Rubén Aguilar Valenzuela

 El Museo del Comercio de Esclavos de África del Este: 1800 – 1909 está en el Centro histórico de Zanzíbar, Tanzania, que en 2000 fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

 

Historia

 

El Museo del Comercio de Esclavos de África del Este: 1800 – 1909 se inauguró en 2016 en lo que fue el Hospital Santa Mónica, construido y atendido por los Iglesia Anglicana.

 

Espacios

 

El museo está en el amplio terreno que aloja tres espacios; el Hospital Santa Mónica, de principios del siglo XX donde está el museo, los sótanos, y la escultura del memorial.

 

Exhibición

La información que ofrecen las salas a través de grandes paneles es la que se resume a continuación:

Zanzíbar fue el principal centro de venta de esclavos de África Oriental. Se calcula que entre los siglos XV y XIX cerca de 15 000 000 de esclavos aquí se vendieron y luego se los llevaron a distintos lugares en África y otros continentes. Los años más intensos del negocio de la venta de esclavos ocurrió entre 1832 y 1873, cuando cerca de 600 000 personas que fueron vendidas como esclavos.

Los esclavos que se vendían en Zanzíbar provenían de una amplia región de África continental situada entre los lagos Malawi, Tanganica y el Victoria. Provenían de culturas, tradiciones y lenguas muy diferentes. Eran de grupos tribales diversos que, muchas veces, se enfrentaban entre ellos en busca de tierras para alimentar a su ganado y para ganar poder.

 

Los esclavos eran trasladados hacia Oriente Medio por comerciantes indios, árabes y europeos. En el siglo XIX se construyó una ruta comercial donde los grandes grupos de portadores aprovechaban para conseguir marfil, ocupar territorio y desplazar los grupos tribales cuando podían.

 

La creciente demanda de mano de obra esclava hacia otros continentes provocó que muchas tribus locales se enfrentaran entre ellas con el objetivo premeditado de capturar las personas del otro grupo, convertirlos en esclavos y venderlos a las grandes caravanas que los llevaban hacia una isla llamada Zanzíbar, el punto de salida de los exploradores hacia el interior del continente y el punto de llegada de los esclavos hacia el exterior.

Los esclavos eran llevados en grandes caravanas hacia la costa este del continente, en un trayecto que podía durar muchos días sin comida ni agua, en unas condiciones infrahumanas. Caminaban encadenados y muchos morían por el camino antes de ser trasladados en barco hacia Zanzíbar desde la ruta de Kilwa, Bagamayo y Pangani. Muchos de los esclavos eran familias enteras de hombres y mujeres.

En el trayecto algunos esclavos eran vendidos en pequeños mercados regionales que se creaban durante el viaje hacia Zanzíbar, y entonces eran transportados en otra caravana de portadores, provocando así un nuevo negocio lucrativo también en el interior de África entre pequeños comerciantes.

 

 

 

Cuando más se entraba en el interior del continente, más baratos eran los esclavos; lo que causó una expansión de las rutas de esclavos hacia el interior del continente debido al incremento de la demanda para la mano de obra esclava durante el siglo XIX y la búsqueda de mejores precios.

En la mitad del siglo XXI, los esclavos también se utilizaron en África para trabajar en los campos agrícolas del continente o como portadores de marfil y los materiales que se comercializaban en las distintas rutas. El siglo XIX, Zanzíbar era el principal exportador de marfil del mundo que iba destinado principalmente a la ciudad de Connecticut, Estados Unidos.

Cuando los esclavos llegaban a Zanzíbar, la primera parada era la Casa de las Aduanas, donde cada propietario tenía que pagar una tasa por cada esclavo que llevaba. Después, los esclavos eran llevados hacia el mercado donde eran preparados, expuestos y vendidos en las subastas que se realizaban entre los comerciales de este negocio expoliador.

Thomas Smee, comandante del barco de investigación británico Ternate, describe el 1811: «El show comienza alrededor de las 4 de la tarde. Los esclavos salen preparados con sus pieles limpias y untadas con aceite de nuez de cacao, sus caras pintadas de rojo con líneas blancas y las manos, la nariz, las orejas y los pies decorados con brazaletes y anillos de oro y plata.

Al inicio de la fila, formada por ambos sexos y clasificados por edad -en edades comprendidas entre 6 y 60 años- y de menor a mayor estatura, camina la persona propietaria de aquellos esclavos acompañada de dos esclavos domésticos que hacen de guardia.

Cuando comienza la procesión de los esclavos alrededor del mercado, al mínimo interés de algún espectador, la feria se detiene y comienza el proceso de examinación del esclavo interesado: comprueba que no hay ningún «defecto» en el habla, el oído y sus extremidades; que no tiene ninguna enfermedad palpable; y examina la boca, los dientes y todas las partes del cuerpo...»

El precio de los esclavos variaba según su condición. Los esclavos de más edad tenían un precio muy bajo ya que se esperaba una vida corta para ellos. Entre las mujeres esclavas, los precios más altos eran por aquellas que trabajaban en el hogar. Los más débiles eran vendidos a un precio irrisorio; mientras que los más fuertes (azotados en público para ver si aguantaban los golpes y no se quejaban) eran vendidos a un precio más elevado.

En el mercado de los esclavos asistían mercaderes, comerciales, ciudadanos y empresarios que provenían del Golfo Árabe, de India, de las islas del océano índico, de Europa y de Zanzíbar mismo que compraban los esclavos para llevar a cabo las pesadas tareas agrícolas de la producción de clave, una especie muy utilizada en la cocina de todo el mundo y en rápida expansión durante la segunda mitad del siglo XIX.

Zanzíbar se convirtió en el mayor productor mundial de clave cultivando grandes extensiones de terreno de esta especie y utilizando la fuerza física de los esclavos. Hay una relación simultánea entre el crecimiento de cultivos de clave y la llegada de más esclavos en la isla que explican la importancia de esta especie en la historia de Zanzíbar.

Uno de los mercaderes de esclavos más importantes de Zanzíbar fue Tippu Tip (1837-1905). Hijo de un comercial swahili de la ruta comercial hacia el interior del continente y de una mujer omaní miembro de la clase acomodada de Zanzíbar, controlaba un amplio territorio en África Oriental y Central.

Durante el final del siglo XIX, Tippu Tip estableció uno de los monopolios más importantes de venta y compra de marfil, lo que lo convirtió en uno de los hombres más poderosos de Zanzíbar. Cuando murió en 1905, se calcula que tenía alrededor de 10 000 esclavos trabajando para él y para sus negocios.

Algunos misioneros y  exploradores europeos, como David Livingstone, presionaron al Imperio Británico  para detener esta práctica que ellos mismos habían iniciado en el Atlántico  desde mediados del siglo XVI. A partir de diferentes presiones de comandantes  británicos como John Kirk sobre el sultán Barghash, la esclavitud fue abolida  en 1873 y todos los mercados de esclavos fueron cerrados.

 

 

 

El transporte de esclavos se convirtió en ilegal, y muchos comerciales siguieron involucrados en la venta de esclavos hasta 1909 cuando se abolió por completo la esclavitud otorgándoles la libertad. En los hechos, con todo, estas personas no tenías más opción que continuar trabajando para sus anteriores dueños.

 

 

Sótanos

 

 

 

Estancias subterráneas donde los esclavos estaba antes de la subasta. Se agrupaban hasta 50 personas, en un espacio diseñado para menos personas. A la entrada de estas cámaras un cartel dice: "Durante la trata de esclavos, estas dos salas subterráneas se utilizaban para albergar a los esclavos antes de llevarlos al mercado para ser subastados. En la parte superior había una pequeña cabaña y había un gran agujero que se usaba como entrada a las cámaras de los esclavos. Los esclavos eran mantenidos en condiciones terribles, muchos morían por asfixia y hambre".

 

 

Memorial

 

 

 

En los terrenos del mercado de esclavos se levanta una escultura enterrada con cuatro esclavos encadenado y uno que no lo está, que representa a quien trabajaba para los esclavistas. Es una obra en bronce realizada en 1998 por la escultora sueca Clara Sörnäs. Es una buena pieza.

 

 

 

Comentario

 

El Museo del Comercio de Esclavos de África del Este: 1800 – 1909 se encuentra en lo que fue el Hospital Santa Mónica, construido y atendido por los Iglesia Anglicana. El museo ofrece abundante información sobre cómo funcionó el mercado de esclavos en África con sus diferentes etapas, y también cómo inicia el proceso que pone fin a la esclavitud.

Hay mucha información que para mí era nueva como el funcionamiento del mercado de esclavos a cargo de comerciantes árabes que los llevaban a Omán, Yemen o Seychelles, entre otros países de esa región. Y el marcado de esclavos al interior de la propia África, comprado para trabajar en las grandes plantaciones y en el trasiego de los cuernos de marfil.  

 

 

 

La museografía es buena, la información que se ofrece toda esta en láminas o paneles, y también hay textos con los que se pueden recorrer las salas. Si se quiere leer todo que se ofrece se necesitan dos o tres días, para hacerlo bien. En los paneles hay también fotografías y dibujos.