Rubén Aguilar Valenzuela 
 
Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 1921 - Ciudad de México, 2003)  se nacionalizó guatemalteco a los 18 años y en 1944, cuando tenía 23 años, se exilió en México donde permaneció el resto de su vida.

En La Oveja Negra y demás Fábulas (Editorial Era, 2000), que originalmente se publicó en 1969, reúne treinta y nueve textos, algunos solo tienen un párrafo, donde los protagonistas son los animales.
 
El escritor, que en 2000 recibió el premio Príncipe de Asturias, desnuda al hombre de hoy a través de una galería de animales que se asemejan mucho a los seres humanos.

En la obra cada personaje es un animal humanizado, que en palabras de Monterroso "están disfrazados de moscas, perros, jirafas o simples aspirantes a escritores". Sus escritos nacen del sentimiento de compasión por el hombre.

Los críticos coinciden en que Monterroso rompe con el estilo de la fábula tradicional y con los estereotipos que suponen, por ejemplo, que el zorro es astuto o el burro, estúpido. Se burla de estas alegorías.

La diferencia de fondo con la fábula tradicional radica en que Monterroso no busca enseñar una moral correcta sino solo escribir literatura. Al fin, lo que queda de los grandes escritores de fábulas no son sus enseñanzas, sino sus valores literarios, su prosa.

De estos relatos Isaac Asimov dijo que: "Estos pequeños textos, en apariencia inofensivos, muerden si uno se acerca a ellos sin la debida cautela y dejan cicatrices, y por eso mismo son provechosos".

Y el Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, que "este libro hay que leerlo manos arriba: su peligrosidad se funda en la sabiduría solapada y la belleza mortífera de la falta de seriedad".

La de Monterroso, maestro inigualable del relato corto, es una escritura nítida, fresca y llena de ironía que divierte y hace reír. Es manifestación de una enorme imaginación creadora, que se expresa en una prosa ágil y precisa.   
 
La oveja negra y demás fábulas
Augusto Monterroso
Editorial Era
México, 2000
pp. 104