Rubén Aguilar Valenzuela
En 1899 escribe Amado Nervo (Tepic, Nayarit, 1870 – Montevideo, Uruguay, 1919), la novela El donador de almas (La Oca Editores, México, 1989).
En la obra, el doctor Rafael Antiga, personaje central, recibe de su amigo Andrés Esteves un regalo peculiar, un alma para que lo acompañe. Es el alma de Aída, que a la muerte de esta abandona el cuerpo que le daba cobijo y se traslada a uno de los hemisferios del cerebro del doctor Antiga.
Al principio es el idilio de Antiga con el alma de Aída, que en vida fuera una religiosa conventual, pero después deviene la tragedia.
José Ramón Enriquez (Ciudad de México, 1945) en la Introducción al texto plantea: “(…) lo esotérico, que a Nervo interesa con tanta fuerza, ha vuelto a ponerse de moda en este fin de siglo, como lo estuvo en el suyo”.
Y añade que “el humor que mantiene a lo largo de toda la historia, con guiños constantes entre autor y lector, resulta envidiable aún para los más audaces entre nuestros narradores contemporáneos”
Termina con “a estas características habría que sumar la obsesión por el desdoblamiento del yo que tan profundamente ha marcado la literatura posterior al psicoanálisis”.
Nervo penetra en el ego y desdoblamiento de la personalidad. De alguna manera hay relación de esta obra con El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1866) de Robert Louis Stevenson (Escocia, 1850 – Samoa, 1894).
Esta obra de Nervo, a más de 120 años de su publicación, sigue siendo muy atractiva. Y parte de su vigencia estiba en la calidad de la escritura. El texto es elegante, fluye y se lee con mucho gusto.
El donador de almas
Amado Nervo
La Oca Editores
México 1989
pp. 69


