Rubén Aguilar Valenzuela



























La reproducción de la Gruta Cosquer, está en Marsella, Francia.

 

Historia - Reconstrucción

 

En 2013, el edificio se inauguró como Villa Méditerranée, un centro cultural que se construye con motivo de la designación de Marsella como Capital Europea de la Cultura 2013. El arquitecto italiano Stefano Boeri fue el encargado de diseñar el proyecto. "Quería crear una arquitectura que no diera la espalda al mar, sino que lo acogiera en su interior".


El proyecto de la Villa Méditerranée no logró atraer al público esperado ni generar el impacto cultural deseado, lo que llevó a la búsqueda de nuevos usos para el espacio. Es, entonces, cuando el Consejo Regional de Provenza-Alpes-Costa Azul decidió crear una reconstrucción exacta de la Cueva Cosquer.


Quien tuvo a su cargo el rediseño del edificio fue el estudio de arquitectura de Corinne Vezzoni y consistió básicamente en la construcción de la réplica de la cueva el Cosquer, situada cuatro metros abajo del nivel del mar y mide 1750 metros cuadrados, solo 550 metros cuadrados menos que la original. Se inauguró en 2022.     

 

Edificio


















La estructura se levanta en la costa, cerca del puerto y con el promontorio de La Tourette a sus espaldas. El edificio nace de un cuadrado de agua que penetra en el muelle. Visto desde el promontorio, este parece surgir de una isla, mientras que visto desde el mar da la impresión de descansar en tierra firme.


La estructura, creada a partir de una combinación de cemento y acero, muestra dos caras muy distintas. Cada fachada se relaciona con el paisaje que tiene más próximo y esto hace que cada una tenga su propio lenguaje: la fachada que da a la ciudad es sobria y elegante, mientras que la que mira al mar es radicalmente modernista. 







Ese juego de "contraponer" lo utiliza también en el revestimiento, donde las losas de hormigón alternan con láminas de vidrio (lo pesado frente a lo ligero). De esta forma, según la posición de los paneles de cristal, la vista desde el interior cambia.



















Cueva de Cosquer


















Ubicación original

 

Hace más de 40 000 años la cueva se encontraba a los pies de un barranco, ante el cual había probablemente una estepa: era el período de la última glaciación, por lo que el clima era mucho más severo comparable al actual de Noruega. La ribera del mar Mediterráneo estaba a una distancia de 10.8 kilómetros con la entrada de la cueva a unos 120 metros sobre el entonces nivel del mar. Al inicio del Holoceno el nivel del mar comenzó a aumentar gradualmente y la entrada de la gruta quedó sumergida.


Uso de la cueva


La cueva fue visitada por hombres prehistóricos durante un largo periodo, desde el 33 000 a.C. hasta el 19 000 a.C. La frecuentaron a lo largo de ese tiempo con fines rituales.


Descubrimiento


















En 1985, Henri Cosquer, un submarinista profesional, descubre la boca de la cueva de manera casual. Vio que estaba delante de una cueva que podría ser interesante, y entró recorriendo un oscuro pasillo submarino que tras unos 160 metros bajo el agua conducía a una gran sala parcialmente inundada, de 50 metros de diámetro y que presentaba numerosas estalactitas. Después, revelando las fotos tomadas, se dio cuenta de la marca de una mano con sólo tres dedos impresa en una pared mediante la técnica de estarcido.

 

El buzo regresó luego a la cueva, esta vez en compañía de algunos amigos, y el descubrimiento resultó sorprendente: más de un centenar de figuras geométricas, de manos humanas y de animales, estaban pintadas en las paredes y cubiertas por una fina capa de calcita. La exploró poco a poco y la visitó varias veces junto a personas de su confianza sin dar parte a las autoridades de su existencia.


Tras la muerte accidental de tres buzos en el pasillo de acceso, declaró la existencia de la gruta al «Quartier des affaires maritimes» de Marsella, el 3 de septiembre de 1991. El expediente fue remitido a la Dirección de Investigaciones Arqueológicas Submarinas y después al Servicio de Arqueología Regional, que depende del Ministerio de Cultura de Francia.




















Trabajo arqueológico


El primer reconocimiento se llevó a cabo del 18 al 20 de septiembre de 1991 y estuvo a cargo Dirección de Investigaciones Arqueológicas Submarinas (DRASM, en sus siglas en francés). Estuvo dirigido por Jean Courtin, paleontólogo, prehistoriador y buzo, y por Jean Clottes, especialista en arte parietal. En 1994, los dos dieron a conocer un primer inventario de lo que habían encontrado bajo el título La grotte Cosquer. Se estimó que las pinturas se remontaban a no menos de 20 000 años atrás, y, por lo tanto, eran más antiguas que las de Lascaux, que tenían 13 000 años.


La confirmación final de la autenticidad de las pinturas se produjo solo en 1998, cuando un estudio muy cuidadoso de los materiales utilizados para su producción descubrió restos de madera y de polen extintos en la zona desde la última era glacial. Por lo tanto, el conjunto de las pinturas encontradas se fijó entre el 27 000 y el 19 000 a.C. En 2002 y 2003, se concedió al arqueólogo y buzo Luc Vanrell autorización para hacer una nueva investigación y realizar un inventario de todas las pinturas. En 2005, él, Courtin y Clottes publicaron "Cosquer redecouvert" (El redescubrimiento de Cosquer). Desde 2015, la cueva está protegida por una puerta de acero de 800 kilos.





















Hallazgos 

 

Los arqueólogos encontraron más de 480 obras pintadas o grabadas en la roca, con imágenes de once animales entre ellos pingüinos, ciervos, íbices, bisontes, focas, caballos y uros. Y también 60 huellas de manos y marcas de fogones.

 

Situación actual






















Debido al calentamiento global y el derretimiento de los glaciares tras el fin de la última Edad de Hielo hace unos 10 000 años, el espejo marítimo no para de subir.

 

La gruta es hoy accesible por un túnel de 175 metros de largo cuya entrada se encuentra a 37 metros bajo el nivel del mar actual. Tiene varias secciones:

 

La amenaza del futuro

 

La Cueva Cosquer se encuentra actualmente amenazada por el aumento del nivel del mar (unos 3 milímetros al año). Los especialistas consideran que corre el riesgo de quedar sumergida totalmente en el agua hacia finales del siglo XXI.































Recorrido
















El recorrido de la cueva reconstruida se hace en carros que se desplazan por vías e incluso giran sobre su propio eje para poder apreciar estos tesoros prehistóricos. El recorrido de 220 metros se realiza en penumbra, y se acompaña de comentarios emitidos a través de auriculares de audio sincronizados, que permiten a los visitantes descubrir paso a paso los paneles ornamentados.



















Sala de animales



















En la sala se exhiben la reconstrucción de once especies de animales prehistóricos representadas en tamaño real. Estos ejemplares están directamente relacionados con el arte rupestre paleolítico encontrado en la cueva original. Están representados, entre otros: bisontes, caballos, megacerontes (alces gigantes), leones de las cavernas, grandes pingüinos y focas.






















Comentario




















La reproducción da la gruta es extraordinaria y lo es también el recorrido que se hace por ella. En esta se puede ver prácticamente todo lo que está en la original. Hay 65 plantillas de mano, 44 negras y 21 rojas, hechas con la técnica del estarcido, apoyando la mano contra la pared, y soplando un polvo ocre sobre la roca.


Los animales que están pintados son: caballos, los animales más representados con 63 ejemplares, seguidos por 28 cabras, 17 venados, 10 bisontes y 7 uros. También aparecen, de forma original, 16 animales marinos; 9 focas, 3 alcas gigantes, medusas, peces o cetáceos.


En total, han sido identificados 177 animales. Un grabado ha sido interpretado como una representación del tema del "hombre herido". Hay numerosos signos (216), con ocho representaciones sexuales (dos masculinas y seis femeninas) que completan el inventario. Obviamente, las figuras que han sobrevivido son aquellas que están por encima del nivel del mar: los científicos han calculado que habría muchas otras figuras que habrían sido, a lo largo de los milenios, borradas por el agua y los minerales.





















El material utilizado para la realización de las pinturas es, sobre todo, varios tonos de ocre y carbón de madera mixta.  En el piso de la cueva se encontraron restos de un hogar, pero no rastro de huesos o de útiles de la vida cotidiana. Esto confirmaría que la cueva no habría sido utilizada, ni en la primera ni en la segunda fase de vista, como habitación o vivienda, sino más bien como un santuario, en el que los hombres prehistóricos harían incursiones breves y que estarían vinculadas a la realización de los dibujos y, posiblemente, a reunirse y celebrar ceremonias o rituales mágicos particulares para propiciar la caza.