Rubén Aguilar Valenzuela




La Fundación Vasarely se encuentra en Aix-en-Provence, Francia.

 

Historia


En 1966 Victor Vasarely (Pécs, Hungría, en 1906) decidió crear una fundación. El proyecto tendría dos dimensiones: por una parte, un museo didáctico dedicado a su trayectoria artística, instalado en el castillo de Gordes, en el Vaucluse, inaugurado en 1970; por otra, un gran centro arquitectónico en Aix-en-Provence destinado a mostrar la integración de las artes plásticas con la arquitectura. Este segundo proyecto se convertiría en la Fundación Vasarely que conocemos actualmente.


La elección de Aix-en-Provence tuvo también un importante significado artístico. Vasarely buscaba un lugar donde el proyecto moderno pudiera establecer un diálogo con la tradición cultural francesa.


Eligió el sector del Jas de Bouffan, un sitio especialmente significativo porque había estado relacionado con Paul Cézanne. Para Vasarely, Cézanne representaba una figura fundamental en la transformación del arte moderno. De esta manera, el nuevo edificio pretendía establecer una especie de continuidad simbólica entre la tradición pictórica de Cézanne y la experimentación geométrica y óptica de Vasarely.


La Fundación en las décadas de 1990 y 2000 enfrentó problemas institucionales y familiares que pusieron en riesgo la conservación del proyecto original. A partir de 2009 se inició un proceso de recuperación y restauración con la participación de las autoridades culturales francesas, la ciudad de Aix-en-Provence, la región y otras instituciones.


La importancia patrimonial del edificio fue reconocida oficialmente cuando el conjunto arquitectónico y su parque fueron clasificados como monumentos históricos en 2013. Posteriormente, en 2020, el Centro arquitectónico de Aix-en-Provence obtuvo la denominación de "Musée de France", reconocimiento que confirmó su relevancia dentro del patrimonio artístico y cultural francés.



Edificio




En 1973 comenzó la construcción del edificio con la participación de los arquitectos Jean Sonnier y Dominique Ronsseray, siguiendo las ideas y diseños de Vasarely. El edificio fue inaugurado en 1976. Desde su origen, la construcción fue concebida como una obra artística y arquitectónica inseparable de las piezas que albergaría.


El edificio está compuesto por una estructura de grandes módulos hexagonales que forman un conjunto monumental. La geometría del hexágono no fue escogida al azar: era una de las formas fundamentales dentro de las investigaciones plásticas de Vasarely. El artista había trabajado ampliamente con estructuras celulares y composiciones basadas en la repetición de módulos geométricos. Así, la forma arquitectónica del edificio se convierte en una prolongación de su lenguaje pictórico.


La fachada es posiblemente uno de los elementos más impresionantes del conjunto. Grandes superficies blancas y negras forman combinaciones de cuadrados y círculos que producen efectos ópticos y parecen modificar su apariencia conforme el visitante cambia de posición. La arquitectura deja de ser un objeto estático y se convierte en una experiencia visual dinámica. Incluso antes de entrar al museo, el visitante comienza a experimentar los principios fundamentales del arte óptico: ilusión, movimiento, contraste y transformación de la percepción.


En el edificio aluminio, vidrio y otros materiales modernos se combinan con técnicas artesanales como el mosaico, la cerámica y el tapiz. El resultado es una síntesis entre arte tradicional y tecnología moderna. En lugar de establecer una oposición entre ambos mundos, Vasarely intentó demostrar que podían integrarse en una nueva concepción de la creación artística.










Exposición




En el interior se encuentran las llamadas integraciones arquitectónicas o monumentales, concebidas específicamente para formar parte del edificio. Originalmente fueron 42 grandes composiciones distribuidas en diferentes espacios. Algunas alcanzan dimensiones monumentales, con ocho metros de altura.

 

Estas obras son fundamentales para comprender la propuesta estética de Vasarely. El artista no quería que sus pinturas fueran simplemente colocadas sobre las paredes de una sala. Pretendía que las obras fueran parte del espacio arquitectónico y que el visitante pudiera recorrerlas y experimentar sus efectos. Por ello, la percepción depende también del movimiento del espectador: una figura puede parecer desplazarse, cambiar de profundidad o adquirir una vibración visual cuando se observa desde diferentes puntos.
















La iluminación también desempeña un papel esencial. El edificio utiliza iluminación cenital y una organización espacial que permite que la luz modifique la percepción de las formas. Vasarely entendía la arquitectura como un instrumento capaz de producir experiencias visuales. En este sentido, la Fundación no debe contemplarse únicamente como un museo que contiene obras, sino como una obra artística en sí misma. El propio edificio forma parte de la colección.








































A la par de las integraciones arquitectónicas o monumentales, que son las imágenes anteriores, hay áreas del museo dedicadas a exponer obras de menor dimensión. 
















Comentario




Victor Vasarely nació en Hungría y con su compañera Claire Vasarely (Klára Spinner) (1909-1990), se trasladó a vivir en Francia, donde desarrolló la mayor parte de su trayectoria artística. Su obra estuvo profundamente relacionada con la geometría, el movimiento aparente, los contrastes cromáticos y la percepción.

 

A partir de la década de 1950 comenzó a formular la idea de un arte accesible para todos, capaz de abandonar los espacios tradicionales de los museos y formar parte de la arquitectura y de las ciudades. Su objetivo no era únicamente producir pinturas, sino crear un lenguaje visual universal basado en formas geométricas y combinaciones de colores.

 

Las integraciones arquitectónicas o monumentales forman parte de la arquitectura del edificio. Estas obras no están separadas del espacio: paredes, pisos, techos, iluminación y recorridos son una misma cosa. El diseño es uno de los ejemplos más notables de la integración de las artes plásticas y la arquitectura en la Europa del siglo XX. La arquitectura expresa los mismos principios geométricos y ópticos presentes en sus composiciones, convirtiendo el edificio en una especie de enorme escultura habitable.

 

En las salas donde se exhiben obras de menor dimensión, hay un recorrido por las distintas etapas pro las que pasó Vasarely a lo largo de su vida artística. La Fundación constituye una obra de arte total en la que arquitectura, pintura, escultura, diseño, luz, color y percepción visual forman una unidad. Así fue concebida Vasarely. Es un museo extraordinario.