Rubén Aguilar Valenzuela
El poeta y la sombra (FCE - Centzontle, 2005) es una antología de la poesía de Enrique González Martínez (Guadalajara, 1871 - Ciudad de México, 1952), en una selección que realiza el poeta Francisco Hernández.

Reúne 58 poesías que recoge de sus libros: Lirismos (1907); Silenter (1909); Los senderos ocultos (1911) Ausencia y canto (1937) y Segundo despertar y otros poemas (1945).

De González Martínez, el crítico Pedro Henríquez Ureña dijo que era uno de los "siete dioses mayores de la lírica mexicana". Lo considera el último de los modernistas y el primero de los posmodernistas.

El poeta, también médico, profesor universitario, funcionario público y diplomático, fue integrante de la generación del Ateneo de la Juventud. En 1911 ingresa como miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua.

La antología de Hernández reúne poemas a partir de un común denominador: la sombra, sus respectivas luces implícitas y los estados de ánimo que de ella se desprenden.

El libro, como se plantea en la introducción, "conforma la bitácora vital de nuestra sombra y de todas las sombras que nos inundan la vista y la imaginación, la memoria y el deseo. Sombras llamamos a las escenas que se vuelven invisibles al recuerdo, pero también a los dolores que nos aquejan el alma".

La poesía de González Martínez, que fue miembro fundador del Colegio Nacional, está llena de metáforas, simbologías y referencias que permiten al lector acercarse a una experiencia poética de gran calidad.

Alfonso Reyes decía que González Martínez fue "uno de los hombres más extraordinarios y uno de los poetas más altos de nuestra América. Representa una de las realizaciones más completas del ideal mexicano, por entereza y por cortesía, por su melancolía secreta y su buen humor extensible. Ni siquiera quiso afligir a los suyos ni incomodar a sus amigos dándose aire de patriarca, ni reclamando autoridad que para todos conceptos le correspondía. El más sencillo de los hombres, el más alto de los poetas, hay algo en él que no deja de ser misterio (...)".

El primero de los poetas del posmodernismo, en 1949 fue propuesto al Premio Nobel de Literatura, que en ese año obtuvo el estadounidense William Faulkner. Su poesía, junto con la totalidad de su obra, debería ser más conocida y leída. Es un hombre extraordinario y un personaje clave de las letras mexicanas, que para el gran público permanece en el olvido.

El poeta y su sombra
Enrique González Martínez
FCE – Centzontle
México, 2005
pp. 100