Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Museo del Convento de San Juan Bautista se encuentra en Tlayacapan, Morelos, y se aloja en parte de lo que fue el convento, que es una fundación de la Orden de San Agustín (OSA) del siglo XVI. Desde 1994 es reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco junto con otros 13 conventos ubicados en las faldas del Popocatépetl.

Historia

 

El museo se abrió en 1996.

 

 

Edificio

 

 

 

 

 

 

El convento es una fundación de la Orden de San Agustín (OSA), y la construcción inicia en 1534. El museo se encuentra en lo que fue el refectorio, que tiene murales en el techo y las paredes, y algunas otras salas.

 

Exhibición

 

 

 

 

 

La mayor parte de las piezas que se exhiben están en lo que fue el refectorio del convento. Hay esculturas de imágenes religiosas, de las que destaca un Cristo de caña de maíz del siglo XVI. Hay también pinturas, destaca una de san Agustín, documentos y objetos del culto.    

Sala las Momias

En el museo se encuentra esta sala, donde hay nueve cuerpos momificados. En 1982, en trabajos de restauración a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en la nave central de la iglesia, se encontraron 39 entierros, y de estos nueve cuerpos estaban momificados. El resto de los hallazgos regresó a su lugar original tras la investigación.

 

En la época colonial estas sepulturas pertenecieron a familias acomodadas, que pagaban por enterrar a sus seres queridos cerca del altar mayor, siguiendo una costumbre de la época. Los restos momificados de nueve personas, que datan de los siglos XVII al XIX, pertenecen mayoritariamente a infantes y adolescentes, conocidos en la tradición como angelitos, aunque también hay algunos adultos.

 

 

 

 

De acuerdo con datos técnicos del INAH, las condiciones del subsuelo del convento, sequedad extrema, temperatura constante y circulación de aire, permitieron que estos cuerpos y su vestimenta original se conservaran.

Comentario

 

 

 

 

 

 

Actualmente, la gestión del museo está a cargo de la comunidad parroquial. El edificio del convento del siglo XVI es muy bello, y está bien conservado. El conjunto conventual sufrió serios daños con el terremoto del 2017, y en 2025, el INAH lo entregó al pueblo restaurado.

 

Es una buena idea que en estos conventos se abran museos, las iglesias tienen muchos objetos que se pueden exhibir al tiempo que ayuda a que se salven de la destrucción o se pierdan y así se puedan conservar. La actual museografía requiere ser renovada, y debe también haber un mejor mantenimiento.

 

Es loable, que la gestión del museo está a cargo de la comunidad parroquial, pero se requieren más recursos, para darle un mejor mantenimiento, y todavía más para poder renovar la museografía. (Visita marzo de 2026).

---------

 

Claudio Favier Orendain (Guadalajara, Jalisco, 1931 - España, 2008) fue un sacerdote de la Compañía de Jesús y después salió de la Orden. Vivió en Tlayacapan, Morelos, de 1970 a 1978, y después se fue a España.

 

De 1964 a 1969 estudió la licenciatura en Arquitectura en la Universidad Complutense de Madrid, España, y en 1979 obtuvo el Doctorado en Arquitectura en la misa universidad, con la tesis "Arquitectura colonial del siglo XVI en San Juan de Tlayacapan, Morelos".

 

Un día, en su casa de Tlayacapan, él me contó que en su tesis hablaba de cómo Tlayacapan fue trazado por los agustinos con los planos de la Utopía de Tomás Moro (Londres, 1478 – Londres, 1535). No he leído la tesis. De esta historia debería de darse cuenta en el museo.