Rubén Aguilar Valenzuela
El documental Nuréyev (Gran Bretaña, 2018) de los hermanos David y Jacqui Morris da cuenta de la intensa y apasionante vida de Rodolf Nuréyev (1938-1993), el bailarín y el coreógrafo.
 
Se estrenó en 2018, 25 años después de que esta figura fundamental en el ballet en el siglo XX perdiera la vida, a los 54 años, a causa del SIDA en ese entonces todavía una enfermedad incurable.
 
Los directores, con material de archivo, dan la palabra al bailarín y coreógrafo ruso, a personas que convivieron con él y entrevistan a artistas, críticos, periodistas que tuvieron contacto con este personaje excepcional a lo largo de su vida.
 
Hay escenas originales de las grandes obras que bailó en los mejores teatros del mundo entre ellas: Giselle, El lago de los cisnes, Romeo y Julieta. Uno no puede dejar de impresionarse de su fuerza y energía. De la belleza de sus movimientos y su cuerpo.
 
Para David Morris, uno de los directores, el propósito del documental es dar a conocer a las nuevas generaciones a este personaje extraordinario del mundo del arte.
 
El documental, en su estructura, sigue una secuencia cronológica. Nuréyev nace en el seno de una familia muy pobre en una pequeña población en la profundidad de la entonces Unión Soviética (URSS).
 
Viene al mundo en un tren cuando la familia se desplaza, para encontrarse con el padre. La relación estrecha con su madre y hermanas. Los años de la Segunda Guerra Mundial. El rechazo de sus compañeros en el jardín de niños por su pobreza.
 
Las clases de baile folklórico a escondidas del padre, porque no quiere a un hijo "maricón". Las golpizas de éste cuando descubre que ha ido a esa clase. A los 11 años su contacto con su primera maestra de ballet en Ufa, donde vive con su familia. Mujer que le abre un nuevo mundo y de la que siempre estuvo agradecido.
 
Su traslado a Moscú para seguir formándose y al terminar sus estudios su ingreso, desde un inicio, como solista en el ballet del Teatro Kirov. La impresión de quienes lo ven bailar que son testigos de saltos y giros que nunca antes nadie había logrado.
 
El ballet clásico era un instrumento de la política internacional de URSS. Nuyérev causa furor en su primera presentación en París con el Kirov. Ante su éxito, las autoridades soviéticas deciden regresarlo a Moscú. Para él la gira se termina. Ya no puede ir a Londres, la siguiente parada.
 
Decide, entonces, no lo tenía pensado, desertar y quedarse en París. Es el año de 1961. En el aeropuerto, con apoyo de una hija del entonces ministro de Cultura de Francia, se les escapa a los agentes de la KGB. Sabe que nunca más volverá ver a su familia y que ésta podrá ser objeto de todo tipo de presiones.
 
El testimonio del fotógrafo estadounidense Richard Avedon, que después de una sesión de fotografías con Nuyérev comenta: "Todo su cuerpo respondía maravillado de sí mismo. Una orgía narcisista. Una orgía de una persona".
 
La relación artística y amorosa con el bailarín danés Erich Bruhn. Después de un tiempo la pareja se fractura. La extraordinaria relación con la británica Margot Fontaine (1919-1991). Cuando empiezan a bailar juntos ella tenía 42 años y él 23 años. La pareja se convierte en un ícono del ballet. Los teatros se llenan para verlo bailar.
 
En los convulsos y extraordinarios años setenta, Nuréyev asume una posición frente a la lucha por los derechos de las minorías, la liberación sexual y en el movimiento de la renovación de las artes. Su paso, para sorpresa de muchos, a la compañía de danza de Martha Graham y Paul Taylor.
 
Su vuelta a Rusia luego de 30 años, el reencuentro con su madre enferma, que no lo reconoce, con sus hermanas, con la mujer que lo inicia en el ballet. El reconocimiento de su país como una artista de dimensión mundial, que antes le negó.
 
La dirección de la Ópera de París, su trabajo como coreógrafo. Su presentación, ya muy enfermo, para ver la última puesta en escena de una de sus coreografías. El público de pie, emocionado y rendido, en un aplauso que no tiene fin.
 
Los directores recurren al trabajo del coreógrafo británico Russell Maliphant, que da cuenta de distintos momentos de la vida de Nuréyev sobre los cuales no existe material gráfico.
 
El documental está muy bien construido y ofrece una panorámica muy completa de la vida del gran bailarín ruso, tártaro decía él. Deja ver su trabajo, sus gozos y dolores. Está ahí no solo el genio artístico sino también el ser humano con sus grandezas y debilidades.
 
La crítica especializada coincide en su reconocimiento al trabajo de los hermanos Morris. Dicen, entre otras cosas, que es un documental bien elaborado, que da cuenta de la trayectoria de Nuyérev. Que transmite su genialidad y capacidad de hechizar a los públicos.
 
La propuesta de los directores sitúa bien la época en la que el bailarín vivió. Lo presentan en el contexto de su tiempo. Eso permite entender mejor al artista y a la persona. A mí me gustó mucho. Me dio nuevos elementos para comprender mejor a la persona, al artista y la importancia de su trabajo.
 
Se puede ver en Netflix.
 
Nuréyev
Título original: Nuréyev
Producción: Gran Bretaña, 2018

Dirección: David Morris y Jacqui Morris
Guion: David Morris y Jacqui Morris
Fotografía: Michel Wood
Música: Alex Baranowski
Participación: Rudolf Nureyev, Grace Jabbari, Marlon Dino, Dana Fouras, Maria Fonseca, Aysa Malliphant, Faith Prendergast, Jordan Kennedy, Leon Poulton, Adam Kirkham, Isla Malliphant, Lucia Lacarra (...)