Rubén Aguilar ValenzuelaEl teólogo jesuita español radicado en El Salvador, Jon Sobrino (Barcelona, 1938), escribió de 1989 a 2004 una carta cada año al filósofo y teólogo jesuita español Ignacio Ellacuría (1930-1989). Lo hacía, para recordar a quien el 16 de noviembre de 1989 fue asesinado por el Ejército salvadoreño.
Ese día, en su casa en la Universidad Centroamericana José Simón Cañas (UCA) de San Salvador, también fueron asesinados los jesuitas: Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Ignacio Martín Baró, Amando López, y Joaquín López y López, así como la laica Elba Ramos y su hija Celina, que colaboraban con estos.
Sobrino, que vivía en esa misma casa, se libró de aquella masacre porque en aquel momento estaba en el extranjero dando un curso de teología. Los quince textos se reúnen en Cartas a Ellacuría.1989-2004. (Trotta, 2004).
Los textos los leía en la capilla de la UCA, en una misa celebrada durante la primera quincena de noviembre. El primer día después del asesinato.
El jesuita dice en la Introducción que esta primera carta, como después serán las otras, "es un texto personal que tenía como referente a un 'Tú'. Obviamente no esperaba respuesta y no podía ser el comienzo de una correspondencia. Era más bien un hablar conmigo mismo en la presencia de Ellacuría".
Estas cartas abarcan un período de quince años de la historia del mundo y en particular de El Salvador. En ellas Sobrino cuenta a Ellacuría lo que ocurre en la realidad de todos los días, al tiempo que se propone dar a conocer al hombre "que no solía aparecer a la luz pública".
De manera especial "su fe en Dios y el impacto que le causó Jesús" y también "el caminar humildemente en la historia" y las realidades que le impactaron: "la Iglesia de los pobres, la civilización de la pobreza, monseñor Romero, los mártires [...] el problema radical de la lucha de la justicia contra la injusticia, de la verdad contra la mentira, de la liberación contra la opresión, de la vida contra la muerte".
Las cartas de Sobrino, con quien en mis tiempos de estudiante de teología tomé un curso y leí algunas de sus obras, de manera particular Cristología desde América Latina (1976), lo sigo haciendo, da cuenta de un Ellacuría, que es poco conocido.
La manera que el autor de las cartas habla de la fe de su compañero en la UCA y en la comunidad contribuye a tener una mirada más amplia y también más profunda de una personalidad tan rica y compleja como fue Ellacuría, al que conocí y estudié.
Sobrino reflexiona sobre la Iglesia, El Salvador y el mundo y teologiza sobre esa realidad. Lo que más me llama la atención de las cartas es como muestran la radical fe en Dios de Ellacuría, que fue el elemento central que definió su vida.
Cartas a Ellacuría. 1989-2004
Jon Sobrino
Editorial Trotta
Madrid, 2004
pp.156


