Juan Carlos Henríquez, S.J.
En el Centro de Exploración y Pensamiento Crítico (CEX), Espacio Cultural de la Universidad Iberoamericana, en la alcaldía de San Ángel, Ciudad de México, se presentó la exposición Sísifo: Escultura – Instalación de Juan Carlos Henríquez.
De ella el rector de la Ibero, el jesuita Luis Arriaga, dice que la "serie escultórica de Juan Carlos Henríquez, S.J., ofrece una reinterpretación del mito (Sísifo) atendiendo a esa tensión entre ley y esperanza, carga y deseo, rechazo y acogida, solidez y volatilidad, y encuentra en ese vaivén aquello que da forma a la condición humana".
Y que "las piezas aquí reunidas son al tiempo, metáfora de la inagotable voluntad de vivir del ser humano, que persiste a pesar de la irresolubilidad de su conflicto y de lo insoportable que pudiera ser a veces la carga, y metáfora del deseo en su expresión más primigenia e irrenunciable".
El rector considera que la obra artística "refleja, además, su vocación jesuita, pues san Ignacio de Loyola en sus Ejercicios espirituales instruía a no sólo resistir al adversario, sino a vencerlo, lo que en términos contemporáneos tendríamos que resignificar como un llamado a la resiliencia frente a la dificultad y la desesperanza".
Y esta "colección de escultura e instalación transitable da forma plástica a esa lucha al interior de toda persona, en la permanente pugna por defender la vida concreta y presente de todo aquello que la amenaza. Nos encontramos ante obras realizadas con materiales de peculiar dureza, como el concreto o el bronce, que evocan esa resiliencia, al tiempo que estamos ante piezas modulares, lo que permite pensar en la posibilidad continua de reacomodo, transformación y cambio".
A lo largo de su trayectoria, el artista y jesuita, ha realizado proyectos que apelan directamente al espectador y su trabajo se propone cuestionar, confrontar y obligar a pensar a quien lo ve. Esta exposición explora sobre la condición humana, social y política, aparentemente condenada a su infinita repetición. Aborda el tema de la carga impuesta sobre nosotros, pero también la de nuestros faltantes y mutilaciones; aborda el deseo, preciado y áureo, como carga inevitable, y considera la ambigüedad de la criatura humana, tan estable y voluble, tan acogedora y rechazante a la vez.