Rubén Aguilar Valezuela
El periodista salvadoreño Óscar Martínez (1983, San Salvador), escribe Bukele, el rey desnudo (Editorial Anagrama, Barcelona, 2026), que ofrece un análisis crítico, con información poco o nada conocida, sobre la persona y el gobierno de Nayib Bukele (1981, San Salvador), el actual presidente de El Salvador, el mejor calificado del mundo.
Martínez, que desde el exilio dirige El Faro, un proyecto de periodismo independiente que surge en 1998, ofrece un retrato agudo de la personalidad de Bukele y de su círculo cercano, que no es la imagen que tiene la gran mayoría de las y los salvadoreños que idolatran a su presidente. Eso lleva al autor a ofrecer también, a grandes rasgos, un análisis crítico de manera que la sociedad salvadoreña ve y se identifica con su mandatario.
Y también hace un análisis preciso, informado y documentado de su gestión de gobierno, que tampoco se corresponde con la imagen que tiene en El Salvador y a nivel internacional como el gobernante que ha logrado terminar con la violencia en su país, y producto de su acción, que ha sido muy exitoso, ahora se vive en paz y tranquilidad.
Martínez, desde 2020 director de El Faro, ha coordinado investigaciones que han sacado a la luz decenas de casos de corrupción, violaciones masivas de los derechos humanos y pactos criminales que atraviesan el gobierno de Bukele, que se presenta, y es visto por la mayoría de las y los salvadoreños, como un nuevo tipo de político que ha rescatado a El Salvador de la violencia y los asesinatos.
Bukele, que antes de ingresar a la política, manejaba una agencia de publicidad, del conjunto de empresas fundadas por su padre, desde que llegó a su primer cargo de gobierno, cabeza de una pequeña alcaldía en la zona metropolitana de San Salvador, empezó a hacer uso intensivo de las redes sociales de manera original y novedosa.
Su estilo de comunicación lo han hecho popular, al tiempo que logra realmente comunicarse con las bases sociales de los sectores mayoritarios de la población y establece la agenda mediática, que no da espacio a otros temas como el Estado de excepción, la violación de los derechos humanos, el nepotismo y la corrupción.
El trabajo periodístico de investigación que realiza Martínez, en una redacción precisa y atractiva, en Bukele, el rey desnudo se inscribe en un esfuerzo por dar a conocer lo que realmente sucede en El Salvador, e impedir que solo una narrativa, la que construye el presidente, se imponga en país, pero también en el exterior.
La labor del periodismo crítico e independiente en El Salvador, se combate y persigue, por eso Martínez ha tenido que salir al exilio, pero el trabajo sigue y todos los días hay que hacer frente y desmantelar la narrativa que hoy domina y modela la opinión pública de la gran mayoría de las y los salvadoreños y también buena parte de la comunidad internacional. La tarea no es fácil, pero no pude dejar de hacerse.