Rubén Aguilar Valenzuela 

 

 

El Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC - UNAM) presenta la exposición Mis caminos son terrestres, de la artista Marta Palau. La primera vez que Palau reflexionó conscientemente sobre la relación entre el arte y la magia fue al preparar la exposición Mis caminos son terrestres, que en 1985 se presentó en el Museo Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, título que da nombre a la presente muestra, que funciona como declaración de principios, desde un posicionamiento político-social hasta una cosmovisión espiritual.



Exposición

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta exposición, se organiza en colaboración entre el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC - UNAM) y el Museu Tàpies (MTà), Barcelona, con el apoyo del Centro Cultural de España en México, y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y del Institut Ramón Llull en Barcelona. La conceptualización y curaduría de Imma Prieto, directora del Museu Tàpies, y Amanda de la Garza.

 

Es la primera gran muestra a escala internacional tras el fallecimiento de la artista catalana - mexicana que ocurre en 2022, quien en 1941 se exilió en Tijuana, Baja California, con sus padres a raíz de la dictadura franquista. La exposición incluye dibujo, pintura y algunas de sus grandes instalaciones textiles. Estas obras se acompañan de objetos y materiales de su archivo personal y del Fondo Marta Palau del Centro de Documentación Arkheia, los cuales no habían sido expuestos hasta ahora.

 

La exposición se presentó primero en el Museu Tàpies, Barcelona, España, y esta reúne tres temas centrales en la obra de Palau: la migración, la memoria y la tierra. La simbología de sus piezas, a través de la representación del ojo, la mano y el pie, nos lleva a pensar las cosmologías del cielo, la tierra y las raíces. La finitud del cuerpo físico deja un rastro que interpela a una memoria que lo traspasa para instalarse en la memoria de los imaginarios colectivos.

 

En la exposición se ven sus fetiches, las Naualli, que hacen referencia a la "mujer protectora", "mujer de visión" o "mujer de poder": Naualli-Mano poderosa (2005); Doble muro (2006), que representa la figura de una persona migrante muerta rodeada de siete escaleras a ambos lados; figuras humanas realizadas con pies de raíces y cabezas de caparazón de armadillo, como Guerrero caído (1999); o la instalación con pies de cerámica que apuntan a los rastros de los movimientos de personas en Nómadas II (1998).

 

 

 

 

 

 

Pionera de la escultura textil en Latinoamérica

 

La relación de Palau con el textil se origina por el contacto con ciertas tradiciones ancestrales del continente americano. Ella viaja a Cataluña en 1968 y su aprendizaje junto a Josep Grau-Garriga, maestro textil que había colaborado con Joan Miró y Antoni Tàpies, entre otros, sería decisivo para profundizar en la técnica del tapiz en ese viaje de descubrimiento de la tierra de sus ancestros, donde ella había nacido y con la que tenía una poderosa conexión.

En la muestra se exhiben dos obras clave en la trayectoria de la artista: Cascada (1978) e Ilerda V (1973), un tapiz tejido en telar que lleva el nombre romano de la ciudad de Lleida, a la que Palau vinculaba su interés por este soporte: "Yo empiezo con los materiales; una vez tengo los materiales, ellos me van diciendo cómo (...) Tiene que ver con mis orígenes. Yo nací en un pueblecito de campesinos, Albesa, y la tierra es lo más importante, la tierra es sagrada. El tapiz me llegó por ahí".

 

Palau trabajó con una gran cantidad de medios, desde la gráfica y la pintura hasta la cerámica y la instalación, pero su obra se reconoce principalmente como pionera del arte de la escultura textil en Latinoamérica, donde destaca su interés por la materialidad de fibras naturales y los campos de la magia indígena y europea, así como su orientación anticolonial.

 

 

 

 

 

 

 

Fondo Marta Palau

 

En 2025, el Fondo Marta Palau se integra formalmente a la Colección Documental del MUAC - UNAM, resguardada por el Centro de Documentación Arkheia, gracias a la donación de los hijos de la artista, Marta y Alberto Gassol Palau. Este incluye fotografías, correspondencia, proyectos artísticos, apuntes, catálogos que registran la trayectoria de la artista a través de su participación en exposiciones nacionales e internacionales, documentación administrativa, recortes hemerográficos, revistas y libros.

 

El fondo es fundamental para el estudio de la práctica de la artista a través del uso de materiales como el tapiz, el grabado y la escultura, así como de su investigación sobre temas como el cuerpo, la identidad, la magia y el poder femenino. Parte de este acervo se exhibe en esta exposición.

 

Artista

 

 

 

 

 

 

 

Autorretrato

 

 

 

 

 

 

 

 

Marta Palau i Bosch (Albesa, España, 17 de julio de 1934 - Ciudad de México, México, 12 de agosto de 2022) Se nacionalizó mexicana. Hija de padres catalanes exiliados durante el franquismo, comenzó a vivir en México desde 1940. De 1955 a 1965 estudia en "La Esmeralda" del INBA. Viajó a California y Barcelona para especializarse en la técnica del tapiz. En la San Diego State University fue alumna de Paul Lingren y en Barcelona de Josep Grau-Garriga.

 

En 1968 fue miembro fundador del Salón Independiente, un proyecto artístico colectivo en reacción a la convocatoria del INBA a la "Exposición Solar", como evento paralelo a los Juegos Olímpicos, en el contexto de la represión del movimiento estudiantil. Entre los participantes: Helen Escobedo, Lilia Carrillo, Gilberto Aceves Navarro, Kazuya Sakai, Manuel Felguérez, Vicente Rojo, Fernando García Ponce, Brian Nissen y Arnaldo Coen.

 

​De 1973 a 1976, fue coordinadora del Centro de Arte Moderno de Guadalajara, Jalisco. A principios de la década de 1980 desarrolló un taller experimental en La Habana, Cuba. En 1981, realiza un homenaje a Lázaro Cárdenas del Río, en Jiquilpan, Michoacán, como agradecimiento al trabajo realizado por el presidente de acoger refugiados del bando republicano en México tras la guerra civil española.

 

Desde 1982 organizó el Salón Michoacano del Textil en Miniatura con el apoyo del gobernador Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. En México, entre otros lugares expuso en el Palacio de Bellas Artes en 1974, 1985 y 2012. Participó en exposiciones en diversos países de América Latina, Europa y en Estados Unidos.

 

En 2010, fue ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes. A más de artista fue gestora cultural, y creó plataformas para apoyar el arte y a los artistas en México. El trabajo de Palau tuvo una presencia importante en museos y galerías en México, además de recibir un amplio reconocimiento en algunos de los grandes eventos artísticos de Sudamérica, como la Bienal de São Paulo y la Bienal de La Habana, entre otros muchos. A lo largo de su vida residió en Tijuana, Baja California, y en la Ciudad de México.

 

 

 

 

 

 

 

Comentario

 

 

 

 

 

 

 

 

"El trabajo de Marta Palau se presenta como un híbrido entre su propia experiencia vital y sus intereses o necesidades en relación con el mundo. Un mundo heredado, de saberes ancestrales, por un lado, y otro en el que vive, unión de experiencias propias y ajenas, pero colectivas. Para ella todo es una suma de conocimientos y de gestos de resistencia ante las derivas que está tomando el ser humano y sus sociedades", comenta Imma Prieto, directora del Museu Tàpies, Barcelona, España, quien curó la exposición.

 

Para Palau, el arte nos conecta con lo humano, que entiende como naturaleza e historia, que están en diálogo, que toma forma, a partir de la realidad de la tierra y el cuerpo, que también entiende desde su contrario: vida y muerte. Tierra y cuerpo son materia de exilio y enfermedad, pero también de fertilidad, vida y transformación.

 

 

 

 

 

 

 

 

Así, en la exposición se hacen patentes los ejes que cohabitan desde sus contrarios: la idea de la tierra vinculada al exilio y a la acogida, entendida como herida y cicatriz; y la idea del cuerpo, que representa el dolor del migrante y la pérdida, pero también la sanación y la posibilidad de generar vida.

En Palau, todo pasa por el tamiz de su propia biografía, donde su condición de migrante - exilada resulta fundamental, una experiencia que, además, se expande y continúa vigente a través de los conflictos que caracterizan a nuestra contemporaneidad, así como de sus posibilidades de transformación.

 

La exposición, muy bien puesta, permite ver las distintas expresiones que trabajó Palau, que incluyen la pintura, la escultura, el tapiz, el tejido, las instalaciones, y el uso de materiales naturales como la tierra y fibras naturales. Ella fue una gran organizadora, gestora cultural y creadora de festivales. Disfruté mucho la exposición, alguna vez platiqué con Marta Palau en el marco de la campaña por la presidencia de Cuauhtémoc Cárdenas, en 1994. Palau era buena amiga de Celeste Batel, la compañera de Cárdenas. 

 

 

 

 

 

 

 

Hojas de maíz pintadas