Kati Horna. Nació en Budapest, Hungría, en 1912, como Katalin Deutsch, y murió en la Ciudad de México en 2000. Se nacionalizó mexicana. Hija menor de tres hermanas de una familia judía acomodada, su padre era banquero. Desde joven, su madre le insistió en que debía tener una carrera para valerse por sí misma; por ello, en 1931 se trasladó a Berlín, Alemania, para comenzar a aprender fotografía.
Aquí se relacionó con el grupo de Bertolt Brecht y con la Bauhaus, al tiempo que trabaja para la agencia Dephot (Deutsche Photodienst). Ella, con la escalada del nazismo, regresa a Budapest, para encontrarse con que su padre había sido apresado. En 1933, su madre le financia un curso en París con el fotógrafo Jósef Pécsi, a quien ella siempre consideró su maestro.
En París trabaja retocando fotografías de moda y fotos fijas para cine, y también realiza reportajes para la agencia francesa Agence Photo. De esta época son sus trabajos El mercado de las pulgas (1933) y Reportaje de los cafés de París (1934).
Se hace pareja del fotógrafo Robert Capa (1913-1954), cuyo nombre entonces era Endre Friedmann, quien luego lo "americaniza". También se relaciona con Chiki Weisz, quien en ese momento manejaba el estudio de Capa y más tarde se encontraría con él en México.
En París tiene lugar su primer encuentro con el surrealismo cuando se acerca a la Asociación de Artistas Alemanes en París, que se reunían en el Café des fleurs en Montparnasse. Con uno de ellos, Wolfang Burger, desarrolló la serie Hitler Eye, que consiste en imágenes de un huevo parodiando a Hitler.
Cuando en 1936, estalla la guerra civil española, Kati Deutsch, con su cámara Rolleiflex y con ideales anarquistas, viaja a Barcelona y a Valencia. Hace el viaje junto con Capa como fotorreportera encomendada por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) para retratar la situación de los pueblos colectivizados de Aragón, con el objeto de servir como propaganda al gobierno republicano en el exterior.
Trabaja para diversas organizaciones y publicaciones republicanas. Destaca su trabajo como colaboradora en publicaciones anarquistas como Tierra y libertad, Tiempos Nuevos y Mujeres libres, así como su trabajo como redactora en la revista Umbral, donde conoce a José Horna, que trabaja como cartógrafo, para los republicanos, y pronto se casan y de él toma el apellido.
Su compañero es apresado por los nacionalistas, y ella lo ayuda a escapar hacia París, y se lleva consigo algunos negativos de sus fotografías que no mostró hasta el año de 1979, cuando la democracia ya estaba establecida en España y los puso a disposición del Ministerio de Cultura.
A su llegada a París, Kati Horna siguió trabajando, de esa época destaca su cuento visual Lo que va al cesto (1939). Sin embargo, con la invasión nazi a Francia y al no tener papeles la pareja corría el riesgo de ser arrestada, por lo que decidieron pedir ayuda a la Embajada de México, en ese momento se cambia el nombre a Catalina Fernández o Catalina Partos.
En 1939, Kati y José Horna llegan al puerto de Veracruz, y de inmediato se trasladan a la Ciudad de México. Una vez establecidos, Kati Horna se reencuentra con su amigo Chiki Weisz, quien era pareja de la pintora surrealista de origen inglés Leonora Carrington. Los Horna crearon vínculos con otros artistas e intelectuales que vivían en el exilio, como Gunther Gerzso, Walter Gruen, Remedios Varo y Benjamin Péret, quienes se reúnen en su casa en la calle de Tabasco, en la colonia Roma.
La amistad que Kati Horna estableció con las pintoras surrealistas Remedios Varo y Leonora Carrington sería de gran relevancia, no sólo para su vida en México, sino para su obra. En 1943 las tres vivían en la colonia Roma, por lo que compartían gran parte de su tiempo y sus labores cotidianas. De ahí surgió una serie de retratos e imágenes surrealistas. Horna colaboró con las pintoras y las retrató.
En 1963, la muerte de José Horna y Remedios Varo unió más a Leonora Carrington y a Kati Horna, y juntas inician proyectos. Entre estas colaboraciones están las fotografías que tomó de los espectáculos montados por Alejandro Jodorowsky, entre el que destaca Penélope, para el que Carrington diseñó la escenografía y el vestuario.
La fotógrafa también colaboró con importantes publicaciones como: Mujeres, S.nob -donde publicó fotografías con tendencia surrealista-, Mapa (1940), Revista de la Universidad de México (1958-1964), Tiempo (1962), Perfumes y modas (1956), México this Mouth (1961-1965), Revista de Revistas (1963). Otra de sus facetas fue la fotografía de arquitectura, en la que participó haciendo memorias de distintas construcciones.
Además, trabajó como profesora de fotografía en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (1973-1999) y en la Universidad Iberoamericana. Entre sus fotoreportajes más destacados se encuentran: La Castañeda (1945), Fetiches de S.nob (1962), Sucedió en Coyoacán (1962), Mujer y Máscara (1963) y Una noche en el sanatorio de muñecas (1963).
Kati Horna falleció en octubre del año 2000. Dejó un archivo de más de 20 000 negativos, que ahora resguardada el INBAL y el Ministerio de Cultura de España.
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El trabajo de Kati Horna ha sido expuesto en España (Salmanca, Córdoba, Valencia, Valladolid, Madrid); Reino Unido; Francia; Estados Unidos y México.
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En 2016, la historiadora del arte Almudena Rubio descubre en el Instituto Internacional de Historia Social (IIHS), en Ámsterdam, Holanda, las fotos perdidas de la Guerra Civil Española que Horna había realizado por encargo para la CNT-FAI para difundir el papel de los anarquistas españoles durante la Segunda República.
El legado se consideró perdido como consecuencia de la guerra, salvo una lata que la propia fotógrafa húngara consiguió llevarse y que se encuentra desde 1983 en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, España. Rubio recuperó más de 500 negativos sobre la guerra en cajas cerradas desde 1939 y comenzó su análisis y estudio.
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Los especialistas en la historia y obra de Kati Horna consideran que su vida y trabajo no se conocen como debería serlo porque siempre se negó a participar en exposiciones o hacerse publicidad, por lo que gran parte de sus fotos, especialmente su obra surrealista, solo se conocieron cuando después de su muerte las encuentra su hija.