Rubén Aguilar Valenzuela 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el Museo del Petit Palais-Louvre, Aviñón, Francia, se expone parte de la exhibición OTHONIEL COSMOS o los Fantasmas del Amor del artista francés Jean-Michel Othoniel.

 

Edificio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El museo se aloja en una obra original de principios del siglo XIV, residencia del cardenal, Bérenger Fredoli, el Viejo. En 1323, a la muerte del cardenal, su familia vende el edificio al cardenal Arnaud de Via, sobrino del papa de ese entonces. En 1335, lo adquiere el papa Juan XXII. Durante los siglos XIV y XV, se fue ampliando progresivamente.

 

De 1396 hasta 1411 se utilizó como ciudadela fortificada durante el Cisma de Occidente, y quedó hecho una ruina al final de la guerra. En la segunda mitad del siglo XV, el obispo Alain de Coëtivy y su sucesor, Giuliano Della Rovere, el futuro papa Julio II, llevaron a cabo obras de restauración, dando al Palacio más o menos su apariencia actual ya para 1503.

 

Desde 1474, cuando Della Rovere llegó a Aviñón y es nombrado arzobispo de Aviñón, por su tío el papa Sixto IV, el edificio pasa a ser el Palacio de los Arzobispos. Durante la Revolución francesa, el palacio fue nacionalizado y vendido, convirtiéndose en una escuela secundaria católica en el siglo XIX y, desde 1904 hasta 1976, una escuela profesional y técnica.

 

Luego acogió al Musée du Petit Palais, que alberga una de las mayores colecciones de pintura italiana del Renacimiento (siglos XIII al XVI) fuera de Italia, además de obras maestras de la Escuela de Aviñón. El edifico es parte de la declaratoria de 1995 del centro histórico de la ciudad como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

   

Exposición  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La ciudad de Aviñón, Francia, para celebrar los 25 años de su designación como Capital Europea de la Cultura y los 30 años de su inscripción en el Patrimonio Cultura de la Humanidad de la Unesco, encargó al artista Jean-Michel Othoniel intervenir con su obra la ciudad a partir de diez lugares emblemáticos.

 

Las 260 obras se exponen en el Palacio de los Papas, el Puente de Aviñón, el Museo del Petit Palais-Louvre, el Museo Calvet, el Museo Requien, el Museo Lapidario, el Convento Sainte-Claire, los Baños Pommer, la Colección Lambert y la Plaza del Palacio.

 

El artista dice: "Este proyecto celebra tanto los 25 años de la designación de Aviñón como capital europea de la cultura como los 30 años de su inscripción en el patrimonio de la Unesco. Fue un reto volver sobre los pasos de la gran exposición "La Beauté" de 2000, donde se habían invertido casi todos los lugares de la ciudad. Retomar este principio, pero con un solo artista, es una elección audaz por parte del ayuntamiento. De ahí nació la aventura que llevamos juntos. Quería que la exposición fuera completamente nueva para el público francés, con muchas obras creadas especialmente para Aviñón. De las 260 obras presentadas, 140 se produjeron para los lugares donde se instalan, entre ellos los astrolabios, incluido el de la Plaza del palacio. Las otras obras provienen del extranjero y nunca se habían presentado en Francia". Del total de las obras expuestas 160 no se habían mostrado antes.

 

La exposición se conduce bajo el hilo de El Canzonière de Petrarca (Italia, 1304-1374), que vivió en Aviñón, y que dedicó a su amor perdido. Un crítico comenta que "es un monumento de la literatura universal, tanto sentimental como conceptual, impregnado de una gran abstracción lírica. El artista elige éste creando un mundo poético dominado por un razonamiento infinito, conciso, abstracto y maravilloso. La exposición se desarrolla como un largo soneto, una aventura salpicada de estaciones y peregrinaciones amorosas, dejando espacio para el humor".

 

En el Petit Palais - Musée du Louvre, se exponen 40 instalaciones que son parte de las 240 obras que integra la exposición. En este caso son trabajos elaborados en oro, vidrio, perlas y ladrillos de vidrio. En el caso particular estos trabajos exploran temas relacionados con el deseo, la memoria y la pasión.

 

El artista con estas instalaciones dialoga con las obras que se exponen en el museo a través de círculos de vidrio translúcido con incrustaciones de oro que resplandecen, y también interviene alguna de las obras de la colección.

 

 

Artista

Jean-Michel Othoniel (Saint-Étinne, Francia, 1964). Ha trabajado en muy diversas expresiones artísticas que incluyen cine, instalación, fotografía y escultura. Se graduó de la École Nationale Supérieure d'Art de Cergy-Pontoise en 1986. Su trayectoria internacional inicia en 1992 con su participación en Documenta 9 en Kassel, Alemania, seguida de una residencia en la Villa Medici, Academia Francesa, en Roma en 1995.

 

Su obra se ha expuesto: Colección Peggy Guggenheim, Venecia (1997); Fundation Cartier para Arte Contemporáneo, París (2003) y Petit Palais en París (2021). En 2011, su primera retrospectiva, My Way, se mostró en el Centre Pompidou, París, y luego en Seúl, Tokio, Macao y Nueva York. Ha participado en construcción de instalaciones públicas, como el Kiosque des Noctambules, París (2000), y la Fuente Les Belles Danses  en el Water Theatre Grove, Versalles (2015).

 

 

Comentario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el Petit Palais - Musée du Louvre, se exponen 40 instalaciones que son parte de las 240 obras que integra la exposición OTHONIEL COSMOS o los Fantasmas del Amor. La propuesta es que la totalidad de las obras se vea como en una "procesión", que implica ir de un lugar a otro.

 

Los trabajos que aquí se exponen están realizados en oro, perlas y ladrillos de vidrio. En el caso particular estos trabajos exploran temas relacionados con el deseo, la memoria y la pasión. Son obras distintas a las expuestas en otros sitios.

 

El artista se propuso dialogar con las obras que se exponen en el museo a través de círculos de vidrio translúcido con incrustaciones de oro que resplandecen, y también interviene alguna de las obras de la colección.

 

El artista, Jean-Michel Othoniel, sostiene que el hilo conductor de la exposición es el legado poético de Petrarca, y de él dice que en Aviñón, "inventó una nueva forma poética que ha inspirado a generaciones de artistas, desde Miguel Ángel hasta Shakespeare, pasando por Pasolini. Me sumergí en estos poemas para construir la estructura de la exposición. Es una paradoja estimulante: soy a la vez artista y comisario, un papel que nunca había asumido y que disfruté mucho experimentando, hasta el punto de querer prolongarlo".

 

Un crítico de arte dice que su obra gira en torno a la noción de geometría emocional. Trabaja mediante la repetición de elementos modulares como ladrillos o sus características cuentas, crea esculturas que recuerdan a joyas, cuya relación con la escala humana abarca desde la intimidad hasta la monumentalidad.

 

Su predilección por materiales con propiedades reversibles y también reflejantes, particularmente el vidrio soplado, sello distintivo de su obra desde principios de la década de 1990, se relaciona con la naturaleza profundamente ambigua de su arte. Monumentales pero delicadas, barrocas pero minimalistas, poéticas pero políticas, sus formas contemplativas, como oxímorones, tienen el poder de reconciliar opuestos.

 

Afirma que gran parte de su obra han sido encargos para espacios públicos, y esto ha llevado a que parte de su obra adquiera un carácter arquitectónico y social, la sensibilidad holística de Othoniel se asemeja al feng shui, o el arte de armonizar a las personas con su entorno, permitiendo a los espectadores habitar su mundo a través de la reflexión y el movimiento.