Rubén Aguilar
La Habana, Cuba
Historia
En 1574, aquí había una pequeña iglesia de tejas y piedras. Algunos historiadores afirman que esta iglesia fue la que en 1555 incendia el pirata Jacques de Sores. A esta iglesia, que llegó a ser rica en obras y esculturas, se le denominó en su momento Parroquial Mayor.
Fue seriamente dañada en 1741 por la explosión del navío Santa Bárbara, atracado en el puerto. El nivel de los daños hizo necesario demoler la iglesia que fue trasladada a la Plazuela de la Ciénaga, donde estaba la iglesia de la Compañía de Jesús.
Desde 1769 la corona española había aprobado la construcción de un edificio que fuera cabildo y cárcel. Se decide levantarlo en la Plaza de Armas, para también ser la residencia del gobernador y sede de las oficinas de los escribanos. La obra inicia en 1776, en el costado norte de la plaza, y se atribuye al ingeniero militar habanero Antonio Fernández Trevejos (1739-1800). Se termina en 1792.
En 1835 la cárcel se traslada a extramuros y el edificio experimenta una considerable reforma al ser unificada toda su fachada. Al terminar en 1898 el dominio colonial español, fue la sede del gobierno de los Estados Unidos. Se convierte en Palacio Presidencial hasta 1920 cuando el presidente Mario García Menocal, lo traslada al ahora Museo de la Revolución. El edificio se destina al ayuntamiento.
En 1930, la municipalidad, que tenía su sede en el palacio, emprende obras de rehabilitación para ampliar el patio hasta alcanzar su extensión actual. Es cuando se despoja al edificio del revestimiento original de los muros y columnas de piedra.
Al triunfar la Revolución en 1959 cambia de sede el ayuntamiento y se traslada a la llamada Casa de los Alcaldes. En 1967 se crea en este lugar el Museo de la Ciudad.
Edificio
Puerta de entrada.
Es un edificio de estilo barroco que se construye entre 1776 y 1792. Tiene un patio cuadrado jardinado y al centro una estatua de Cristóbal Colón, que se coloca en 1862. Tiene dos niveles con cinco arcos de medio en cada uno de sus costados. Los arcos se sotienen en columnas con capiteles de estilo toscano.
Escalera que une los dos niveles.
El espacio de la planta alta, con vista a la Plaza de Armas, estaba ocupada por la oficina del gobernador. En el que da a calle Obispo, se encontraban las oficinas del Ayuntamiento Municipal. Los entresuelos y la planta baja lo ocupaban comerciantes y escribanos que alquilaban sus oficinas. El ala norte, que mira hacia la calle Mercaderes, fue destinada a la cárcel pública, luego esta sección fue ocupada por la Real Audiencia.
Plano del palacio. La calle de Tacón da a la Plza de Armas.
Museo
La pieza colonial más antigua que se conserva en Cuba. Es de 1552.
El museo tiene 40 salas de exposición permanentes, dedicadas a preservar la memoria de la historia de Cuba. El ambiente de las mismas recrean diversas épocas de la historia cubana.
- Sala parroquial
Se dedica a la iglesia que existió en este lugar desde mediados del siglo XVI. Se exhiben restos arquológicos de la misma y objetos de las iglesias más antiguas de La Habana y de las iglesias y conventos de las primeras órdenes religiosas que se establecieron en esta ciudad y piezas de otros conventos y retratos de los primeros obispos.
Vitrina en la Sala parroquial.
- Sala Siglo XIX
A mediados del siglo XIX, después de la gran época dorada de la industria azucarera, crece la importación de muebles y objetos de arte de los más diversos estilos. Se incrementa la producción nacional de muebles y otros objetos de uso cotidiano.
- Heráldica
Se exhiben objetos y documentos que dan cuenta de la importancia que atribuía la nobleza cubana a la heráldica. Certificaciones de armas, limpiezas de sangre, facsímiles de títulos nobiliarios y órdenes militares.
- Giraldilla
Símbolo de La Habana, que fue la primera escultura fundida en la ciudad. Es una veleta de los vientos encargada por el gobernador Juan Bitrián de Biamonte, entre 1630 y 1634, para la torre del Castillo de la Real Fuerza. Obra de Jerónimo Martínez Pinzón, su nombre está en el medallón pectoral que lleva la escultura.
- Cocheras
En el área que ocuparan la cochera y caballerizas se exponen diversos modelos de coches: el quitrín, introducido en Cuba a principios del siglo XIX, y el faetón, carruaje descubierto y ligero.
En las vitrinas se muestran trajes de calesero, objetos relacionados con la vida cotidiana y caricaturas del pintor costumbrista vasco Víctor Patricio Landaluze. Hay una locomotora, que recuerda a la primera que circuló en 1837. En 1905 se fabrica en Estados Unidos.
- Coche Real
La sala exhibe piezas del siglo XIX, entre ellas, las placas con el nombre de calles de La Habana, como Empedrado, la primera que se pavimentó. Se expone el retrato realizado al capitán general Salvador Muro y Salazar, (1799-1812) por el pintor cubano Juan del Río.
- Sala Emilio Roig
Conserva piezas que pertenecen a la colección personal del doctor Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964), cuya labor legó frutos como la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana en 1938 y del Museo de la Ciudad de La Habana en 1942, ubicado en el Palacio Lombillo, en la Plaza de la Catedral. Promotor y fundador de estas instituciones, Roig desempeñó el cargo de Historiador de la Ciudad hasta su muerte.
La sala exhibe piezas de su colección personal, entre ellas una caricatura de Conrado Massaguer, con los miembros del Grupo Minorista, integrado por figuras del ala más progresista de la intelectualidad en la primera mitad del siglo XX. Aquí estaba la oficina de Eusebio Leal Spenger (1942-2020). Fue discípulo de Emilio Roig. En 1981 se le nombre responsable de la Oficina del Historiador.
- Salón del Comedor
Ambientado en los palacios coloniales del siglo XIX, está ubicado en el mismo espacio que ocupó durante la etapa colonial y las primeras décadas del siglo XX, y donde se ofrecieron grandes banquetes para conmemorar o festejar acontecimientos políticos.
Se integran como piezas originales las bandejas de cobre plateado que pertenecieron a la Capitanía General. En las paredes tapices flamencos de los siglos XVII y XVIII, trofeos de caza y una colección de vajillas que pertenecieron a más de un centenar de familias cubanas.
- Trinchante
Pequeño salón que exhibe vajillas y piezas destinadas al servicio de mesa. Hay retratos que el pintor norteamericano Elias Metcalf realizó a mimebros de la acaudalada familia Ximeno.
- Sala del Café
Destaca un juego de sala de perilla del siglo XIX. Una colección de piezas de arte oriental integra la muestra permanente junto a los abanicos que usaron damas cubanas durante la época colonial.
Comentario
Eusebio Leal Spengler, responsable de la Oficina del Historiador.
En marzo de 2023 cuando visté por tercera vez este museo estaba cerrado el segundo nivel por remodelación. No pude ver las salas que se encuentran en ese nivel, entre ellas la Pinacoteca y la de Estatuaria y Lapidaria.
El museo hace un recorrido por la historia de Cuba y por el desarrollo de la cultura y las costumbres cubanas a partir de la conquista. Se reconstruye la ambientación de espacios de casas del siglo XIX. Se exhiben pinutras, esculturas y también joyas.
Se puede ver mobiliario y vestuario civil y militar. Hay salas dedicadas a tramos específicos de la historia cubana como la intervención de Estados Unidos. Se muestran banderas cuabanas de ditintas épocas y armas.
El edificio del siglo XVIII es muy bueno, una arquitectura señorial de gran calidad. Es lo más relevante del museo. La portada de entrada hacia la Plaza de Armas. La vegetación en el patio central y la textura de la piedra.
En una esquina del segundo nivel, que sí se puede vistar, está la oficina de Eusebio Leal (1942-2020), el historiador de la ciudad, quien dio un gran impulso al trabjo de reconstrucción del Centro histórico.
La colección es modesta, hay pocas piezas de gran valor, y la museografía está rebasada. Para la importancia y calidad del edificio, la colección debe ser replanteada. De otra manera el contenedor será siempre mejor que el contenido. Una línea podría ser exponer el edificio.


