Rubén Aguilar Valenzuela




En el Museo de Arte High de Atlanta, Georgia, Estados Unidos, se presenta la exposición I am not a designer (Yo no soy un diseñador) del escultor estadounidense de origen japonés Isamu Noguchi.

 

En una entrevista de 1949, declaró: "No soy un diseñador". Sin embargo, en los cuarenta años posteriores a esta negación, pasó a realizar algunos de los diseños más innovadores del siglo XX, incluyendo arquitectura, muebles, iluminación, escenarios, jardines, parques infantiles y plazas.

 

El artista sostenía que la palabra "diseño" implicaba someterse a la "moda caprichosa", mientras que él, como escultor, se ocupaba de "problemas fundamentales de la forma". La curadora de la muestra es Monica Obniski, junto con la investigadora independiente Marin R. Sullivan.

 

Se trata de la primera exposición de Noguchi que examina de forma crítica e interdisciplinaria su compromiso con las posibilidades de dar forma al espacio a través del diseño, abarcando arquitectura, diseño industrial, cerámica, mobiliario, iluminación, escenografía y diseño de paisaje —incluidos parques infantiles, fuentes, plazas y jardines.

 

Es la primera gran retrospectiva de objetos diseñados por   Noguchi en casi 25 años, se muestran 200 de los mismos objetos. Muchos de los proyectos se realizaron en colaboración con grandes figuras de la arquitectura del siglo XX, como Gordon Bunshaft, Louis Kahn, Edward Durell Stone y Kenzo Tange, y escultores como el rumano Constantin Brâncuși.

 

La exposición se desarrolla temáticamente a través de tres secciones que conectan conceptos, disciplinas, escala y materiales. Making Multiples explora los trabajos de Noguchi en la fabricación industrial y su experimentación con las posibilidades de reproducibilidad. Elements of Architecture sigue la expansión de su pensamiento de diseño y su reimaginación de los principios elementales de las arquitecturas. Shaping Spaces celebra su compromiso con la construcción utópica del mundo y la función cívica en proyectos al aire libre a gran escala.




La muestra coincide con el 50 aniversario de Playscapes, un regalo por el bicentenario a la ciudad de Atlanta, un encargo a Noguchi del Museo de Arte High en colaboración con el Departamento de Parques de la ciudad.

 

Fue la visión del entonces director del museo, Gudmund Vigtel, que permitió a Noguchi realizar el diseño único espacio infantil que él construyó que se inaugura en 1976 en el Piedmont Park, a pocos minutos a pie del museo. La exposición incluye una maqueta del proyecto.




























Comentario




En Atlanta, la exposición termina en agosto, y luego inicia una gira nacional por distintos museos hasta 2027. La crítica especializada afirma que esta muestra explora con audacia las fronteras fluidas entre arte y diseño a través de la obra de este icónico artista del siglo XX.

 

Noguchi, abordar su trabajo a través de un marco de diseño que considera la importancia de la colaboración y el pensamiento entre disciplinas. Una gran cantidad de arquitectos, clientes, corporaciones, fabricantes y otros profesionales creativos contribuyeron a casi todos los proyectos que aparecen aquí.




La exposición celebra el impacto de estos individuos en la exploración de Noguchi del diseño como un medio para dar forma a un espacio generoso e inclusivo, un compromiso que sigue siendo arraigado y relevante hoy en día.

 

Es una exposición de la obra de "un innovador con formas perdurables", ha dicho un crítico del Wall Street Journal. La curaduría es muy buena y la museografía extraordinaria, donde cada pieza luce en plenitud.

 

Se subraya como un aspecto relevante, el vínculo local del escultor con la ciudad con el diseño del espacio infantil en el Piedmont Park. Él concebía los parques como "escultura social" capaz de integrar el arte en la vida cotidiana.

 

Hace ya muchos años, cuando por primera vez ví una escultura de Noguchi, empecé a seguir su trabajo y ver sus obras. La suya es una expresión artística que me interpela y comunica. Es de una belleza que me impacta.

 

En 1985, tres años antes de su muerte, hizo un museo para exponer su obra de manera permanente en Queens, Nueva York. Cuando lo visité lo disfruté mucho. La exposición de Atlanta me ha permitido conocer más del Noguchi que va más allá de la escultura o que hace escultura de otra manera.

 

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En 1934, Noguchi realizó una escultura en el Mercado Abelardo Rodríguez, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Es una obra en cemento, que mide 22 metros de largo. La he visto en diversas ocasiones, y llevado a amigas y amigos a que la vean. La escultura está relativamente bien conservada.







Artista




Isamu Noguchi, nace el 17 de noviembre de 1904 en Los Ángeles, California, hijo del poeta japonés Yone Noguchi y la escritora estadounidense Léonie Gilmour. Cuando su madre queda embarazada, su padre ya había regresado a Japón y se casa con otra mujer. 

 

A los dos años, su madre lo lleva a Japón con el propósito de una reconciliación con quien había sido su pareja, cosa que nunca llegó. Ahí, Noguchi creció sintiéndose "demasiado americano para los japoneses, demasiado japonés para los americanos". Esa condición de no pertenecer del todo a ningún lugar marcaría para siempre su identidad y su obra. 

 

Regresó a Estados Unidos a los 13 años, cursó el instituto en Indiana y se diplomó en La Porte High School en 1922. Se matricula luego en la Universidad de Columbia para estudiar medicina, pero pronto descubre que su verdadera vocación es el arte. 

 

En 1924 realiza estudios en Nueva York con Onorio Ruotolo, en la Leonardo da Vinci Art School, y más tarde viaja a Europa, y estudia en la Académie de la Grande Chaumière de París y, entre 1927 y 1928, trabaja en el estudio del escultor rumano Constantin Brâncuși, una experiencia que orienta su obra hacia la abstracción y la depuración de la forma.   

 

Su primera exposición individual se celebra en Nueva York en 1929. En 1938 gana el concurso nacional para decorar el pabellón de la agencia Associated Press en el Rockefeller Center con una gran escultura de acero inoxidable, obra que lo consagra como escultor. 

 

Durante la Segunda Guerra Mundial, Noguchi se interna voluntariamente en un campo californiano destinado a ciudadanos estadounidenses de origen japonés, un gesto que reflejaba su compromiso con su comunidad en un momento de fuerte discriminación racial en Estados Unidos. 

 

Noguchi define su ambición en términos muy personales: interpretar "el Este al Oeste" por medio de la escultura, del mismo modo que su padre lo había hecho con la poesía, acercando la estética japonesa al arte occidental y, a la inversa, llevando las lecciones de la modernidad occidental a Japón. 

 

En sus primeras piezas de terracota y piedra plasma parte del misterio y el espíritu del arte primitivo japonés, que estudia junto al alfarero Uno Jinmatsu durante un viaje a Japón entre 1930 y 1931. Su formación médica influye en su pensamiento escultórico: establece la interrelación entre los huesos y las rocas, una idea que llamó la "anatomía comparada de la existencia" y que plasma, entre otras obras, en Kouros (1945), hoy en el Metropolitan Museum de Nueva York. 

 

Fue un viajero incansable, siempre en busca de inspiración: descubrió el impacto de las grandes obras públicas en México, la cerámica y los jardines de Japón, las técnicas del pincel de tinta en China y la pureza del mármol en Italia, incorporando todas estas experiencias a una obra que empleó materiales tan diversos como acero inoxidable, mármol, hierro fundido, madera, bronce y papel.  

 

Aunque se le identifica sobre todo como escultor y diseñador, Noguchi resistió siempre las etiquetas; su célebre frase "no soy diseñador" resume su insistencia en que su trabajo, más allá del mobiliario o la iluminación, respondía a problemas fundamentales de la forma, no a la moda.

 

Entre sus creaciones más conocidas destacan: Las lámparas Akari, hechas en papel de morera y bambú, que se convirtieron en un ícono del diseño del siglo XX. Jardines escultóricos, como el Jardín de la Paz (1956-1958) en la sede de la UNESCO en París; el Jardín del Agua (1964-1965) en el Chase Manhattan Bank Plaza de Nueva York; el jardín Billy Rose Art (1965) en Jerusalén y la plaza del distrito japonés de Los Ángeles. 

 

El arquitecto japonés Kenzo Tange, invita a Noguchi a participar en el diseño escultórico del Parque de la Paz de Hiroshima, Japón, y le encarga el monumento en homenaje a las víctimas de la bomba atómica. Diseña escenografías y vestuario para Martha Graham, George Balanchine y Merce Cunningham.

 

En 1982 recibe la medalla Edward MacDowell por su contribución a las artes. En 1985 abrió el Museo-Jardín Isamu Noguchi en Long Island, que reúne unas 500 esculturas al aire libre, modelos y fotografías. Esta institución custodia y difunde su legado. Noguchi murió en Los Ángeles el 30 de diciembre de 1988.