Rubén Aguilar Valenzuela
Con El Simpatizante (Editorial Seix Barral, Barcelona, 2024), Viet Thanh Nguyen, debuta como novelista en 2015, y en 2016 con esta obra gana el Premio Pulitzer de Ficción.
La novela se divide en tres partes principales: la caída de Saigón en 1975, el exilio en Estados Unidos, y un viaje a Camboya. Cada sección revela diferentes capas de la psicología del protagonista y su lucha por mantener su identidad fragmentada mientras navega entre dos mundos, dos lealtades y dos patrias.
Se narra en primera persona, y el narrador, que no tiene nombre, es un agente doble: un militar que trabaja para el gobierno de Vietnam del Sur, y como espía del Vietnam del Norte. Esta dualidad define toda su existencia y crea una tensión narrativa que se mantiene a lo largo de toda la novela.
La novela inicia en 1975, en los últimos días de Saigón antes de la caída en manos de las fuerzas del Vietnam del Norte. El narrador trabaja como asistente de un general del Ejército de Vietnam del Sur, pero también espía para el Vietnam del Norte, a donde envía constante información.
A la caída de Saigón, el general, el narrador, familiares y colaboradores del militar consiguen escapar, en momentos de caos, hacia Estados Unidos, donde intentan reconstruir sus vidas como exiliados vietnamitas, que no saben si algún día podrán regresar a su país de origen.
El narrador, que sigue asistiendo al general, al tiempo que consigue trabajos para sobrevivir, sigue informando a su contacto del Vietnam del Norte, a través de un correo localizado en París, Francia. Lo mantiene al tanto de los movimientos y los proyectos del general.
Este, desde el exilio, ha constituido una fuerza militar, que se propone ingresar a Vietnam, para iniciar la liberación y sacar a los comunistas del poder. El primer pasó es reunirse en Camboya desde donde se hará la invasión. El narrador se incorpora a ese grupo y sale de Estados Unidos.
Ya en Camboya, el narrador, junto con un grupo de compañeros, participa en un operativo para ingresar a Vietnam, ya tierra dentro entran en combate, unos mueren y caen como prisioneros, él es uno de ellos. Los apresan integrantes del Ejército de Vietnam del Norte, y son llevados a una prisión, donde deben vivir un proceso de "reducación". Las condiciones son terribles, y se suceden interminables interrogatorios, a pesar de que les ha dicho que es un agente que trabaja para ellos.
La novela ofrece una narración que se integra con muchas historias y temas, pero dos son los centrales. De un lado está, la identidad. El narrador, hijo de un sacerdote católico que nunca lo reconoció, siempre ha vivido en un mundo dividido. Es hijo de una madre vietnamita, y de un padre francés. Es un mestizo al que no reconocen como plenamente suyo ni los vietnamitas ni los franceses. Es un militar que trabaja para el gobierno de Vietnam del Sur, pero también un espía que lo hace para el Vietnam del Norte. Vive siempre en su doble identidad, a la que no pude renunciar.
De otro lado está el tema de la lealtad, que le plantea múltiples preguntas. ¿A quién se la debe? ¿A su país de origen? ¿A sus superiores comunistas? ¿A sus superiores del Ejército? ¿A sus compañeros del exilio? ¿A sí mismo? La novela sugiere que, en tiempos de guerra y conflicto ideológico, la verdadera lealtad es imposible o resulta muy difícil.
Los traumas que provoca la guerra permean toda la narrativa. Los personajes llevan consigo las heridas psicológicas que provocan los años y la brutalidad del conflicto. El narrador es parte de esa realidad traumática desde niño y nunca las ha podido superar, siempre ha vivido bajo su influencia.
Nguyen, que nace en Vietnam, pero desde niño con sus padres se va a vivir a Estados Unidos, aborda también el tema del colonialismo de Francia y la intervención del gobierno estadunidense en la guerra entre los dos Vietnam.
Su estilo es directo y utiliza un lenguaje claro y accesible, al tiempo que sus contenidos son profundamente perturbadores, y esta combinación crea un efecto contradictorio en el lector, que se enfrenta a un texto de fácil lectura, pero lleno de escenas violentas y trágicas.
Algunos críticos señalan que el mérito mayor de esta novela es que no ofrece respuestas fáciles. El personaje central, el narrador, nunca se redime y condena completamente. Al final de la novela, sigue siendo un enigma: ¿Es una víctima de circunstancias históricas, o es un villano que se compadece de sí mismo? La novela sugiere que la respuesta es ambas cosas, y que esta ambigüedad es más realista que cualquier conclusión moral simplista.
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Versión original: La traducción del inglés al español es de Javier Calvo Perales.
Escritor