Rubén Aguilar Valenzuela




La exposición Tamayo Horizontes se exhibe en el Museo Rufino Tamayo en el Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México, y reúne obras que Rufino Tamayo (1899-1991), eligió para su colección, y piezas de colecciones privadas.

 

La curaduría de la exposición está a cargo de Juan Carlos Pereda. En la entrada de la exposición se encuentra este texto: 

 

El conjunto despliega algunos de los horizontes estéticos por los que el pintor transitó en su madurez. La selección invita al espectador a apreciar la excelencia conceptual y técnica alcanzada por el artista.

 

Los géneros pictóricos clásicos de la historia del arte, como son el paisaje, el desnudo, la naturaleza muerta y el retrato, constituyen los horizontes que Rufino Tamayo cultivó. Cada una de las obras presentadas muestra también la poderosa personalidad del artista, plasmada con originalidad y virtuosismo.

 

Tamayo Horizontes incluye obras que son referentes de la modernización temática del arte en México. Destaca Sandías, de 1968, una pieza clave no solo del género de la naturaleza muerta, sino de la producción pictórica de nuestro país en esa época.




Sandías.


 

Por su parte, Mujer en blanco, de 1976, surge como una exploración novedosa del desnudo femenino; mientras que Hombre en rojo, de 1970, y Bañista quitándose los lentes, de 1989, son cuadros de una vanguardia inclasificable.

 

Volver a mirar la obra de Rufino Tamayo desde estos horizontes permite refrendar su vigencia, entender su importancia y apreciar los logros con los cuales el pintor nutrió el arte y la presencia de México en el ámbito internacional.



















Hombre en rojo, 1970.




Comentario




La exposición forma parte de las actividades con las que el Museo Tamayo celebra sus 45 años de existencia. La exposición muestra como Tamayo es un artista profundamente arraigado a México, pero al mismo tiempo mantiene un diálogo permanente con las corrientes artísticas internacionales.


En la exposición hay retrato, paisaje, desnudo femenino, naturaleza muerta, escenas de género y personajes de ficción.Tamayo aborda estos temas a través de la simplificación de las formas, la intensidad del color, la materia pictórica y una particular capacidad para crear atmósferas cargadas de misterio.

 

El color es uno de los protagonistas fundamentales de sus obras, y a través de él se construye el espacio, determina el ambiente y transmite emociones. Los rojos, amarillos, azules, violetas y ocres pueden adquirir una intensidad que hace que las figuras parezcan suspendidas en una dimensión distinta. Tamayo desarrolló una paleta intensa, pero no utilizó el color únicamente para decorar sus composiciones.


La superficie de las obras de Tamayo puede sentirse como si la pintura tuviera un peso propio. Esto hace que sus cuadros no solamente sean imágenes para contemplar, sino superficies que invitan a observar las huellas del proceso creativo.




En la obra de Tamayo, la figura humana no busca reproducir exactamente la anatomía real. Son, en palabras del planteamiento curatorial del museo, invenciones y fantasías. El artista crea seres que pueden parecer humanos y, al mismo tiempo, pertenecer a un universo imaginario.


Tamayo no era un artista vuelto exclusivamente hacia el pasado, aunque recurre constantemente a referencias prehispánicas y populares, también siempre estuvo atento a los cambios científicos y tecnológicos de su época. El hombre, la máquina y el espacio exterior se convierten en nuevos motivos para reflexionar sobre la condición humana.


La muestra presenta a Tamayo como un artista en constante búsqueda. Sus horizontes fueron cambiando a lo largo de su vida: del mundo mexicano al internacional, de la tradición a la modernidad, de la figura real a la fantasía, de la naturaleza a la tecnología. Sin embargo, detrás de esa diversidad existe una identidad artística perfectamente reconocible.


Las obras de Tamayo siempre me impresionan, y me hablan. Es creación pura que utiliza el color, la textura y la imagen en el marco de una propuesta muy personal que es única y claramente distinguible. Es su estilo y como ese no hay otro, es solo de Tamayo. Los volúmenes sólidos como piedras. Su obra me gusta mucho.


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La exposición permanece en el Museo Tamayo hasta el 20 de septiembre de 2026.