Rubén Aguilar Valenzuela 
Quito, Ecuador
 
Historia
 
El maestro Oswaldo Guayasamín (1919-1999) por un largo tiempo tuvo la idea de hacer este museo. Es un homenaje al ser humano, que se propone como un "llamamiento", concepto utilizado por el pintor, a la unidad de América Latina. En su interior se encuentra La llama eterna, por los Derechos Humanos y la Paz.


Edificio

El proyecto se concibe en 1985, pero la construcción inicia en 1995 y termina en 2002, ya muerto el pintor. El diseño es de Diego Guayasamín sobrino del artista. Al centro una cúpula cónica pintada por Guayasamín, que no pudo terminar. El tema trabajadores en una mina de Potosí.


 
Colección
 
Se constituye a partir de una gran cantidad de pinturas de Guayasamín, la mayoría en gran formato. Hay también algunos trabajos escultóricos. Aquí están las series Rostros de América, Ternura, Los dictadores y otras obras emblemáticas.


 
Comentario

He estado en este lugar en tres ocasiones. El diseño arquitectónico se propone impactar. Lo logra. Espacios muy grandes libres con una gran altura.

La obra y el estilo de Guayasamín es único. Hay cosas que me gustan mucho, pero otras que las veo como repetición. Ante el sitio y los cuadros me quedo con una sensación ambigua. De un lado me llaman la atención y de otro los siento fríos.

En la visita de 2017, la tercera, escribí: me gustó y la disfruté más que las dos veces anteriores. Las explicaciones del guía me ayudaron para entender mejor la obra en general y algunas en lo particular. A Sybille también le gustó mucho. Ella es la primera vez que está aquí. (Tenemos el catálogo).