Rubén Aguilar Valenzuela

Exposición 

La muestra reúne una serie de 73 paisajes integradas en un planteamiento conceptual y un proceso de investigación de tres años que contempla el cruce entre la pintura, la antropología, la astronomía y el archivo documental, asegura Víctor Mantilla, el curador.

 

Los sitios que el artista elige, para realizar las pinturas, corresponden a espacios simbólicos y rituales que tienen utilidad e importancia en el tiempo del ciclo agrícola en México.

 

Cada uno de estos lugares tiene una o varias piedras grabadas desde tiempos prehispánicos que señalan el sitio desde el cual un observador ve surgir el amanecer desde un punto especialmente simbólico de la configuración orográfica.

Los paisajes marcan el paso del tiempo mostrando la posición de los astros en el horizonte, así como las plantas y los cultivos que, al fructificar, relatan un ciclo. Durante este tiempo conviven sin fronteras la naturaleza y la cultura, el calendario de los pueblos antiguos con el de los presentes, el campo y la ciudad.

 

La idea de ese proyecto fue recopilar y rescatar el conocimiento ancestral de cómo se medía el paso del tiempo a partir de la posición del sol al amanecer en el horizonte desde adoratorios prehispánicos tallados con petrograbados, explica el artista, quien para esta propuesta recibió el apoyo del arqueoastrónomo Arturo Montero.

 

En la exposición se puede ver un video, una instalación sonora de Jorge Solís Arenazas, dispositivos provenientes del Museo del Perfume, una maqueta multimedia y ejemplares de plantas y flores endémicas del valle de México, de la colección del Herbario Nacional del Instituto de Biología de la UNAM.

 

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Jorge Obregón, cursó la Licenciatura en Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (1990-1994), donde fue distinguido con la Medalla "Gabino Barreda" al Mérito Universitario. Obtuvo la Mención Honorífica por su tesis "Volcanes de México, una experiencia al aire libre", además de colaborar con el Maestro Luis Nishizawa en diversos cursos de técnicas de los materiales en el Museo del Pueblo de Guanajuato y en el Centro Nacional de las Artes (1995-1999).

 

Comentario

Obregón aborda el paisaje desde el sincretismo entre lo católico y lo prehispánico y según Mantilla, el curador, el planteamiento del artista en esta serie de paisajes lleva a la idea de que el tiempo, contrario a lo que se piensa, no es abstracto, sino una cuestión material.

 

Es algo que se da en la materia, las plantas, el movimiento de los astros, el paisaje, la forma en que el horizonte, los volcanes y las montañas dan punto de referencia para entender el movimiento astronómico, y cómo esto ha sido fundamental para los pobladores de todo el planeta, en el sentido de que somos pueblos agrícolas y de ahí obtenemos nuestro alimento.