Rubén Aguilar Valenzuela
San Miguel de Paula, Cuba
Edificio
En 1886, la casa la construye el arquitecto catalán Miguel Pascual y Baguer sobre una colina en el municipio de San Miguel de Paula, a 15 kilómetros al sureste de La Habana. La propiedad tiene 4.3 hectáreas. Tuvo varios dueños, el último el francés Joseph D’Orn Duchamp. El gobierno cubano ha restaurado las viviendas en diversas ocasiones, los hizo en 2001-2002, 2007 y 2016.
Casa del escritor
Aquí vivió Hemingway de mediados de 1939 a mediados de 1960. Al principio la renta, pero en diciembre de 1940 la compra, tras casarse con Martha Gellhorn, periodista y corresponsal de guerra, que fue su tercera esposa.
La paga con los ingresos de la venta de los derechos de la película Por quién doblan las campanas, que se basa en la novela del mismo nombre. La casa la encontró ella, que no quería vivir en el Hotel Dos Mundos, sobre la calle de Obispo, donde habitaba el escritor.
A principios de la década de 1940, los tres hijos de Hemingway lo visitaban con frecuencia y se alojaban en una pequeña casa que Gellhorn había arreglado para ellos.
En 1945, tras el divorcio de Gellhorn, Hemingway se queda con la casa y aquí vive durante los inviernos con su última esposa, Mary Welsh, excorresponsal de la revista Time. Ella en 1946 construye la torre, para que él trabajara ahí, pero siempre prefirió su dormitorio.
Al triunfo de la Revolución Cubana, Hemingway mantuvo buenas relaciones con el nuevo gobierno cubano. Presa de la depresión y la enfermedad, deja Cuba el 25 de julio de 1960 y, un año después, el 2 de julio de 1961, se suicida en su casa de Idaho.
Torre.
En 1961, después del suicidio Welsh regresó para recuperar las posesiones de la pareja, obtiene un permiso especial de la administración Kennedy. Como esta cuenta en sus memorias, Fidel Castro personalmente vino a la finca y le dijo que la iba a ayudar.
Recorrió la residencia y ascendió a la cima de la torre, que ella misma había encargado como un espacio para escribir. “Imagino que el señor Hemingway disfrutó esta vista”, le dijo Castro.
Welsh, en cumplimiento de la última voluntad del escritor, dona la propiedad al pueblo cubano en su encuentro con Castro. Los dos deciden convertirla en un museo, para perpetuar la memoria del escritor.
Después deja Cuba sin pensar en regresar y se lleva consigo obras de arte, documentos y otras cosas que pudo meter en un barco camaronero que contrató con destino a Florida.
Obras escritas en la casa
Hemingway escribió aquí la mayor parte de Por quién doblan las campanas, novela sobre la Guerra Civil Española, que Hemingway había cubierto como periodista con Gellhorn a finales de la década de 1930. La inicia en el Hotel Dos Mundos y parte también la escribe en Idaho. Aquí también escribe Al otro lado del río y entre los árboles (1950).
Y El viejo y el mar, publicada en 1951, la obra relata la historia de un pescador que vivía en el cercano pueblo de Cojimar. El libro le vale el Premio Pulitzer y lo consolida para después ganar el Premio Nobel de Literatura en 1954. Desde aquí también escribió muchos artículos periodísticos.
Museo
El museo abrió sus puertas el 21 de julio de 1962. Ahora, la casa se conserva como la dejó el escritor y su esposa en 1960. Se pueden visitar todas las áreas. Los cuartos se ven desde fuera, pero la vista es total. En el interior, el mobiliario, los cuadros, los libros, que son 9 000, y otros muchos objetos de la casa original.
Se ve también la torre, la alberca y el lugar donde guardaba su barco Pilar, que también se puede ver. Está la alberca vacía. A la casa de huéspedes y la cochera no se puede entrar. Se conservan más de 10 000 documentos, junto con 4 500 fotografías y cinco álbumes de recortes de Hemingway. Los originales se conservan en Cuba y copia digitales de estos se encuentran en la Biblioteca y Museo Presidencial John F. Kennedy en Boston, disponibles para los investigadores y el público.
Comentario
La casa se conserva como la dejaron Ernest Hemingway y Mary Welsh, cuando en junio de 1960 salen hacia Estados Unidos, ya cuando el escritor está enfermo. Las restauraciones han sido buenas y también el mantenimiento. Se cuidan los detalles.
En el recorrido, siempre desde fuera, se pueden ver todos los espacios de la casa y los objetos que hay en estos. Los libros que están por toda la casa, las gafas del escritor sobre una mesita de noche, las botellas de Cinzano y Bacardi en una bandeja a lado de su silla favorita.
Las cabezas de animales, trofeos de caza de África y del Oeste americano. Las paredes adornadas con carteles de corridas de toros. Cuadros y fotografías.
En 1979, con el grupo de Estrategia estuve aquí y en 1997 volví con Sybille, mis papás y Sarah. En esas ocasiones la casa me impresionó y ahora todavía más. Pienso que la manera en que está organizada la vivienda, el tipo de muebles y adornos, los libros por todos lados y la forma en que están colocados los objetos dan cuenta del personaje y su manera de habitar el espacio. Lo revelan.
Twitter: @RubenAguilar


