al español como suerte o felicidad. En la versión, para América Latina a la película de la directora Doris Dörrie se le puso Felicidad (Alemania, 2012). En ella se narra la historia de Irina que es un caso de la vida real.

Ella en la Guerra de los Balcanes es violada y decide, ya no tiene a nadie, salir de su país, para vivir en Berlín como ilegal. Ahí, para sobrevivir, empieza a trabajar como prostituta. Un día conoce a Kalle, un joven punk, que no trabaja y vive en la calle.

En el trato de todos los días se enamoran y deciden vivir juntos. Irina alquila un departamento que usa también, para atender a sus clientes. Ella anima a Kalle, para que consiga un trabajo.

Uno de los clientes, que la visita con frecuencia, muere mientras tiene relaciones. Presa del pánico huye de la casa. Kalle, de regreso del trabajo, se encuentra con el cadáver y decide, para ayudar a Irina, despedazarlo a pesar de que tiene mucho miedo a la sangre.

Su idea es sacar las partes del departamento, para enterrarlas en un parque donde antes lo hizo con su perro. Lo hace, pero una niña, vecina y amiga de Irina, descubre gotas de sangre y avisa a sus padres que llaman a la policía.

Apresan a Kalle. Irina contacta al abogado Ferdinand von Schirach, personaje real con el que alguna vez se encontró de manera ocasional, para que defienda a Kalle ante la justicia.

La directora dice que la historia se basa en un hecho que sucedió en Berlín, pero "lo que más me intrigó es la pregunta que plantea la historia: ¿Cuánta felicidad han vivido juntos los protagonistas como para llevarlo a él a cometer un acto tan enorme y una hazaña tan increíble por su amor?".

Irina y Kalle están solos y no tienen a nadie. Solo a ellos. Él se encuentra, nunca lo hubiera esperado, con una persona que lo acepta y ama. Vive una experiencia única que, bajo ningún costo, quiere perder. Ella vive algo semejante.

La directora plasma en imágenes muy poderosas y creíbles la historia que, en un libro, narra el abogado Von Schirach que, en la vida real, logró sacar a Kalle de la cárcel.

Es una narración que va al fondo de los personajes no solo de manera respetuosa sino también con una mirada amorosa. No juzga. Entiende sus situación y circunstancias.

Felicidad
Título original: Glück
Producción: Alemania, 2002

Dirección: Doris Dörrie
Guion: Doris Dörrie, con base a un libro de Ferdinand von Schirach
Fotografía: Hanno Lentz
Música: Volker Bertelmann
Actuación: Alba Rohrwacher, Andrea Sawatzki, Vinzenz Kiefer, Matthias Brandt, Maren Kroymann, Petra Kleinert, Natalia Rudziewicz, Margarita Broich, Laura Agorreca, Christina Große, Aykut Kayacik, Oliver Naegele, Paraschiva Dragus

Católicos en México

Rubén Aguilar Valenzuela
En este 2020 se hace el censo nacional que se realiza cada 10 años y sabremos entonces, de manera oficial, cuántos católicos hay en el país, qué porcentaje de la población son y cuál es la disminución de la cantidad de sus fieles.

Al iniciar el siglo XX, en 1900, el 99.1 % de la población era católica y para 1910, al inicio de la Revolución Mexicana, el porcentaje permanecía igual.

En 1930 cayó al 97.7 %, pero en 1950 eran el 98.2 %, un crecimiento de décimas. En 1970 es el 96.2 % y a partir de esa década empieza a caer el porcentaje de los católicos como porcentaje del total de la población ya de manera constante.

Los católicos en 1990 eran el 89.7 % de la población, en 2000 el 87.9 % y para 2010 el 82.7 %. En 110 años una reducción del 16 %.

A pesar de esta disminución, los fieles creen en números absolutos y el país sigue siendo la segunda catolicidad del mundo solo después de Brasil, que es la primera.

Estas cifras se pueden leer de dos maneras. La primera lectura diría que todavía sigue siendo muy alto el número de los mexicanos que se dicen católicos. En América Latina solo Paraguay y Ecuador tienen un porcentaje mayor.

De otro lado se puede afirmar que de 1990 a 2010, en 20 años, la pérdida de los fieles fue de 6.7 % y que la caída no se detiene. Se hace evidente que el catolicismo está dejando de ser atractivo, para un número cada vez mayor de mexicanos.

La reducción de los católicos es muy desigual en las distintas regiones del país. En el Sureste es donde se da de manera más acelerada.

En Chiapas se dicen católicos el 58.3 %, en Campeche el 63.1 %, en Quintana Roo el 63.3 % y en Tabasco el 64.5 %.

Le siguen Baja California con el 72 %, Tamaulipas 72.9 %, Chihuahua 76.3 %, Morelos 78 %, Veracruz 78.7 % y Yucatán 79.5 %.

Viene luego Coahuila donde dicen ser católicos el 80.4 %, Oaxaca 80.6 %, Baja California Sur 81.2 %, Sonora 82.2 %, Nuevo León 82.3 %, Ciudad de México 82.4 %, Sinaloa 83.8 %, Estado de México 85.3 % y Durango 85.9 %.

A continuación están Guerrero con 86.4 %, Hidalgo 86.8 %, Colima 87.9 %, Nayarit 88.2 %, Puebla 88.3 % y San Luis Potosí con 88.9 %.

Los que tienen los porcentajes más altos de católicos son los estados de Tlaxcala con 90.8 %, Michoacán 91.5 %, Querétaro 92.9 %, Jalisco 91.9 %, Aguascalientes 92.9 %, Zacatecas 93.5 % y Guanajuato con 93.8 %.

Del censo del 2020 no se esperan cambios relevantes, pero sí que siga la caída. En los últimos 10 años en todos los estados la reducción del número de los católicos ha variado en las más de las veces entre el 2 % y el 3 %.

La población en 2050

Rubén Aguilar Valenzuela

En 1800 el mundo tenía 1,000 habitantes, en 1950 2,500 millones, en 2019 ya eran 7,800 millones y en 2050 se espera lleguen a 9,800 millones, según la ONU.

El crecimiento de la población en el siglo XXI ya no seguirá el ritmo exponencial que tuvo a lo largo del siglo XX, pero aun así habrá un aumento de 83 millones de personas cada año.

La explicación del aumento constante de la población es la reducción de la mortalidad por mejoras en las condiciones de sanidad de la población y el acceso a los sistemas de salud.

Hacia 2050, los países menos desarrollados son los que van a crecer más en el número de habitantes. La India tendrá casi la quinta parte de la población mundial con el 17 % de la misma.

En los próximos 30 años los países que tendrán las mayores tasas de crecimiento van a ser la India, Nigeria, República del Congo y Pakistán.

La esperanza de vida aumenta y se reducen las diferencias en la brecha entre los países ricos y pobres. Esto por la dramática caída de la mortalidad infantil, el control del VIH, mejor tratamiento y la prevención de las enfermedades infecciosas.

En la actualidad la esperanza de vida a nivel mundial es de 72 años y en 2050 será de 77 años y de 85 en los países más desarrollados.

La población se hará más vieja. La media mundial de edad ahora es de 32 años y en 2050 será de 36 años. Esta realidad implica grandes retos y una gran presión a los sistemas de salud y de pensiones.

La migración, en principio, va a resolver la falta de población de los países ricos. Esto a pesar de las tensiones internacionales que ésta provoca.

Todavía no queda claro los efectos del cambio climático sobre la población mundial. Lo que sí se sabe va a suceder es que aumenta el número de los migrantes desplazados a consecuencia del mismo (refugiados ambientales).

Para 2050, las actuales enfermedades tendrán un comportamiento distinto. El VIH/SIDA ya no será un problema, pero crecen las enfermedades cardiovasculares y el alzhéimer.

Las muertes por cáncer será posible eliminarlas. Van a estar dadas las condiciones técnicas para hacerlo, pero el acceso a las mismas requiere de grandes inversiones de recursos por parte de los sistemas de salud de los países.

Un problema nuevo serán las superbacterias producto de las que resisten a los actuales antibióticos. Las expectativas, de no hacerse nada, es que en 2050 éstas puedan causar epidemias que provoquen la muerte de 10 millones de personas.

Las expectativas son que en los próximos años se van a generar nuevas maneras de hacer frente a las enfermedades, habrá nuevas soluciones al problema de la alimentación y a la generación de energía. (Con información de Bruno Martín, El País, Domingo, 12.11.17)

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