La muestra está inspirada en el registro de plantas que los botánicos Joseph Banks y Daniel Solander recolectaron en Kamay Botany Bay, Australia en 1770 en un viaje de expedición en el barco Endevour al mando del capitán James Cook.
Desde el hoy Hendrix dialoga con eso dos científicos desde su obra. La fuerza y belleza de la naturaleza y la tragedia de la destrucción.
El artista plantea que el paisaje en el siglo XVIII y XIX se veía de manera muy distinta "a lo que pasa hoy, con la fragilidad de los ecosistemas, porque aparentemente en el siglo XVII y XVIII en el mundo nunca se iba a acabar la cantidad de riqueza, pero la mala noticia es que hoy ya se acabó".
La mirada en el pasado podría describirse como "el tiempo de la inocencia de la observación del paisaje, pero hoy vivimos en una época en la que tenemos una observación más consciente".
En la exhibición destacan las serigrafías en gran formato, en blanco y negro, que son paisajes "fracturados" que documentan el vacío que deja la extracción de superficies del paisaje desgarradas por la acción del hombre.
Los tapices de gran tamaño con la técnica del jacquard, telar que opera de manera digital, con la precisión de puntos diminutos. Las acuarelas, los jarrones pintados y la escultura transitable de acero, inspirada en una planta de ficus.