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23Marzo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Gran polémica ha levantado la prohibición de las corridas de toros recientemente aprobada por el congreso del estado de Coahuila, desde el territorio local hasta el nacional pasando incluso, según algunas columnas políticas, por la CONAGO.


Pero más allá de dimes y diretes, poco ha sido el análisis de altura ante el hecho. En medio de una discusión bizantina se habla de acciones que atentan contra intereses particulares, de venganzas políticas y decisiones intrascendentes, pero escuchamos las voces radicales defendiendo su causa: el valor de la tradición versus el valor del respeto a los derechos de los animales. Desde su propia interpretación cada parte esgrime argumentos válidos en el marco de referencia local y universal.

El hecho: los toros de lidia sobreviven en la ocupación mora de España, una guerra de 500 años que tenía innumerables treguas, donde la caballería para mantenerse en forma lanceaba toros llamados bravos (no llamados aún de lidia). Ahí nace el toreo cómo práctica, luego se convierte en “espectáculo”, en “fiesta”. Sin embargo el incuestionable maltrato al toro bravo desde los orígenes hasta la fecha ha sido siempre criticado, con intensidad creciente y fundamentos válidos.

La posición de los taurinos: “…sin la fiesta brava el toro de lidia no existiría…” “…hay MAYOR maltrato en las prácticas celebradas en los rastros…”
La posición de los anti taurinos: “…el hecho atenta contra la dignidad y los derechos de los animales…””…la evolución y grandeza de la sociedad tiene como uno de sus indicadores el trato que le da a los animales…”
Lo evidente: Las partes jamás se pondrán de acuerdo.

Nuestra realidad: el Congreso del Estado aprobó un dictamen que prohíbe este tipo de espectáculos violentos en el estado de Coahuila; el decreto de la iniciativa original propuso reformar la fracción XIV y el último párrafo del artículo 20; además adicionó la fracción XV del artículo 20 de la Ley de Protección y Trato Digno a los Animales para el Estado de Coahuila; la votación quedó con 16 votos a favor y cinco en contra.

La nueva legislación cumple estándares internacionales de protección de animales y además sirve para dar respuesta a la recomendación 32 inciso G del Comité de los Niños y las Niñas de la ONU, emitida en Ginebra, con fecha 8 de junio del 2015, donde se le pide a los Estados que se aleje a la niñez de estos actos de brutalidad. México podrá ahora contestar que tres entidades, Guerrero, Sonora y Coahuila están trabajando para cumplir con la opinión de los expertos de la ONU, acatando una recomendación universal. “Coahuila es el tercer estado del país que prohíbe por ley la celebración de festejos taurinos en suelo estatal” punto final.
 
Luego entonces la postura del gobierno en todas sus instancias, desde quien propone hasta quien aprueba, resulta congruente con el mandato de la sociedad que, dicho sin juicios, parece ir en el mismo camino que la mayor parte de la humanidad; y digo sin juicios porque solamente hay que voltear a ver cuantos países tienen entre sus tradiciones prácticas o espectáculos donde se ejerce maltrato a los animales y cuantos han legislado para detenerlo, la balanza se inclina con claridad.
 
Mucho se ha criticado a figuras públicas, legisladores y funcionarios públicos, que  promovieron la prohibición de alguna u otra manera, han circulado incluso fotografías que hacen evidente la afición a la fiesta brava de algunos de ellos. Haciendo una reflexión profunda cuya base esté en la condición de servidor público de cualquiera de los mencionados; si es verdad que son aficionados a la fiesta brava, hay que aplaudir entonces la congruencia y el valor para dejar de lado una preferencia personal y ponerse al servicio de la voluntad de la gente.
 
Mención aparte merece el gobernador Rubén Moreira, de quien se dice tuvo que “lidiar” con la crítica de algunos de sus homólogos en la CONAGO (también minoría por cierto) actuando con la congruencia del caso.
 
Lo cierto es que necesitamos dejar de pensar en complots, cortinas de humo y elucubraciones maquiavélicas respecto al origen de la iniciativa de prohibición y hacernos una pregunta para la reflexión y el análisis interno:
 
¿Las prácticas ejercidas en espectáculos taurinos como los que se celebran en nuestro país, representan maltrato a los toros?
 
Luego entonces, actuemos en consecuencia y tal vez apreciemos en su justa dimensión el valor de la congruencia en el ejercicio de gobierno.

José Vega Bautista
@Pepevegasicilia



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