Rubén Aguilar Valenzuela

 

Historia

 

En 1591, en el actual Nío, Sinaloa, llegan al lugar los padres de la Compañía de Jesús, Martín Pérez y Gonzalo de Tapia que ya se encuentran con indios bautizados por sacerdotes que acompañaron a la expedición de Francisco de Ibarra en 1564. En 1595 se establece la primera misión, la de San Ignacio de Loyola, que estuvo en un lugar muy cercano al actual Pueblo Viejo, que se movió para alejarlo de las inundaciones del río. Hay ruinas de esa primera misión.

La segunda misión se inicia en 1758 y la obra iba muy avanzada cuando vino una crecida del río y una inundación inesperada que obligó a suspender los trabajos. La construcción que hoy se ve es precisamente esta, que nunca se terminó porque en 1767 ocurre la supresión de la Compañía de Jesús, de los reinos de la corona de España.

En 1760 Pedro Tamarón y Romeral visita Nío y de la iglesia dice:  "se comenzó la iglesia de tres naves, toda de ladrillo y bóvedas con dos capillas, y estando levantadas las paredes y arquerías y cerradas tres bóvedas y dos medias naranjas en las capillas, creció tan espantosamente el río que, dañando los cimientos, hizo falsear toda la obra, viniéndose al suelo las bóvedas, desplomándose las paredes, a excepción de las que forman las capillas que hasta hoy subsisten con sus medias naranjas.  Por esto y haber continuado los aluviones, se está mudando a el pueblo a paraje más alto, y allí en nueva iglesia se comienzan aprovechar los materiales de la arruinada".

Iglesia

 

- Exterior

 

Se conserva buena parte de la portada con un arco de medio punto en la piedra angular una imagen de la Virgen de Guadalupe. La portada es de cantera y las columnas y el arco están acanalados. Los capiteles son de estilo toscano. A los lados dobles pilastras lisas. Hay también vestigios de los arcos de las entradas laterales. Existen parte de los muros de la iglesia. 

 

- Interior   

La planta es de cruz latina, con brazos pequeños. Iba a tener un crucero, que seguramente tendía tambor, cúpula y pechinas. Se conserva una escultura en piedra de san Ignacio de Loyola, que muy probablemente estaría en un nicho de la portada principal.   

Comentario

 

El recorrido lo hicimos cuando ya estaba por caer la tarde, por eso las fotografías se ven oscuras. La construcción me recuerda a las de las Reducciones del Paraguay. Es una obra barroca de mitad del siglo XVIII.

 

Los restos permiten apreciar el diseño arquitectónico de la iglesia con tres portadas barrocas de cantera, la principal y dos laterales. Se puede ver la estructura de las dos capillas al interior de la iglesia. Una mucho más que la otra.

 

En 1760, Pedro Tamarón y Romeral da cuenta de lo que se llevaba construido, pero por una crecida del río, no esperada en esas dimensiones, se paró la obra. Es la construcción que ahora vemos. De la primera construcción hay algunos vestigios.