Rubén Aguilar Valenzuela
Targu-Jiu, Rumanía
Historia
En 1935, la Liga Nacional de Mujeres Gorj encarga a Constantin Brâncuși (1876–1957) una obra en honor a los soldados que mueren defendido la ciudad durante la I Guerra Mundial (1916). Crea, entonces, una escultura en la región donde nació. Se negó a cobrar. En 1938 se inauguró.
Alguna vez había dicho que: “Quiero que mis obras se levanten en parques y jardines públicos, que los niños jueguen sobre ellas, como si fuesen piedras o monumentos nacidos de la tierra, que nadie sepa que son y quien es su autor, pero que todo el mundo sienta su necesidad y su amistad, como parte del alma de la Naturaleza”.
Columna Sin fin
En la década de 1950, el gobierno comunista rumano pensó demoler la columna y convertirla en chatarra, pero el plan no se ejecutó. Después de la Revolución rumana de 1989 y la caída del régimen comunista, hubo un renovado interés en restaurar la columna, que en ese momento sufría de inclinación y deterioro generalizado.
La restauración fue facilitada por el Fondo Mundial de Monumentos, que en 1998 organizó reuniones de las partes interesadas y proporcionó financiamiento. El sitio fue restaurado entre 1998 y 2000 a través de un esfuerzo de colaboración del gobierno rumano, el Fondo, el Banco Mundial (BM) y otros grupos rumanos e internacionales.
Columna
La columna se ubica en medio del Parque la Columna Sin fin. Tiene 30 metros de altura y se compone de 17 elementos en forma de reloj de arena. De estos 15 son completos y dos, los que se ubican en los extremos, están divididos por mitad. La base es un pedestal de cemento circular, cubierto con tierra, que le asegura la estabilidad.
Los módulos se fabricaron en el Taller Central de Petroșani (Atelierele Centrale Petroșani) y fueron ensamblados por el ingeniero Ștefan Georgescu-Gorjan (1905-1985), amigo del escultor, y se terminaron el 27 de octubre de 1938.
Comentario
En 1918, Brâncuși había experimentado con la forma de columna en una obra realizada en madera, pieza que se encuentra en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
La que levantó en Targu-Jiu la talló primero en madera. Es una estructura que no tiene, como las columnas clásicas, base y capitel. No tiene ni pie ni cabeza.
Representa el sacrificio infinito de los héroes, que dieron su vida en defensa de la ciudad en la I Guerra Mundial. Algunos críticos consideran que la manera como Brâncuși trabaja, el principio y el fin de la columna expresa la idea de infinito.
Twitter: @RubenAguilar


