Rubén Aguilar Valenzuela
En el Museo Histórico de Acapulco. Fuerte San Diego, en Acapulco, Guerrero, el pasado 20 de febrero se presentó el libro Así funciona la comunicación gubernamental, del periodista guerrense Ricardo Castillo Díaz (Editorial Tirant Humanidades, México, 2025).
Las presentaciones y el intercambio con los asistentes estuvo coordinado por Alejandra Santoyo Serrano, coordinadora de la licenciatura en Ciencia Política del IEPA-IMA-UAGRO y participaron René Posselt Aguirre, coordinador general de Comunicación Social del Gobierno de Guerrero, el autor y el que escribe. Comparto con ustedes el prólogo que preparé para el libro:
"El supuesto fundamental del libro que tenemos en la mano, obra del periodista Ricardo Castillo Díaz, es que la comunicación de gobierno da lugar a una actividad profesional que debe ser realizada por profesionales. No hay lugar a la improvisación.
Está también presente la idea de que la teoría da sustento a la acción, pero que la acción interpela a la teoría. Se establece, entonces, el círculo virtuoso de la dialéctica entre teoría y práctica (praxis), donde de manera permanente una y otra se alimentan.
Castillo Díaz en el primer capítulo realiza un recorrido panorámico por los autores clásicos que a lo largo de los siglos han reflexionado sobre la política. De manera original establece la relación de lo que plantean estos pensadores con el campo de la comunicación del gobierno.
Analiza el pensamiento de tóricos, de filósofos de la política, como Maquiavelo, Montaigne, Locke, Rousseau, Hume, Madison y Tocqueville. Luego se adentra a la revisión de las concepciones de politólogos modernos como Giovanni Sartori, Karl Deutsch, Robert Dahl, Andreas Schedler, Guillermo O'Donnell y Luciano H. Elizalde.
El diálogo que Castillo Díaz establece con estos autores y la confrontación que hace de las posiciones de estos, da cuenta de la importancia que concede a la teoría como fundamento de la comunicación del gobierno, tarea compleja y apasionante.
De la fundamentación teórica del campo, Castillo Díaz pasa a proponer, desde su propia concepción, cómo funciona la comunicación gubernamental. A eso dedica el capítulo dos. De inicio, vuelve a la teoría y nos plantea la concepción de sistema político que sustenta David Easton.
La comunicación de gobierno ocurre siempre en el marco de un sistema político dado. Se requiere, es condición indispensable, conocerlo a profundidad, para poder comunicar al gobierno. No hacerlo implica el fracaso. En las sociedades mediáticas de hoy, la comunicación está a la base de la acción de gobierno. Comunicar es gobernar o gobernar es comunicar.
En este capítulo se adentra también al análisis de la Teoría de la Agenda Setting. Aquí surge el tema siempre a debate entre la opinión publicada y la opinión pública. Una no necesariamente conduce a la otra. Se puede todos los días ganar la Agenda Setting, pero no la opinión pública.
En ese horizonte, en el de la disputa diaria por la Agenda Setting, surge el tema de la estrategia de comunicación del gobierno. ¿Cómo estar presente en la agenda mediática de todos los días? ¿Para qué? Sin la gran estrategia y sin plan que la traduzca en acción, la comunicación del gobierno nunca tendrá dirección.
Castillo Díaz propone una serie de mecanismos para organizar y difundir la comunicación del gobierno. Hay consenso en torno a ellos. Entre más abiertos y públicos mejor. Estoy convencido que el más completo instrumento en una sociedad democrática es la existencia del portavoz del gobierno, que día a día da cuenta, de manera pública, del quehacer gubernamental y responde de manera puntual a los cuestionamientos de la prensa.
Subrayo que en el capítulo Castillo Díaz, con rigor, fundamenta las diversas propuestas prácticas a partir de la revisión de la elaboración teórica de autores que han trabajado los diversos temas a los que hace referencia. Mantiene la dialéctica permanente entre la teoría y la práctica.
En el capítulo tres, Castillo Díaz presenta los modelos de comunicación de los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y España. De manera particular desarrolla ampliamente la experiencia estadounidense. Ofrece una síntesis del desarrollo de la misma y los mecanismos que se utilizan, para organizar e implementar la comunicación del gobierno.
De los modelos del Reino Unido, Alemania y España subraya la importancia que estos dan a la transparencia y la rendición de cuentas. Para cada uno de estos casos presenta los mecanismos que utilizan las oficinas de comunicación de estos gobiernos, para realizar su trabajo.
En este mismo capítulo Castillo Díaz analiza de manera más puntual el caso de México. Lo divide en dos grandes partes. La comunicación del gobierno antes de la alternancia en 2000 y lo que ha ocurrido después de ella. De manera sintética ofrece una revisión histórica del desarrollo de la oficina de la presidencia encargada de la comunicación gubernamental, que incluye la relación entre los medios y el poder político.
Al analizar la comunicación del gobierno de la alternancia, Castillo Díaz pone un especial cuidado en plantear como se organizaba la oficina, que es una manera de señalar cómo se articulaba y operaba la estrategia. Destaca la innovación que fue la constitución de la Vocería Presidencial. Hace mención especial a la apertura del gobierno de la alternancia con los medios, que implicó un cambio sustantivo con el pasado.
Castillo Díaz termina su trabajo con veinte grandes conclusiones, que son más que una síntesis de lo que se aborda en los capítulos que estructuran el libro. Son, así lo entiendo, un conjunto de propuestas para desarrollar el trabajo de comunicación gubernamental en el marco de la dialéctica propia de la praxis.
En la construcción de este libro se hace evidente de parte del autor, que fue mi alumno en la Universidad Iberoamericana, y es mi amigo, una experiencia de vida que articula el ejercicio del periodismo por más de 30 años, haber coordinado una oficina de comunicación gubernamental, incursionar en la docencia universitaria y ser director de una agencia de noticias".