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25Junio2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

FECHA por 

El PRI democrático de Manlio Fabio Beltrones

El miedo a un Revolucionario Institucional autoritario no tiene sentido.

Por “altos” que sean los fines, no se fortalece ni perfecciona la democracia mediante la unanimidad. Un valor esencial de una sociedad democrática, abierta, plural, libre, es la libertad para elegir. Y esa libertad supone la existencia de opciones entre las cuales optar. Un fantasma recorre México. El de la restauración de un autoritarismo más imaginario que histórico. Pero es sólo eso: un fantasma. O, quizás, una fantasía. Fantasía infantil de quienes temen la restauración de un autoritarismo que nunca existió realmente.

¿Qué clase de restauración autoritaria puede esperarse de un partido que desde la Reforma Política de 1977, promovida desde Gobernación por Reyes Heroles, el grande, hasta la alternancia tersamente aceptada por Ernesto Zedillo en 2000, ha sido consistente en su compromiso con la construcción de una democracia moderna? ¿Qué restauración autoritaria puede temerse de quien, como Manlio Fabio Beltrones, asume los compromisos inherentes a la tradición democrática que el PRI ha hecho valer una y otra vez? Admito que subsisten discordantes voces paleozoicas, y es innegable que en el ejercicio prolongado del poder los gobiernos emanados del PRI se hayan manchado con lamentables episodios de represión. Pero un examen objetivo del récord histórico pone de manifiesto a un PRI que, como norma, ha preferido “la fuerza de la política a la política de la fuerza”, en expresión del propio Reyes Heroles. Y viendo hacia adelante, no queda claro en qué pueda fundarse la presunción de que Manlio Fabio Beltrones Rivera pueda ser un dirigente autoritario. Toda su carrera política la construyó triunfando en procesos democráticos.

La fuerza política de que hoy dispone el PRI está fincada en un tenaz esfuerzo democrático. Sus propuestas y compromisos son inoperables e irrealizables en un contexto represivo. Y la experiencia le ha enseñado, muy a su pesar, qué tan altos pueden ser los costos políticos de la represión. El miedo a un PRI autoritario no tiene sentido. La multiplicación de poderes fácticos, antagónicos a las instituciones legítimas, tiene hondas raíces económicas y sociales, tales como la acumulación de más de década y media de crecimiento económico insuficiente y el ahondamiento de disparidades sociales y regionales ya abismales. Frente a estas realidades, la fuerza política de Manlio Fabio Beltrones está en un PRI democrático.

Para cumplir sus compromisos, el PRI dispone de la legitimidad política que le permite construir sin demora los consensos necesarios para ir restableciendo la paz social y la seguridad ciudadana, atendiendo las urgentes necesidades sociales y creando las condiciones para que el crecimiento económico acelerado y sostenido, con la inherente multiplicación de los empleos productivos y bien remunerados, se vuelva pronto una realidad para todos los mexicanos.

En una democracia los juegos de fuerza son inaceptables. México no quiere ni requiere restauraciones ni revoluciones. Quiere tan sólo, no más pero no menos, una normalidad democrática que permita elegir en paz y transmitir el poder sin sobresaltos a gobiernos legítimos y capaces de concertar democráticamente los cambios necesarios para devolver a todos los mexicanos, pero sobre todo a los jóvenes, la esperanza en un porvenir de oportunidades y no de frustración. En las doce elecciones de gobernador y en las demás del próximo año, el PRI democrático de Manlio Fabio Beltrones hará valer su fuerza y su visión de futuro.

Twitter: @alzati_phd



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