Rubén Aguilar Valenzuela

El artista Jan Hendrix, nació en los Países Bajos en 1949, y desde 1975 se estableció en la Ciudad de México. En Atlas se presentan 55 piezas entre tapices, serigrafías, aguatintas con acuarela, jarrones pintados, una gran escultura e instalaciones con libros sobre botánica. Son obras producidas en los últimos 20 años. La muestra antes estuvo en San Miguel Allende, Guanajuato.

 

Desde muy joven Hendrix siempre ha estado interesado en la observación de la naturaleza y en su resignificación a través de distintos medios y técnicas. Su obra contempla los pequeños, medianos y grandes formatos.

 

Atlas reúne piezas que son expresión y producto de viajes por México y el mundo. Es la mirada de un viajero que se deja impresionar-cuestionar por la naturaleza del paisaje. Y también por la destrucción-devastación del mismo. 

 

 

La muestra está inspirada en el registro de plantas que los botánicos Joseph Banks y Daniel Solander recolectaron en Kamay Botany Bay, Australia en 1770 en un viaje de expedición en el barco Endevour al mando del capitán James Cook.

 

Desde el hoy Hendrix dialoga con eso dos científicos desde su obra. La fuerza y belleza de la naturaleza y la tragedia de la destrucción.

 

El artista plantea que el paisaje en el siglo XVIII y XIX se veía de manera muy distinta "a lo que pasa hoy, con la fragilidad de los ecosistemas, porque aparentemente en el siglo XVII y XVIII en el mundo nunca se iba a acabar la cantidad de riqueza, pero la mala noticia es que hoy ya se acabó".

 

La mirada en el pasado podría describirse como "el tiempo de la inocencia de la observación del paisaje, pero hoy vivimos en una época en la que tenemos una observación más consciente".

 

En la exhibición destacan las serigrafías en gran formato, en blanco y negro, que son paisajes "fracturados" que documentan el vacío que deja la extracción de superficies del paisaje desgarradas por la acción del hombre.

 

Los tapices de gran tamaño con la técnica del jacquard, telar que opera de manera digital, con la precisión de puntos diminutos. Las acuarelas, los jarrones pintados y la escultura transitable de acero, inspirada en una planta de ficus.

 

 

Comentario

 

 

Hendrix conoce muy bien la obra de los naturalistas del siglo XVIII que recrea desde su propia óptica. Y ofrece también su mirada de los paisajes que ha recorrido, con su belleza, pero también con el impacto de la devastación.

 

Su recreación y visión las plasma en instalaciones, serigrafías, acuarelas, jarrones pintados, tapices y esculturas. Es la geografía de su Atlas de enorme belleza estética en un estilo propio e inconfundible. Es una gran exposición muy bien curada y montada.

 

De la exposición Henrdix ha dicho que "el arte aborda el tema de la crisis climática a su manera, que es muy diferente a cómo la abordaría un político, un científico o un periodista. Lo que quiero es expresar la fragilidad de la naturaleza y la necesidad de mostrar mayor respeto por el mundo natural".

 

En la realidad de hoy día, la muestra se convierte en un manifiesto que llama a la conciencia de lo que ahora sucede con la naturaleza e invita a la responsabilidad, a cambiar nuestra manera de relacionarnos con el mundo que nos rodea.