Rubén Aguilar Valenzuela

 

Rubén Moreira Valdez, que fuera gobernador de Coahuila (2011-2017) y ahora es diputado federal, escribe un libro, que no es común lo haga un político y menos un político mexicano. Trata de un tema que, como creyente, le importa y resulta relevante en su vida.


El libro se llama Asuntos de fe. Breviario de santos, teólogos y reformistas (Cal y Arena, 2026). Reúne artículos, que Rubén ha publicado sobre la semblanza de grandes teólogos luteranos del siglo XX, de los teólogos católicos que tuvieron un papel decisivo en el Concilio Vaticano II, y de quienes han trabajado la Teología de la Liberación.


Escribe y ofrece su opinión sobre diversos temas de actualidad en el ámbito de la Iglesia católica, como encíclicas y declaraciones de los papas Francisco y León XIV. Y también aborda problema sociales y éticos a la luz del Pensamiento  Social de la Iglesia.


En 2024, Rubén se recibió como licenciado en teología por la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA) en Guadalajara, Jalisco. En el Prólogo plantea por qué de su interés en la teología, y cita al gran teólogo jesuita Ignacio Ellacuría (1930-1989) asesinado por el Ejército de El Salvador: "En tiempo como estos no hay coda más práctica que le teología".


Es un texto bien escrito, de una prosa ágil, que se lee con mucha facilidad, y cada uno de sus textos ofrece información relevante y pertinente, que amplían la mirada sobre temas que son interesantes para los creyentes, pero también para las personas interesadas en entender mejor la realidad.


Rubén me invitó a escribir la presentación del libro aquí comparto, la que fue la primera versión de la misma:


El padre de Rubén Ignacio Moreira Valdez (Saltillo, Coahuila, 1963) era agnóstico y su madre católica practicante. Rubén fue educado en el catolicismo, y su padre nunca se opuso.


Fue bautizado, confirmado y las catequistas de la parroquia de la Santísima Trinidad, en Saltillo, lo prepararon para la primera comunión.


Desde los 10 o 12 años, asumió, con la conciencia propia de un niño, la existencia de Dios como algo importante en su vida, y se asumió como miembro de la Iglesia.


Y en ese ambiente, en ocasiones asistía a un templo mormón que estaba muy cerca de su casa. En la familia de su padre hay integrantes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.


Los domingos asistía a misa con su madre y, en ocasiones, con su abuelo materno, de nombre Ignacio, un guadalupano que murió en una peregrinación al Tepeyac, y más tarde con su abuela paterna.


De ella aprendió todo sobre la liturgia, y en particular sobre las grandes celebraciones de la Iglesia, como la Semana Santa y la Navidad.


La primaria y la secundaria las hizo en escuelas públicas, pero por decisión propia cursó la preparatoria en un colegio de los padres salesianos en Saltillo.


Ahí entra en contacto con el pensamiento de san Juan Bosco, quien funda la congregación de la Pía Sociedad de San Francisco de Sales en 1859. De él le impresionó su fe, su sencillez, y su concepción de la educación.


Al terminar la preparatoria, hizo al mismo tiempo la carrera de educación en la Normal Superior y la de leyes en la Universidad Autónoma de Coahuila, ambas ubicadas en Saltillo.


En los años de estudios en la Escuela Normal, tuvo noticias de la Teología de la Liberación, de la que entonces se hablaba entre sus maestros y compañeros, y en la Universidad con el Pensamiento Social de la Iglesia a través de un curso sobre economía política.


Ambas líneas de pensamiento, le llamaron la atención y, por su cuenta, empezó a leer y estudiar. Era la continuación de su interés en los temas religiosos que se habían despertado desde niño.


En su formación religiosa fue importante su relación con el sacerdote Antonio Usabiaga, hombre muy culto formado en Europa, que había asistido a las sesiones del Concilio Vaticano II, en tareas de apoyo a los obispos participantes.


Él era párroco de la iglesia de Fátima en Saltillo. Rubén, que en esa época era secretario del ayuntamiento de Saltillo, tenía pláticas con él sobre temas relacionados con la fe y la religión.


El sacerdote había fundado el Centro Juan Larios y en los servicios religiosos tenía una poderosa prédica. Un tema central era la actitud que un miembro de la Iglesia católica debe tener dentro de la sociedad a la cual pertenece.


Su padre agnóstico, se interesaba por temas de la Iglesia y de los cambios que se daban en esta. Rubén conoció por él la obra del sacerdote colombiano Camilo Torres, que había optado por el camino de las armas, para tratar de cambiar la realidad de su país.


Y también le habló del obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, y los cambios que había hecho en su diócesis, y del benedictino Gregorio Lemercier, y de los monjes de la comunidad que presidía, que habían entrado al psicoanálisis.


A Rubén, desde estudiante normalista y universitario, le han preocupado dos temas; uno que tienen que ver con el Pensamiento Social de la Iglesia, y el otro en la búsqueda de la respuesta a dos preguntas: el sentido de la vida, y la construcción del Reino de Dios. ¿Es una tarea que debe tener lugar aquí y hoy? ¿Su plenitud está en una realidad que nos trasciende?


En 2019, para abordar de manera sistemática estas preguntas, y para encontrar respuestas profundas y convincentes, Rubén inicia la Licenciatura en Teología, en la Universidad Del Valle de Atemajac (UNIVA), en Guadalajara, Jalisco, que termina en 2024.


Ahora, para profundizar en esa reflexión, desde otro ángulo de mirada, pero estrechamente relacionado, a partir de 2025, se ha inscrito en el doctorado de Ciencias del Desarrollo Humano en esa misma universidad.


Es a partir de haber iniciado sus estudios en teología que empieza a escribir de temas relacionados con la Iglesia, la fe, la religión y la teología. Textos que publica en diversos medios sobre los grandes teólogos alemanes; católicos y protestantes.


Y también sobre los teólogos del movimiento de la Teología de la Liberación, que se desarrolló sobre todo en América Latina, en particular en países en situaciones políticas y sociales conflictivas, como Perú, Brasil y El Salvador.


Y sobre distintos temas como ciertas encíclicas, declaraciones del papa, el Concilio Vaticano II, la transformación de la realidad a la luz del Evangelio y la Guerra Cristera, entre otros.


Es extraño, para decirlo de alguna manera, que un político en activo en México, incluso en otros países, se interese por el estudio de la teología, no solo por interés intelectual, sino porque pretenda establecer la relación con su práctica política.


Rubén, puede dar fe de eso, de manera consciente, hace el esfuerzo de confrontar su actividad de todos los días con su reflexión sobre el Evangelio y el Pensamiento Social de la Iglesia. Dos frentes que alimentan sus decisiones.


Él y yo somos amigos desde hace 16 años, y de inmediato, uno de los temas centrales de nuestra conversación fue, y sigue siendo, la teología y el desarrollo de la Iglesia. He sido testigo de cómo Rubén integra en su práctica diaria la reflexión teológica, y las nuevas posiciones de la Iglesia.


Buena parte de los artículos que aquí aparecen han sido temas de nuestro intercambio y discusión, a lo largo de los años, y espero que así siga siendo. Quien los lea se va a sorprender de estos textos, que recomiendo plenamente.


Invito a las y los lectores a leer el libro y adentrarse en la reflexión que propone Rubén, desde su posición de un político creyente e hijo de la Iglesia católica.




Asuntos de fe. Breviarios de santos, teólogos y reformistas

Ruben Moreira Valdez

Editorial Cal y Arena

México, 2026

pp. 172