Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

 

El Museo Católico se encuentra a las afueras de la ciudad de Bagamoyo en Tanzania.

 

Historia

 

El Museo Católico la funda el sacerdote Frist Versteijnen (1930-1992) de la Congregación de los Padres del Espíritu Santo, y se abre al público en 2001.

 

Edificio

 

El edificio que aloja el museo es un buen ejemplo de arquitectura colonial de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Todo es de madera.

Tiene dos pisos y en los dos hay galerías cubiertas en los cuatro lados. Al segundo nivel se asciende por una esclera exterior también de madera. Al frente del edificio hay un jardín.

Hoy los religiosos de la Congregación de los Padres del Espíritu Santo, viven en un edificio muy cerca de donde está el museo. Y aquí está también la catedral un edificio construido entre 1909-1947 de planta basilical.

 

 

 

 

Exhibición

 

 

 

 

El museo se centra en la evangelización de la Iglesia católica en lo que ahora es Tanzania. La exposición se organiza en tres salas, que con documentos, fotografías, objetos, y explicaciones en mamparas desarrolla el tema. Una síntesis del guion museográfico sería la siguiente:

La primera evangelización cristiana en Tanzania la llevaron a cabo misioneros agustinos portugueses que en 1499 llegaron con Vasco da Gama a Zanzíbar. Aquí fundaron un convento, pero se limitaron a la asistencia religiosa de los cristianos europeos. La misión siempre tuvo la oposición de los musulmanes árabes y terminó en 1698 con la conquista de la isla por los árabes de Omán.

 

Ya en el siglo XIX, la segunda evangelización, tuvo más éxito y estuvo a de tres congregaciones religiosas: los Padres del Espíritu Santo, los Padres Blancos y los monjes benedictinos.

Los Padres del Espíritu Santo, bajo la dirección del padre Antoine Horner, fueron los primeros en llegar a Zanzíbar en 1863, y luego se dirigieron a la Tanzania continental, en específico a Bagamoyo, donde en 1868, abrieron aldeas con esclavos liberados por los británicos de manos de esclavistas árabes. En su labor evangelizadora, esta congregación llegó al norte, hasta las laderas del monte Kilimanjaro.

A lo largo del siglo XIX, en el Africa del Este se vendieron 1 487 000 esclavos. El 50% se quedó en Africa, para trabajar en las plantaciones de especies, arroz, caña de azúcar y el tráfico de los colmillos de marfil. El otro 50% fue a los países árabes; Persia, India, Sudáfrica, Reunión y Mauritania.

 

 

Comentario

 

 

 

 

El edifico que aloja el museo es de buena y bella arquitectura. Todo es de madera. El museo está dedicado al trabajo de evangelización de la Iglesia católica y de las congregaciones que han realizado una labor misional en esta región de África.

La información que se ofrece es valiosa, para darse una idea del proceso de la introducción del cristianismo en la región y la historia de estas organizaciones religiosas en su estrategia pastoral. La museografía es modesta y requiere de renovación. Los objetos y documentos que se muestran tienen, sobre todo, un valor histórico.