Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Museo Histórico de Acapulco, se encuentra en el Fuerte de San Diego, en Acapulco, Guerrero.

Historia

El Fuerte de San Diego desde 1949 se convirtió en museo y en distintos momentos ha estado a cargo del INAH, la SEP y el INBA. En 1980 volvió a la gestión del INAH, y desde 1986 alberga el Museo Histórico de Acapulco.

 

Edificio

 

 

 

 

Desde fines del siglo XVI, distintos grupos de piratas y corsarios, que venían de los actuales Reino Unido y Países Bajos, asediaron las costas de la Nueva España con el fin de saquear barcos y pueblos, para obtener tanto botines como agua y provisiones para sus acciones en altamar.

El botín más codiciado fue siempre el Galeón de Manila, grupo de embarcaciones que en su viaje de las Filipinas a Acapulco venía cargado con toneladas de artículos, muchos de ellos de gran valor monetario.

 

En 1615, el virrey de la Nueva España, Diego Fernández de Córdoba, para prevenir los ataques de los piratas, ordena la construcción de un fuerte en Acapulco.

 

El ingeniero militar Adrián Boot, quien había intervenido en la edificación del Fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz, hizo el proyecto y llevó a cabo la edificación.

 

A los seis meses de haber iniciado la construcción, ya se habían terminado los baluartes; Los Caballeros del ReyEl Príncipe y El Duque, correspondientes a la banda de tierra.

 

Y estaban en construcción Los Caballeros de  GuadalcázarEl Marqués y los terraplenes, cuando un  terremoto afectó la obra. Se hicieron las reparaciones, y luego se levanta la  portada y el puente levadizo. Dos años más tarde el fuerte estaba terminado.

 

 

 

Se realizaron pruebas de artillería en las que las balas llegaban a la punta del grifo, cerrando el acceso a la bahía. Contaba con cuarteles, casa para el castellano, del condestable y una sala de armas. El Fortín Álvarez se construye como polvorín y alojo de municiones, en la parte alta de Acapulco.

 

En 1766 un terremoto causó daños al fuerte y en 1776, el ingeniero Miguel Constanzó propuso mejorar las defensas, pero es el ingeniero Ramón Panón quien diseña un nuevo pentágono defensivo para mejorar la fortaleza, ​cuya obra inicia en 1778.

 

Para 1783, la obra estaba concluida, con capacidad  para 2000 personas con víveres y agua potable para todo el año. Más tarde fue convento, hospital y cárcel.  En esa época se le llama fue Fuerte de San Carlos en honor de Carlos III, pero su nombre original permanece entre la  población.

 

 

 

 

Durante la Independencia, los rebeldes logran sitiar Acapulco, apoderándose de la plaza. Las fuerzas españolas se refugiaron en el fuerte, donde lograron resistir hasta el 16 de agosto de 1813, cuando se firmó un tratado de rendición entre José María Morelos y el comandante relista Pedro Antonio Vélez, defensor de la plaza de Acapulco. En abril de 1814, lo recupera el virreinato. Luego pasaría a ser parte del Primer Imperio Mexicano el 15 de octubre de 1821.

Exhibición

 

El discurso museístico abarca el conjunto de la historia de la región, inicia con los primeros pobladores mesoamericanos, para después seguir con la colonia, el comercio con el Oriente, la piratería en el Océano Pacífico, la lucha por la Independencia, y el siglo XIX y XX. La exposición se organiza en 13 salas:

1) Sala Introductoria: Aborda la política de defensa de la Corona española y la construcción del Fuerte de San Diego.

2) Sala Primeros Pobladores: Muestra los asentamientos prehispánicos de Acapulco y los grupos étnicos al momento de la Conquista.

3) Sala Conquista de los Mares del Sur: Enseña la importancia de la Nueva España detrás de la expansión de nuevos territorios.

 

4) Sala de Navegación: Aborda el descubrimiento de la ruta Acapulco-Manila-Acapulco, con el tornoviaje de Andrés de Urdaneta, así como la importancia del Galeón de Manila o Nao de China, embarcación autorizada por la Corona española para realizar el comercio entre sus colonias.

 

 

5) Comercio I y Comercio II: Salas dedicadas al intercambio comercial de la época.

 

 

6) Sala de Piratería: Aborda la piratería en las costas americanas, la diferencia entre piratas, bucaneros, filibusteros y corsarios.


7) Sala de la Cocina del Fuerte:  Cocina y espacio donde se realiza la celebración de la victoria de Morelos.

 

8) Sala de los Confines del Imperio: Muestra la transculturación que dio forma a la cultura de Filipinas.

9) Sala de la Capilla del Fuerte: Aborda cómo las acciones militares de la Corona de España eran, al mismo tiempo, medios para propagar la fe católica.

 

10) Sala de Independencia: Muestra el inicio y consumación de la Independencia y la importancia de las campañas de Morelos, y la hazaña de la toma de la fortaleza.


11) Sala Siglo XIX: Exhibe elementos relacionados con la instauración de la República, el gobierno y derrocamiento de Antonio López de Santa Anna por el general Juan Álvarez y las Leyes de Reforma, hasta el Segundo Imperio.

12) Sala Porfiriato y Sala Revolución: Muestra la vida de Porfirio Díaz a través de una ambientación de la época y los sucesos del movimiento armado, en particular sobre el general Silvestre G. Mariscal, revolucionario guerrerense.

13) Sala Acapulco Contemporáneo: Aborda la transformación del municipio de Acapulco tras la Revolución, desde la década de los años cuarenta a la fecha, que incluye sus perfiles turísticos y cinematográficos.

 

Ahora hay dos salas dedicadas a la comunidad afromexicana de Guerrero. 

Comentario

 

El fuerte del siglo XVIII en forma de pentágono, diseño del ingeniero Ramón Panón, es una buena muestra de la ingeniería militar de la época. El edificio, de arquitectura de gran calidad, cuenta con portada, puente levadizo, patio central y los terraplenes que dan acceso a la parte alta donde están los cañones. Es un edificio muy bello, que está bien conservado.

 

Las trece salas cuentan con objetos de gran valor, y tienen buena información. El diseño de la museografía es buena, y también la iluminación. Se requieren varias vistas, para poder leer el conjunto de los textos y ver con cuidado los objetos expuestos. Vale la pena el recorrido exterior del fuerte, para ver el conjunto de su arquitectura y la propuesta de la ingeniería militar.    

 

Maqueta del Fuerte de San Diego.