Rubén Aguilar Valenzuela 




La exposición Claire Vasarely, una vida en el color se presenta en la Fundación Vasarely, Aix-en-Provence, Francia.

 

Exhibición

 

En esta exposición retrospectiva de Claire Vasarely (Klára Spinner) (1909-1990), que es inédita, aquí emerge toda la riqueza de su obra personal, que revela una trayectoria artística singular, audaz y polimórfica. Y se pone de relieve una figura esencial de la vanguardia húngara y de la creación femenina del siglo XX.

 

Formada en el Műhely de Budapest, a menudo apodado el "Bauhaus húngaro", ella, desde la década de 1930, se desarrolló en una amplia gama de actividades artísticas: pintura, artes decorativas, diseño de moda, carteles publicitarios, diseño de textiles y tapices.




La retrospectiva se basa en archivos inéditos y en una selección de obras que trazan la trayectoria de una artista independiente, libre, visionaria que experimenta con audacia la creación artística en múltiples frentes.

 

En la exposición se traza su producción de la década de 1930 a 1958, que son 28 años de creación. Se presentan los motivos textiles florales y geométricos realizados para las sedas de Lyon, y también los tapices que se basan en el folclore húngaro, realizados en el taller Tabard, en Aubusson.

 

La retrospectiva se propone también mostrar, como lo asegura su nieto Pierre Vasarely, presidente de la Fundación Vasarely, que "Claire tuvo una influencia innegable en Víctor, y viceversa".

 

Esto lo atribuye a su formación conjunta en el Mühely de Budapest, "escuela revolucionaria que llevaba las ideas de la Bauhaus", añade, señalando, entre otras cosas, un estudio de Fille-fleur de Claire y su finalización por Victor. Hay un óleo sobre cartón de ángeles locos que está firmado por la pareja y subraya la "porosidad" de su trabajo.

 

De Valérie Da Costa, profesora de historia del arte  contemporáneo en la Universidad de París 8 Vincennes-Saint-Denis, es la  curaduría de la exposición y se organiza entre la Fundacion Vasarely y el Museo  Vasarely de Pécs, Hungría.



































Comentario




A finales de la década de 1950, Claire Vasarey deja su propia carrera artística, que va de 1930 a 1958, para dedicarse sólo a apoyar a su compañero Victor Vasarely. Se pierde, entonces, el rastro de su propio trabajo, que esta exposición inédita redescubre y le da su propio lugar.




¿El presagio del borrado de su propia carrera, para ponerse al servicio de la obra de su ilustre esposo desde finales de la década de 1950? ¿Y si detrás de algunas de las ilusiones de Victor Vasarely, padre del arte óptico, también se escondiera la influencia de Claire Vasarely? Esto es lo que sugiere la exposición en torno a esta "mujer artista", dice su nieto Pierre Vasarely sobre esta franco-húngara que se quedó muda sobre su pasado artístico.

 

Y con esta exposición se rescata su memoria como artista polifacética, con una importante producción propia, pero que un día decidió dejar ese de lado, y permanecer en el olvido, después de haber construido su propio camino como artista. Para mi fue un descubrimiento.  




A partir de esta exposición queda claro Claire Vasarely (1909-1990) vivió una vida dedicada a la creación. Pinturas de colores vibrantes, escenas de la vida cotidiana plasmadas con tinta china en su Budapest natal, exuberantes motivos florales para sedas y textiles, tapices de Aubusson que combinan abstracciones geométricas y formas figurativas inspiradas en el folclore húngaro.


Dice su nieto: "Cuando era niño, este aspecto de la vida de mi abuela era completamente desconocido. Lo dejó todo en 1959 para dedicarse a su marido. Una renuncia que aún no logro comprender". Ahora está comprometido con la recuperación de su obra que descubrió tras la muerte de sus abuelos, ella en 1990 y él en 1997.