Rubén Aguilar Valenzuela 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la Sala Duca de Montalto, del Palacio Real de Palermo, en Palermo, Sicilia, Italia, se presenta la exposición: Elliott Erwitt.  

Edificio

 

En el Palacio Real de Palermo, la exposición de Elliott Erwitt se aloja en la Sala Duca de Montalto, pintada con frescos durante la primera mitad del siglo XVII por los artistas de la época Pietro Novelli, Gerardo Astorino y Vincenzo La Barbera, entre otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Exposición

 

La Fundación Federico II, con el patrocinio del Ministerio de Cultura y del Consulado General de los Estados Unidos de América en Nápoles, organizan la exposición Elliott Erwitt, la primera de este fotógrafo que se monta en Sicilia. La curaduría es de Biba Giacchetti, una de las principales conocedoras del trabajo de Erwitt, y Gabriele Accornero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se exponen 190 fotografías icónicas de Elliott Erwitt. Están las series ICONS, Kolor, Family, Self Portrait y famosas fotos de personajes como Marilyn Monroe, John F. Kennedy, Che Guevara, Fidel Castro, Muhammad Ali, Sophia Loren, Humphrey Bogart, Jacqueline Kennedy, Richard Nixon, Nikita Khrushchev, Joe Frazier y también de gente de la calle, de animales y de diversos objetos.

 

La curadora de la exposición, Biba Giacchetti, dice: "Elliott Erwitt no fue solo un fotógrafo, sino un narrador visual sin igual, capaz de transformar el instante en historia, lo cotidiano en arte, la ironía en poesía. Sus imágenes evocan en quien las observa, emociones que se mueven en diferentes registros, desde la conmoción hasta la sonrisa, hasta la diversión más espontánea. Desapareció en noviembre de 2023 a la edad de 95 años, nos dejó un inmenso legado: un archivo de fotografías que atraviesan épocas, culturas y sentimientos con un lenguaje universal, invitándonos a mirar el mundo con más indulgencia y asombro, poniéndose siempre a nuestro lado en esa profunda ligereza que él mismo definió "El arte de la observación".

 

Y la otra curadora, Gabriele Accornero, afirma que "Elliott Erwitt es, como sus fotografías: irónico, enigmático, esquivo, aéreo. Detrás de todo esto se percibe una gran personalidad y una aguda inteligencia, casi desconcertantes. El valor artístico de la obra de Erwitt parece alcanzarse casi incidentalmente, nunca se persigue y quizás por eso se centra tan a menudo. A Erwitt no le convienen los estériles esquemas de lectura prestados de la Historia del Arte, él solo se preocupa por hacer buenas fotografías; las fotografías de Erwitt son generalmente ligeras, despreocupadas, brillantes. Pero eso no quita que algunas imágenes aparezcan como carteles".

 

 

En el recorrido de la exposición se pueden ver fotografías que son representativas de nuestra sociedad, que refieren a un tiempo y a un lugar, pero son capaces de trascender esos límites, para convertirlas en imágenes que valen para todos los tiempos.

 

El trabajo de Erwitt es el de un observador antropológico, que registra, desde su propia óptica, la realidad. Son fotografías que invitan a hacer un alto y reflexionar sobre el presente, y el pasado, que en esas imágenes permanece y no se va, se mantiene, y se hace parte del presente y también del futuro por venir. Está ahí, el poder de la imagen.

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Elliott Erwitt nació en París en 1928 en el seno de una familia de emigrantes rusos. Pasó los primeros años de su infancia en Milán, para luego mudarse a Francia cuando tiene 10 años. En 1939 la familia se traslada a los Estados Unidos: primero a Nueva York, y dos años después a Los Ángeles.

 

Durante sus años de instituto en Hollywood High School, Erwitt trabaja en un laboratorio fotográfico que realiza impresiones autografiadas para los fans de las estrellas de Hollywood. Su gran oportunidad llega gracias a los encuentros, durante sus estancias en Nueva York en busca de trabajo, con figuras como Edward Steichen, Robert Capa y Roy Stryker. Impresionados por su talento, se convierten en sus mentores.

 

En 1949 Erwitt regresa a Europa, donde viaja y fotografía rostros y realidades entre Italia y Francia, iniciando así su carrera profesional. En 1951, después de ser reclutado en el U.S. Ejército, continuó colaborando con varias publicaciones y también trabajó para el Ejército, moviéndose entre Nueva Jersey, Alemania y Francia.

 

Dado de alta en 1953, Robert Capa, miembro fundador de Magnum Photos, lo invita para unirse a la agencia como miembro. Erwitt se convertiría más tarde en presidente de Magnum por tres mandatos a partir de 1968.

 

Considerado uno de los mejores fotógrafos de todos los tiempos, Erwitt dejó una marca indeleble con sus libros, reportajes, ilustraciones y campañas publicitarias, publicados y apreciados en todo el mundo por más de cuarenta años. Falleció a los 95 años, el 29 de noviembre de 2023, en su casa de Nueva York.

Comentario

 

 

Elliott Erwitt, dijo: "Las ideas, por muy interesantes que sean en la conversación y la seducción, tienen poco que ver con la fotografía. La fotografía es el momento, la síntesis de una situación, el instante en el que todo encaja. Es el ideal esquivo". Y esa experiencia nos permite vivir en esta exposición.

En el recorrido de la misma vemos retratos icónicos de personajes reconocidos a nivel internacional, pero también a los hombres y mujeres de la calle, los paisajes urbanos, y situaciones que llaman la atención y que no pasan desapercibidas a la mirada del fotógrafo que también es artista.

 

Vemos imágenes, que como los cuadros de los grandes pintores, han quedado para siempre como son las fotografías de Marilyn Monroe, bellas y espontáneas; las de Jacqueline Kennedy, que reflejan su dolor; las de los revolucionarios, el Che Guevara y Fidel Castro; la de los políticos como John F. Kennedy, Richard Nixon y Nikita Khrushchev; la de deportistas como Joe Frazier y Muhammad Ali.

 

En las imágenes de Ewitt hay momentos de profunda tensión y carga emocional, y también de cercanía e intimidad. Momentos fugaces, que duran unos segundos, pero que Erwitt, con su inmensa sensibilidad, los registra, los capta, y los llena de luz y también de belleza. Lo hace que duren para siempre.

 

 

 

La curadora de la exposición, Biba Giachìchetti, así define a Erwitt y su trabajo: "Lo que hace único a Erwitt es su capacidad de entrelazar emociones e inteligencia, haciéndonos reír y conmover, sorprendiéndonos con su ironía y su capacidad para captar el sentido profundo de la existencia. Inmortalizó lo absurdo y lo surrealista con una mirada aguda y ligera (...)".

 

Y añade que "Elliott fue todo esto: un maestro de la fotografía, un intérprete de la comedia humana, un artista que dejó una huella indeleble en la historia de la imagen: un viaje entre la ironía, la ternura, la profundidad y la ligereza, tal como su arte supo contar. Un hombre capaz de transformar el instante en historia, lo cotidiano en arte, la ironía en poesía. Bienvenidos al mundo de este gran auto".

 

 

 

Sybille y yo disfrutamos mucho la exposición, cada uno por su cuenta la recorrió, y volvimos a ver tramos de la misma que nos interesó o gustó. Coincido con la curadora, Gabriele Accornero, cuando afirma que el trabajo de Erwitt es "una gran fotografía, capaz de sintetizar en un rectángulo fenómenos de enorme alcance en el plano social y humano". Es una exposición extraordinaria, y un gran homenaje a Elliott Erwitt.