Rubén Aguilar Valenzuela 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Exposición

 

El Museo Jumex presenta Gabriel de la Mora: La Petite Mort que es una exposición temática con 87 obras que muestran el trabajo de Gabriel de la Mora (Ciudad de México, 1968) en sus últimos 20 años. La curaduría es de Tobías Ostrander y su idea ha sido "abrir preguntas sobre qué tipo de obsesiones hay detrás de la obra, tratando de confundir o mezclar el placer estético con el placer erótico". Así, la muestra se centra en los impulsos y deseos inconscientes que han sido un tema constante en el trabajo del artista.

 

La exposición hace relación a dos preocupaciones: la de la muerte en sí misma y la del placer sexual extático, en francés el título de la muestra significa "la muerte pequeña", sinónimo del orgasmo. Y se guía por estos caminos y los sentidos asociados con la pérdida y el abandono, los cuales recorren la práctica del artista. La exposición se organiza a partir de seis núcleos de obras que se relacionan con: el cuerpo; la borradura; el calor; el filo del deseo; el tacto; y el placer del espectador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De la Mora transforma los materiales con los que trabaja, para crear objetos que se convierten en obras de arte con superficies que seducen y llaman la atención, que invitan a ser tocadas y acaricidas. Los procesos que asume para crear sus obras pueden ser de gran complejidad, como la cuidadosa disección y montaje de alas de mariposa o cabello humano en composiciones geométricas; o la minuciosa recuperación de techos históricos y desgastados sobre lienzo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y también pueden ser el resultado de las fuerzas elementales como el fuego o el agua, que reaccionan y erosionan pinturas, grabados y papeles hasta el límite de la degradación, que ofrecen una nueva visión y realidad de algo que antes era de otra forma. La naturaleza actúa.

 

De la Mora, afirma, con relación al título de la exposición, que "el orgasmo es el único instante en el que un ser humano no piensa. Es un segundo donde el tiempo también se extiende a algo mucho más prolongado". Es una analogía entre los dos tipos de muerte.

 

Al artista sorprende que un ser humano pueda morir antes de haber nacido, como le ocurrió a su hermana, que falleció en el vientre de su madre antes de ver la luz. Y lo mismo sucede a la inversa, cuando objetos que ya murieron, al dejar de cumplir la función para la que habían sido creados, cobran una nueva vida a través de su manipulación. Y afirma que "para muchos la muerte es el final de algo, para mí es el inicio. Me gusta cómo una obra puede ser creada 130 años antes de que yo naciera". Y esa misma obra, ya muerta, después es transformada en un nuevo objeto que tiene valor en sí mismo.

Memoria I 

 

En la exposición se puede ver la impresión en 3D de 17 cráneos humanos, de sus familiares, a partir de tomografías de los miembros biológicos.

 

La serie de papeles quemados marca el inicio de una nueva manera de trabajar y producir obras de arte. "Yo iniciaba una acción y todo lo demás ocurría al azar. Empecé a ver con los restauradores cuáles son las condiciones propicias para el arte. Si estamos invirtiendo tantos recursos en mantener algo en ciertas condiciones, ¿qué pasa si hacemos exactamente lo opuesto? Si tenemos que controlar la humedad, vamos a exponerlo al granizo, a la lluvia, a la ceniza del volcán Popocatépetl, y ver qué sucede", y añade que "los resultados fueron extraordinarios".

Telas de bocinas

Mariposas

 

Gabriel de la Mora

 

 

Gabriel de la Mora, nace en la Ciudad de México en 1968, donde reside y trabaja. Obtiene la Licenciatura en Arquitectura, Universidad Anáhuac del Norte, Ciudad de México, México (1987-1991), la Maestría en Fotografía y Video, Pratt Institute, Nueva York, Estados Unidos NY (2001-2003) y hace una residencia, École Régionale des Beaux-Arts Saint-Étienne, Saint-Étienne, Francia (2006).

 

Su primera exposición individual fue en 1996 en el Museo Regional de Historia, Colima, México, y la más reciente en 2025 en el Museo Jumex. Y su primera exposición colectiva fue en 1997 en el Museo de Arte Moderno, Ciudad de México, México, y la más reciente en 2024 en el Museo de Arte Contemporáneo (MUAC), UNAM, Ciudad de México, México.

 

Ha expuesto en museos y galerías de México, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Arabia Saudita, Brasil, Colombia. Su obra está presente en colecciones permanentes de museos de México, Estados Unidos, España, Colombia y Argentina. Ha tenido premios y reconocimientos a su trabajo en México y Estados Unidos.

Comentario

 

 

Las 87 obras que se muestran están hechas en los más diversos materiales como restos humanos, cabellos, telas, fragmentos de plafones antiguos, suelas de zapatos, pantallas de altavoces, papeles quemados, pedazos de obsidiana, cáscaras de huevo, y alas de mariposas. El artista trabaja sobre esos materiales, buena parte de ellos deshechos, otros que ha encontrado y recolecta, y los transforma en nuevos objetos de enorme belleza, que se convierten en obras de arte. Son obras abstractas de gran rigor conceptual y complejidad técnica. Hay también óleos y mosaicos y una estructura de luz neón.

 

 

La exposición me sorprendió y me gustó mucho. Me identifiqué con la propuesta y el resultado de la misma a través de las obras. En alguna ocasión ya había visto el trabajo de Gabriel de la Mora, pero adquiere otra dimensión apreciarlo en su conjunto. Su concepción de transformar lo que ya existe, a la manera de una economía circular, hacer un arte circular, es poderosa y permite la elaboración de obras únicas, irrepetibles, y muy originales. 

 

 

La curaduría de Tobías Ostrander permite hacer un recorrido por los últimos 20 años del trabajo de Gabriel de la Mora, que dé cuenta de su propuesta creativa, y de la concepción que está a la base de la misma a través de una amplia selección de obras de estilo, formato y técnica muy distintas. Gocé la visita, que pude hacer con mucho cuidado.