Rubén Aguilar Valenzuela

Hunedoara, Rumania

 


Historia
 
Se construye sobre una antigua fortificación romana en 1315 por el rey Carlos I de Hungría. En 1409, el rey Segismundo de Hungría y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, regala la propiedad al noble Voy Hunyadi. Su hijo, el conde Juan de Hunyadi, militar y regente de Hungría en Transilvania, lega el castillo a su hijo, Matías Corvino, quien después será rey de Hungría.
 
En 1456, el conde detiene a los turcos en Belgrado en su intento de invadir a Europa a través de los Balcanes después de la conquista de Constantinopla en 1453. Las mayores ampliaciones del castillo se dan en dos fases: 1440–1446 y 1458–1480 respectivamente. De ahí que sea conocido como Castillo Hunyad o Castillo Corvin.
 
Hasta 1541 perteneció al Reino de Hungría y después al Principado de Transilvania. En los siglos XVII y XIX, el castillo vuelve a ampliarse. Después de la Primera Guerra Mundial, Transilvania se une a Rumania. A mediados del siglo XX el abandono y un incendio lo condenan a la ruina. En 1974, tras una importante restauración, se convierte en museo y desde entonces se le ha seguido rehabilitando.
 

 

 

 


Exterior

Está a la orilla del río Zlasti, que lo cruza el puente, que lleva a la entrada del castillo. El estilo es gótico tardío, pero después se añadieron elementos renacentistas y luego barrocos. Tiene siete torres: la de la Puerta Antigua; la de la Puerta Nueva; la de San Juan de Capistrano; la Deshabitada; la del Tamborilero; la de la Maza y la Turnul Neboisa (rumano), "No tengo miedo".


 
 
 

Interior

Al centro, el patio de armas, en torno al cual se edifica el castillo. Tiene tres niveles: subterráneo; el del suelo y la planta alta. Los lugares más interesantes son: La Sala de los Caballeros, una gran estancia dividida por columnas, que fue utilizada como comedor, y la Sala del Consejo, que está encima de esta.


 


 
 

La capilla.
 
    
 

Fragmentos de murales.

Comentario

 
En el castillo, el estilo que predomina es el gótico tardío, aunque el rey Matías Corvino, que admiraba la arquitectura italiana, añadió elementos renacentistas. La vista exterior es impresionante. En su interior las distintas estructuras carecen de decoración. Seguramente que en otros tiempos la tuvo, pero no llegó a nuestros días. Lo más interesante es la Sala de los Caballeros y la Sala del Consejo. El desplante de las columnas y la nervadura de los techos. El museo se reduce a la arquitectura, que sin duda es muy valiosa.
 

Hunedoara desde el castillo.