Rubén Aguilar Valenzuela
El jesuita inglés Alban Goodier escribe Vida pública de nuestro señor Jesucristo, Volumen I y II (Editorial Difusión, S.A., Buenos Aires, Argentina, 1947). En 1944 se publica el texto original en inglés.
En esta obra, Goodier se propone abordar la vida de Jesús en el esfuerzo de comprender quién fue este personaje histórico, cuál fue el impacto de su vida pública, cómo lo percibieron quienes lo conocieron, qué pensaban sus discípulos y sus enemigos, y esto a partir del texto de los cuatro Evangelios.
Goodier, en la Introducción aclara: "(...) en una obra de este tipo no ha parecido necesario introducir ninguna discusión sobre los cuatro evangelistas, la autenticidad de su obra o las características especiales de cada uno.
Estos han sido examinados y probados por escritores mucho más hábiles y eruditos que el autor, y él se contenta con aceptar su decisión, remitiendo a los lectores que deseen examinar estas fuentes a ellos. Por otro lado, al aceptar los Evangelios, los acepta total e íntegramente. Le parece una actitud mental fútil tomar una fuente como auténtica y luego, casi exclusivamente a partir de evidencia interna, proceder a erosionarla. Por ejemplo, tomemos los milagros. Los cuatro evangelistas no solo los registran, sino que los registran como una parte esencial de su evidencia; tan esenciales, en todos los casos, que si se eliminan, todo su concepto de Jesús se derrumba.
Apenas hay un milagro que pueda cancelarse sin que ello implique la caída de muchas otras partes del Evangelio; elimínelos todos y prácticamente no queda nada. Mucho más justo a los hechos, incluso desde el punto de vista del racionalista historiador, ¿acaso el autor considera que debe tomar las pruebas tal como las encuentra, interpretarlas lo mejor posible, confiar en aquellos a quienes reconoce como sus únicos guías fiables y construir su imagen de Jesús según la de ellos y con el mismo material? Si acepta algunas pruebas y rechaza el resto, al menos debe confesar que la conclusión a la que llega, sea cierta o no, no puede ser la imagen que trazaron los cuatro evangelistas. En esta obra, los cuatro Evangelios se han tomado simplemente como nos han sido dados; la pregunta se ha formulado sencillamente: ¿Cómo es el Jesús de los cuatro evangelistas?"
El texto de Goodier, que leí por primera vez cuando era novicio (1966-1967) en el noviciado de San Cayetano, Santiago Tianguistenco, Estado de México, de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, me impresionó y me ayudó a entender mejor la figura de Jesús.
Quien fuera obispo de Bombay, India, escribe un texto descriptivo, claro y original, que es fiel al texto de los cuatro Evangelios, que armoniza e integra en un solo relato que abarca los tres años de la vida pública de Cristo antes de su pasión.
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